Cinco castillos europeos que inspiraron a Disney

Un tour europeo por cinco construcciones maravillosas que quedaron inmortalizadas en películas de princesas y fantasías. En la imagen de portada: España, Segovia, el castillo en que se inspiraron para darle vida a Blancanieves.

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1. Noruega, Balestrand (Frozen)

Balestrand está a 400 kilómetros de Oslo y se puede ir en bus, con varias frecuencias y horarios cada día

Resultado de imagen para castle FrozenEsta vez no es precisamente un castillo sino una iglesia, que está dedicada a San Olaf, un rey noruego de principios del segundo milenio. Y no es una stavkirke propiamente dicha, porque fue construida recién en torno a 1890.

¿Qué son las stavkirke? Son las maravillosas iglesias de madera, una arquitectura típicamente noruega, construidas durante la Edad Media. Algunas lograron resistir al paso de los siglos, las inclemencias del clima y la nieve, los incendios y también la furia vikinga.

La iglesia de madera de Borgund es la stavkirke más visitada y fotografiada de todas porque es la mejor conservada. Al igual que la de San Olaf tiene paredes, pisos y también techos de madera y adornos que recuerdan las proas de los drakkar. En la película de Frozen se la reconoce muy claramente en la escena de la coronación de Elsa.

Balestrand está en el condado de Sogn og Fjordane, donde los mayores atractivos turísticos son un acuario, un fiordo de 200 kilómetros de largo y el mayor glaciar de Europa continental. El hotel Kvikne fue el pionero del turismo en los fiordos noruegos y recibió al kaiser Guillermo de Prusia hace más de un siglo. Balestrand está a 400 kilómetros de Oslo y se puede ir en bus, con varias frecuencias y horarios cada día.

2. España, Segovia (Blancanieves)

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Se llega en tren (media hora) o en auto (una hora) a Segovia desde el centro de MadridEl Alcázar de esta ciudad de Castilla y León es el arquetipo de la fortaleza inexpugnable. Sus altas murallas y majestuosas torres son como prolongaciones de las paredes de roca sobre las cuales fue construida.

Varios reyes contribuyeron a darle su forma actual, porque desde la Reconquista el Alcázar de Segovia fue clave en la defensa del reino de Castilla.

Muchos monarcas lo habitaron, desde Alonso VII hasta Felipe II, y cuando las Cortes se trasladaron a Madrid el alcázar fue transformado en una cárcel y más tarde en una escuela militar. Pero para todos los niños del mundo, es sobre todo el lúgubre castillo de la reina malvada del primer largo de animación de Disney: el histórico Blancanieves y los Siete Enanitos. Es uno de los sitios más visitados de España y los turistas se asombran no solo delante de su imponente silueta, sino también en sus salas, especialmente la del Trono donde perdura todavía el recuerdo de los Reyes Católicos.

Se llega en tren (media hora) o en auto (una hora) a Segovia desde el centro de Madrid. La Ciudad Vieja forma parte del Patrimonio de la Unesco. Además del Alcazar, el otro monumento es el acueducto romano. El castillo se visita de 10 a 18 hasta el 31 de marzo y hasta las 20 entre abril y octubre. La entrada completa (salas, museo de la artillería y Torre de Juan) cuesta 8 euros por persona.

3. Alemania, Neuschwanstein (la Bella Durmiente)

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Neuschwanstein está muy cerca de la frontera con Austria, por lo tanto es una excursión que se realiza tanto desde Múnich como desde Innsbruck o SalzburgoSi Luis II de Baviera no hubiese existido, las películas de princesas de Disney no tendrían la misma estética. Aquel rey loco fue el mecenas de Richard Wagner y vivía en un mundo de fantasías inspirado por los viejos mitos germánicos y el romanticismo. Fue un rey sin reino, cuando Baviera cayó bajo dominio prusiano al nacer el Imperio Alemán. Y en lugar de reinar se dedicó a construir increíbles palacios: Linderhof, Herrenchiemsee, Hohenschwangau, Schachen y sobre todo Neuschwanstein, el castillo de cuentos de hadas hecho realidad.

Entre las laderas de los Alpes y las llanuras de Baviera, sus torres se elevan por encima de los relieves y los bosques y es un espejismo de fantasías en la muy racional Alemania. Como todos quienes lo visitaron, Walt Disney quedó subyugado por su belleza y apenas modificó su silueta cuando dibujó el castillo de la Bella Durmiente (para la película y para su primer parque, en Anaheim, California).

Neuschwanstein está muy cerca de la frontera con Austria. Por lo tanto es una excursión que se realiza tanto desde Múnich como desde Innsbruck o Salzburgo. Atención: las entradas se compran en Hohenschwangau antes de subir hasta Neuschwanstein (si no hay que bajar de nuevo para conseguirlas.). Hasta el mes de marzo, se venden de 8.30 a 15 y el castillo se visita de 10 a 16. Entre abril y octubre: de 7.30 a 17 y de 9 a 18. La entrada cuesta 12 euros por persona.

4. Suiza, Chillon (la Sirenita)

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Los Alpes con sus picos nevados y sus lagos fueron desde siempre una prolífica fuente de inspiración para los artistas de los estudios Disney. Eligieron un castillo suizo para ambientar las aventuras de la más marítima de sus heroínas, Ariel la Sirenita.

Suiza no tiene mar. pero tiene el lago Lemán. Entonces son aguas dulces las que rodean las murallas de Chillon y no agua salada, como las que bañan el castillo de Eric, su doble en la película.

Chillon fue uno de los epicentros del romanticismo europeo del siglo XIX. Inspiró a Lord Byron y su grupo de amigos, que estuvieron entre los primeros turistas modernos a principios del siglo XIX. Mary Shelley escribió la historia del Dr. Frankenstein en la región, mientras uno de los poemas más conocidos de Byron está dedicado al “Prisionero de Chillon”.

El castillo es hoy día el monumento más visitado de Suiza y uno de sus principales íconos a nivel nacional. Cada 1° de agosto (la fecha patria suiza) se proyectan mosaicos de banderas sobre sus paredes y techos. ¿Lo hubiera apreciado Victor Hugo? Alguna vez el escritor francés afirmó que “Chillon es un bloque de torres colocado sobre un bloque de rocas”.

Está en las afueras de Montreux. Se puede llegar en transporte público: bus, tren o barco. Y también caminando por el hermoso sendero que bordea el lago. Chillon abre sus puertas de 10 a 17 hasta febrero, de 9.30 a 18 en marzo y de 9 a 19 de abril a septiembre (último ingreso una hora antes del cierre). La entrada cuesta US$ 12,50 por adulto.

5. Escocia, Eilean Donan (Valiente)

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Para llegar, salen excursiones en bus desde Edimburgo, Inverness y Glasgow.Un castillo sobre una islita en medio de un loch (en los Highlands puede ser tanto un lago como un estuario o un brazo de mar en las tierras): solo falta un monstruo debajo del puente y un par de guerreros en kilt sobre las murallas. Ese paisaje es la esencia misma de Escocia. Sus piedras y las aguas son grises por igual y realzan aún más el verde vibrante de las praderas.

El castillo de Eilean Donan es uno de los monumentos más emblemáticos de Escocia. Fue construido en tiempos vikingos y sobrevivió a la Edad Media para terminar bombardeado y en ruinas durante una batalla de la Glorious Revolution (una guerra de religión del siglo XVII). Fue reconstruido hace un siglo por el clan MacRae, sus actuales dueños. Desde entonces atrae tanto a turistas como a novios y cineastas.

Fue filmado en incontables ocasiones (Highlander es uno de los clásicos que lo muestra) e inspiró al castillo de DunBroch de Merida, la princesa valiente.

Se llega por la ruta A87, por la orilla norte del Loch Duich hasta Dornie, donde hay indicaciones para terminar de llegar hasta el sitio. Para quienes no se animan a manejar por la izquierda, salen excursiones en bus desde Edimburgo, Inverness y Glasgow. El castillo abre de 10 a 16 o 18, según las temporadas. Puede estar cerrado para las visitas cuando se alquila para eventos privados (casamientos sobre todo). La entrada cuesta US$ 9 por adulto. Es posible hospedarse en las cercanías en alojamientos de la Clan MacRae Society.

Fuente: Pierre Dumas, La Nación.