El Quinquela despierta de su sueño obras que dormían en los depósitos

Dos obras de la serie "La cierva humana", de Maruja Mallo, donadas al Museo Quinquela Martin por la familia Lectoure y nunca antes exhibidas.

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La diversidad que Benito Quinquela Martín anheló que reflejara su colección es el eje de “Las partes del todo II” muestra que inauguró el museo boquense con algunos de los tesoros que no salen de sus depósitos desde hace décadas. La ocasión sirve también de marco para presentar en sociedad piezas recientemente donadas al patrimonio del museo y hasta ahora nunca exhibidas, como La cierva humana, de la española Maruja Mallo, o La pintora, de Guillermo Butler.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 10 de febrero, busca llevar a las salas casi medio centenar de obras que a lo largo de la historia del museo han permanecido mucho tiempo guardadas. “Consideramos la reserva técnica de nuestro museo una sala de exposición en potencia, ya que allí se atesoran más de mil cuatrocientos objetos, pinturas, dibujos, grabados y esculturas que aspiran a ser contemplados”, afirma Yamila Valeiras, curadora de la muestra, que también se concibe como la continuación de “Las partes del todo”, realizada en 2016.

La mayoría de estas obras son de mediados del siglo XX y sus autores son artistas que en su época fueron prestigiosos, pero que ahora circulan muy poco.

Es el caso de “el bohemio de los bohemios porteños”, Adolfo Ollavaca, de quien Quinquela Martín decía que tenía “extrañas inspiraciones” y cuyas creaciones no son fáciles de encontrar. Una naturaleza muerta de Peras y manzanas, que Ollavaca pintó en óleo sobre arpillera en 1937, se exhibe ahora después de cuarenta años.

“Peras y manzanas”, del bohemio Adolfo Ollavaca. Fuente: LA NACION Crédito: Soledad AznarezOtro de los nombres incluidos en “Las partes del todo II” es el del noruego Alejandro Christophersen, más conocido en Buenos Aires como arquitecto, por obras emblemáticas como el Café Tortoni o el Palacio Anchorena -sede ceremonial de la cancillería argentina- que como artista plástico. En las salas se lucirá ahora su retrato femeninoCrisantemos, que no se veía en público desde hacía tres décadas.

También se expone la primera obra que el Quinquela posee de Pedro de Simone, “una figura de culto”, según el director del museo, Víctor Fernández. “De Simone fue un artista boquense bastante discreto, a la vez que era muy respetado en el ambiente cultural en las décadas del 70 y 80; era casi invisible incluso para muchos de sus vecinos”. La obra de De Simone, Compañía, fue donada hace un año por un galerista.

Otra de las piezas recientemente incorporadas al patrimonio es La pintora, un retrato de la artista Olga Settembrini pintado por su amigo Guillermo Butler que se exhibe junto a un autorretrato de la misma Settembrini, una de las donaciones, este último, del coleccionista Oscar Cavarra, presidente de la cooperadora del Quinquela.

Retrato de Ema M. Lobato de Soiza Reilly pintado por Antonio Alice. Fuente: LA NACION Crédito: Soledad Aznarez

Tras el cierre de Las partes del todo II, a fines de febrero se abriráQuinquela lado B, muestra que dará visibilidad, entre otras obras, a dibujos preparativos para murales del mismo Quinquela Martín que fueron restaurados. Así, con nitidez y esplendor recuperados, participarán del momento fuerte del calendario anual de ese museo, el 1 de marzo, día en el que se recuerda, con iniciativas realizadas en conjunto con organizaciones culturales del barrio,

Olga Settembrini. Autorretrato Museo Quinquela Martin Fuente: LA NACION Crédito: Soledad Aznarez

Para agendar

“Las partes del todo II”, hasta el 10 de febrero, en Av. Pedro de Mendoza 1835. Bono contribución, $ 50.

Fuente: La Nación,  Silvina Premat