GPS: Cinco “secretos” preciosos del Art Nouveau porteño

MIRÁ LA GALERÍA DE IMÁGENES Y LOS VIDEOS. La Ciudad tiene unos 200 edificios de este estilo. El fotógrafo de la Asociación Art Nouveau de Buenos Aires eligió estos tesoros desconocidos. Mirá también los videos.

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Hay celebridades como la Galería Güemes (en Florida 165), el Palacio Barolo (Avenida de Mayo 1370) o la Confitería del Molino(Callao y Rivadavia), a las puertas, tras dos décadas de abandono, de la restauración. Y hay joyas cada vez más reconocidas: la Casa Calise, con 35 esculturas sólo en el frente, en Once; el edificio de Rivadavia 2009, Congreso, con la cúpula decorada con más 950 piezas de vidrio espejado multicolor y la fachada ondulante, cubierta por flores, ramas, ramas, flores, en la vecina Casa de los Lirios (Rivadavia 2031). Y la lista sigue.

Es que existen al menos 200 construcciones como ésas, con marcada impronta Art Nouveauen Capital, informa a Clarín la Asociación Art Nouveau de Buenos Aires (AANBA). Con motivos inspirados en la naturaleza y exaltación de las curvas y de la sensualidad -hasta al hierro asume formas gráciles-, el Art Nouveau en Francia –Sezession en Austria o Jugendstil en Alemania- creció acá en la década de 1910 de la mano de la burguesía en los barrios entonces pujantes cercanos al Centro, donde había espacio para edificar. Construyeron “palacios” para alquilar -la Calise, por ejemplo, ocupa unos 8.000 m2, con locales y departamentos-, que fueron símbolos de estatus de grupos sociales en ascenso. Símbolos preciosos.

 

 

Cúpula. De la Galería Güemes, ícono del Art Nouveau porteño. En Florida 165. / Hernán Rojas

Cúpula. De la Galería Güemes, ícono del Art Nouveau porteño. En Florida 165. / Hernán Rojas

La Calise. Una joya de Balvanera, restaurada este año. / Gentileza Iván Malesani

La Calise. Una joya de Balvanera, restaurada este año. / Gentileza Iván Malesani

Influencia catalana. La cúpula del edificio de Rivadavia 2009, un homenaje a Antoni Gaudí, tiene 952 vidrios espejados. /Rolando Andrade

Influencia catalana. La cúpula del edificio de Rivadavia 2009, un homenaje a Antoni Gaudí, tiene 952 vidrios espejados. /Rolando Andrade

Así que queda mucho por descubrir del Art Nouveau “a la porteña” -es decir, casi siempre combinado con otras influencias-. Son joyas cuidadas y no, perdidas en medio del trajín o detrás de un cielo de cables.

Iván Malesani –Ivan Buenosaires en las redes sociales- es “el fotógrafo del Art Nouveau porteño”, de ANNBA. “Empecé hace 20 años con paisajes urbanos y después me especialicé. ¿Por qué Art NouveauCada foto de Art Nouveau es un encuentro con un mundo bello. Así fue concebido el Art Nouveau: el arte debía estar en todo, todo debía ser arte”, explica a Clarín.

Sus fotos son interpretaciones en ese sentido: revelan lo mejor de lo que retrata. “No uso filtros pero sí las edito para subrayar ese costado que, a veces, se ve sólo en detalles. La idea es compartir la belleza para que no sea olvidada ni quede destruida. No se puede construir un futuro demoliendo la historia; salvo, un futuro egoísta. Y pienso que al señalar esa belleza aparecen otras: las posibilidades de cuidarla y de salvarla”, agrega.

En este GPS, van cinco trabajos de Ivan Buenosaires. Cinco “secretos” porteños preciosos, con “bonus track”.

Posible recorrido:

1) La levedad del hierro. El juego de curvas y rectas es una marca del Art Nouveau. En realidad, el edificio fue hecho en 1910 por Julián García Núñez, uno de los arquitectos que mejor puso el sello modernista catalán -cuyo hito es la obra de Antoni Gaudí en Barcelona- a la Ciudad. En Chacabuco 78.

Curvas. En la hererría del edificio que García Núñez construyó en 1910 en Chacabuco 78. / Gentileza Iván Malesani

Curvas. En la hererría del edificio que García Núñez construyó en 1910 en Chacabuco 78. / Gentileza Iván Malesani

2) Naturaleza viva. Su evocación es el sello Art Nouveau de este edificio realizado por el ingeniero Manini. Esa inspiración va unida a la exaltación de las curvas, tanto en la estructura -los arcos y las ondulaciones- como en la decoración con flores y ramas que trepan, como si estuvieran vivas. En Venezuela 1667.

Zoom. Sobre relieves del edificio de Venezuela 1667. / Gentileza Iván Malesani

Zoom. Sobre relieves del edificio de Venezuela 1667. / Gentileza Iván Malesani

3) Mix de influencias. Se ve en el ex Hotel Garay, construido en 1909 por el florentino Icilio Chiocci. El mascarón clásico caza la mirada y, aunque los círculos que abrazan las ventanas, los balcones que parecen coronitas y la herrería grácil  -además de los colores- salen a competirle, les gana. Igual es difícil no encandilarse con las combinaciones de líneas y tonos, salvo en los espacios tapiados. En Rivadavia 3101.

Ex Hotel Garay. Entre círculos, en Rivadavia 3101. / Gentileza Iván Malesani

Ex Hotel Garay. Entre círculos, en Rivadavia 3101. / Gentileza Iván Malesani

4) Tango. La sede de La Argentina, obra del arquitecto Juan Manzini inaugurada en 1902, muestra el salto de la música del arrabal a los salones modernistas: de vanguardia para la época y coquetos (se bailaba el 2×4 sobre pisos de roble de Eslovenia). Hay quien jura que allí brilló Gardel. En Rodríguez Peña 361. Éste es un monumento al Art Nouveau, en medio del caos de Congreso.

Salón. Sobrevive desde 1902 en la Argentina, en la angosta Rodríguez Peña al 300. Un monumento al Art Nouveau. / Gentileza Iván Malesani

Salón. Sobrevive desde 1902 en la Argentina, en la angosta Rodríguez Peña al 300. Un monumento al Art Nouveau. / Gentileza Iván Malesani

Las manijas del portal, que representan damas que sueñan ¿o sueñan con soñar?’, tuvieron un merecido espacio, junto con la movida tanguera de la zona, en otro GPS: leelo acá.

Manija. Del Salón La Argentina. / David Fernández

Manija. Del Salón La Argentina. / David Fernández

5) Redondito. No hay dudas: la forma del balcón y la herrería, amable y potente como la sonrisa de un chico, es la clave modernista en este edificio que Francisco Gianotti -autor de la Confitería del Molino- hizo en 1909. En Arroyo 999, y Carlos Pellegrini. Vale la pena parar y hacer zoom sobre él.

Balcón para enamorarse. En un edificio de Gianotti, autor de la Confitería del Molino, en Arroyo y Carlos Pellegrini. / Gentileza Iván Malesani

Balcón para enamorarse. En un edificio de Gianotti, autor de la Confitería del Molino, en Arroyo y Carlos Pellegrini. / Gentileza Iván Malesani

Bonus track: Es un gigante. Pero además de verlo conviene mirarlo. Es que en este edificio, ubicado en Córdoba y Esmeralda, edificado en 1910, conviven la simetría, los mascarones y guirnaldas clásicas, con curvas Art Nouveau y rectas depuradas, propias del Art Decó. Y sí: también es un “secreto” precioso.

Combinación exquisita. Varios estilos conviven en este gigante de Córdoba y Esmeralda. / Gentileza Iván Malesani

Combinación exquisita. Varios estilos conviven en este gigante de Córdoba y Esmeralda. / Gentileza Iván Malesani

Fuente: Clarín