Guitarras, fotos, autos, motos y una lancha: cómo es el museo de Pappo que prepara su hijo

Luciano Napolitano planea que la muestra con los objetos de su padre sea itinerante y llegue a todo el país en 2019

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“La idea surgió hace varios años, cuando quedaron en mis manos los objetos que pertenecieron a mi viejo y decidí que antes de tenerlos guardados y los agarre la humedad, era mejor que la gente pudiera apreciarlos”, dice Luciano Napolitano a ROLLING STONE acerca del Museo Itinerante de Pappo que prepara para 2019 y, a modo de presentación, a comienzos de noviembre tuvo su stand en Muestra Música, el evento realizado en La Rural, por el que pasaron Vitico, Don Vilanova, Los Tipitos, Rolo Sartorio e Isa Portugheis.

Si bien todavía no hay fecha y lugar confirmado, tanto Luciano como su mánager, Javier Dallasta, que también trabaja en la curaduría del museo, son optimistas en poder inaugurar la muestra en los primeros meses de 2019. “Hace un año que estamos dando vuelta con esto para poder llevarlo por todo el país”, dice Dallasta. “Tenemos un montón de cosas: equipos, consolas, vehículos, instrumentos y más de 4.000 fotos. Pero no es cuestión de colgar imágenes y poner un par de cosas, sino de darle una ambientación para que el público se sorprenda. Hasta ahora no hay una muestra desde el rock and roll para reivindicar el rock nacional.”

Entre los objetos del Carpo que se exhibirán se encuentran la emblemática guitarra Kramer Baretta II blanca (hoy en manos de un fan), su agenda personal en la que tenía anotados los teléfonos de B.B.King, Albert King, Koko Taylor y John Lee Hooker; los cabezales Rivera que usaba en la época de Riff; la Harley Davidson Sportster 1200 negra con la que tuvo el accidente fatal en 2005, el amplificador Marshall que usaba con Pappo´s Blues, la afeitadora, manuscritos con letras de canciones, el micro Scania 112 que manejaba en las giras, su campera de cuero con cierres, la consola Tascam en la que grababa, el bookazine de Pappo publicado por RS en 2015 y la Chevy SS negra destartalada que compró “en repudio a los Fiat Uno que por las noches corrían picadas en la avenida Juan B. Justo.”

“Para exhibir sólo los vehículos necesitamos 500 metros cuadrados”, dice Javier Dallasta, que trabaja con Luciano Napolitano en el proyecto Crédito: Andrés Violante

“No es la Chevy con la que corrió ni la Malibú 230 que usamos toda la familia”, aclara Luciano. “Este es un auto que trajimos de Rosario con la idea de prepararlo para correr, pero en un momento abandonó el proyecto y después que falleció decidí terminarlo para cumplir con lo que él quería: romperle el culo a los Fiat Uno que corrían picadas”.

“Para exhibir sólo los vehículos necesitamos 500 metros cuadrados”, dice Dallasta. “La idea es adaptarlo al espacio que tengamos”. Junto a la Chevy estará también la lancha y el Chevrolet Astra que manejó hasta los últimos días. Además, habrá un espacio dedicado a su música en el que se podrá recorrer toda la discografía y escuchar los demos con canciones inéditas que registró en un pequeño grabador de periodista. “Algunos temas los voy a dejar así como están, con el sonido de la televisión o los ladridos del perro de fondo”, dice Luciano, que también planea grabar esos temas con amigos como Gustavo “Chizzo” Nápoli, Andrés Calamaro, Alejandro Medina, y donar las regalías al Hospital de Niños Garrahan. “Mi viejo era una persona común y corriente, pero estaba tocado con la varita mágica para hacer música y compartirla con la gente.”

Mientras analizan propuestas para llevar la muestra itinerante a distintas ciudades, avanzan en paralelo las conversaciones para contar con un lugar fijo en La Paternal en el que se puedan exhibir las pertenencias. “Quiero que esto sea algo popular y familiar, que el que no tenga un mango pueda entrar igual y que el que sea millonario no pueda comprar nada”, dice Luciano.

Fuente: La Nación,  Bruno Larocca