Así es el Museo de Arte Malo de Boston

MIRÁ LA GALERÍA DE IMÁGENES, Las obras se adquieren a través de donaciones, tiendas de segunda mano o se recogen de la basura

ryCbxeywG_930x525__1

Boston es una de las ciudades más antiguas y con mayor riqueza cultural de los Estados Unidos. Recorrer sus calles es como pasear por en una colección de historia al aire libre.

La ciudad tiene muchos y muy buenos museos, como el de Isabella Gardner, ubicado en un edificio diseñado para evocar un palacio renacentista de Venecia, y el prestigioso museo de Bellas Artes, el segundo más grande del país que cuenta con más de 450 mil obras clásicas de Europa, Medio Oriente y Japón, además de creaciones de grandes maestros de la pintura universal repartidas en más de 140 salas.

Pero también alberga otro museo excepcional y menos conocido, el Museum Of Bad Art (MOBA), que con el eslogan “el arte es demasiado malo para ser ignorado” exhibe una colección de obras de arte realmente espantosa. Una atracción más para los que viajen a Boston.

Thanks for the submission @mallorykender

Una publicación compartida de Instagram Gallery Of Bad Art (@museumofbadart) el

First follower submission!!!!

Una publicación compartida de Instagram Gallery Of Bad Art (@museumofbadart) el

Desde entonces, la colección ha crecido hasta llenar las dos galerías anteriores -aunque la de Dedham está temporalmente cerrada-, y se ha expandido a otras dos ubicaciones en el área de Boston: en el Brookline Interactive Group y en el New England Wildlife Center.

La entrada es siempre gratuita, pero se agradecen las donaciones en efectivo, y en Somerville hay que comprar entrada para una película o un concierto si se quiere ver la exposición.

La colección

Su objetivo es valorar el entusiasmo de los artistas y el fracaso como parte esencial del proceso creativo, y mostrar lo peor del arte al público en general.

La entrada es siempre gratuita, pero se agradecen las donaciones en efectivo, y en Somerville hay que comprar entrada para una película o un concierto si se quiere ver la exposición.

La colección cuenta ya con 600 obras, y la inclusión de nuevas creaciones tiene rigurosos estándares de aceptación, los comisarios solo aceptan alrededor del 10% al 20% de las donaciones, principalmente porque el arte no es lo suficientemente malo. La falta de habilidad artística no es esencial para un trabajo que deba incluirse en la colección.

Las creaciones son adquiridas a través de donaciones, tiendas de segunda mano o directamente recogidas de la basura. Cada pintura o escultura expuesta está acompañado por una breve descripción del tamaño, nombre del artista, cómo se adquirió la pieza y un análisis de la posible interpretación irónica de la obra. Además, los visitantes pueden contribuir con sus propios comentarios en el libro de visitas.

Una tracción curiosa y diferente: cada uno decidirá si merece una visita.

Fuente: La Vanguardia