La fotografía esencial: claves para entender la obra de Philippe Halsman

MIRÁ LA GALERÍA DE IMÁGENES. CaixaForum Madrid exhibe la retrospectiva más completa realizada hasta ahora sobre la obra de uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX

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“Mi objetivo es producir una fotografía que pase a la historia como imagen definitoria de una persona”, se propuso Philippe Halsman (Letonia, 1906-Estados Unidos, 1979), uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX. Hasta el 26 de marzo, CaixaForum Madrid exhibe Sorpréndeme!, la retrospectiva más completa realizada hasta ahora sobre su obra.

Organizada por el Musée de l’Elysée de Lausana y Philippe Halsman Archive de Nueva York, la muestra reúne, entre retratos famosos e imágenes desconocidas, más de 300 fotos desde su comienzo en París hasta su etapa neoyorquina.

Philippe Halsman y Marilyn Monroe por Yvonne Halsman,1954.
Philippe Halsman y Marilyn Monroe por Yvonne Halsman,1954.. Foto: Gentileza CaixaForum Madrid

Biografía trágica

En 1928, Philippe Halsman salió de excursión con su padre para practicar alpinismo en los Alpes austríacos. El padre se despeñó y murió en el acto. Teñidos de antisemitismo, quienes participaban de la excursión y las autoridades locales acusaron falsamente al joven Halsman, de 22 años, de haber asesinado a su padre. Sin ninguna prueba en contra, fue condenado a diez años de prisión en régimen de aislamiento.

Su familia impulsó una campaña para liberarlo que contó con el apoyo de intelectuales de la talla de Albert Einstein, Thomas Mann y Sigmund Freud. Tras dos años en prisión, Halsman recuperó la libertad. No volvió a hablar demasiado sobre el tema.

Albert Einstein. 1947
Albert Einstein. 1947. Foto: Gentileza CaixaForum Madrid

Íconos de una época

Autodidacta, Halsman experimentó con distintas técnicas y efectos lumínicos. Usó una cámara de gran formato diseñada por él mismo con la que se propuso “crear las imágenes más sorprendentes y originales”. Hizo fotos de moda para publicidad, trabajó para publicaciones como Vogue, Harper’s Bazaar, Voilà y el diario Le Journal, y realizó más de cien portadas para la revista Life.

Las fotos de Halsman, con el tiempo, devinieron íconos: Marilyn Monroe saltando exultante; Alfred Hitchcock con su puro y uno de los pájaros de su emblemático film Los pájaros; Albert Einstein con esa mirada que pasó a la historia; Salvador Dalí suspendido en el aire entre unos gatos, una silla y una pintura con la imagen de su amada Gala, o con un bigote rígido, escultórico, que desafía la gravedad.

“Hago muchos retratos y me los tomo muy en serio. Intento capturar la esencia del modelo, buscando la verdad y huyendo de cualquier artificio”, señaló Halsman. Y no dejó de disparar su cámara. Fotografió, entre cientos de personalidades, a Paul Valéry, André Malraux, Le Corbusier, Winston Churchill, Muhammad Alí, Andy Warhol, Pablo Picasso.

«Como dos centinelas erguidos, mi bigote custodia la entrada a mi verdadero yo», El bigote de Dalí, 1954
«Como dos centinelas erguidos, mi bigote custodia la entrada a mi verdadero yo», El bigote de Dalí, 1954. Foto: Gentileza CaixaForum Madrid

Jumpology

Para abordar el retrato psicológico, Halsman desarrolló una técnica propia denominada jumpology. Consistía en retratar al personaje mientras saltaba una y otra vez. De esta manera, sostenía Halsman, las personas se desinhibían hasta que “se les caían las máscaras”. En esas sesiones fotográficas, buscaba capturar una imagen donde la gestualidad y los movimientos corporales revelaran aspectos del carácter del retratado.

Tras hacer el retrato tradicional, le consultaba al modelo si le gustaría participar de su proyecto fotográfico a puro brinco. Ante su cámara saltaron Richard Nixon, Aldous Huxley, J. Robert Oppenheimer (director del Proyecto Manhattan, que desarrolló la bomba atómica), los duques de Windsor y Brigitte Bardot, entre otros políticos, industriales, científicos, artistas, actores y cantantes.

Portada de LIFE con el "salto" de Marilyn Monroe, 9 de noviembre de 1959
Portada de LIFE con el “salto” de Marilyn Monroe, 9 de noviembre de 1959. Foto: Gentileza CaixaForum Madrid

La foto de los 200 saltos

Durante tres horas, Marilyn Monroe saltó más de 200 veces hasta llegar al salto que se convirtió en inolvidable portada de Life. En la muestra se exhibe también una foto donde Halsman, junto a Marilyn Monroe y su marido Artur Miller, miran atentos las imágenes que se publicarán en la revista.

Memorable dúo

Halsman y Salvador Dalí trabajaron juntos potenciando sus talentos. De esa sinergia que duró cuatro décadas surgieron imágenes inolvidables con sello surrealista. Basándose en las declaraciones de Dalí sobre sus recuerdos prenatales, Halsman fotografió al artista como un embrión en un huevo. En la fotografía In Voluptate Mors puso el foco en el vínculo entre muerte y erotismo, un interés central en la obra de Dalí.

A partir de un dibujo del artista, Halsman recreó la imagen de una calavera con siete modelos que posaron desnudas. A un lado, sentado en una silla para chicos, retrató a Dalí personificado como un dandy que desafía la tentación y evita la mirada de la muerte.

La pintura Leda atómica, de Dalí, inspiró Dalí Atómicus, la famosa fotografía de Halsman. Con hilos transparentes, Halsman colgó en su estudio un caballete y una gran fotografía de Leda atómica. “Coloqué a dos ayudantes a la izquierda de la cámara y a otros dos a la derecha. Tres de ellos tenían un gato en brazos y el cuarto, un balde lleno de agua. Conté en voz alta hasta cuatro. A las tres, los asistentes tenían que tirar el agua y el balde. Y a las cuatro, Dalí debía saltar mientras los gatos y el agua estaban aún en el aire. Tuvimos que repetirlo 26 veces hasta que conseguí una composición satisfactoria”, contó el fotógrafo sobre esa sesión que duró cinco horas.

Dalí Atomicus, 1948
Dalí Atomicus, 1948. Foto: Gentileza CaixaForum Madrid

La foto que soñó Dalí

Dalí hizo de su puntiagudo bigote un símbolo del surrealismo: lo peinó con fruición de las formas más extravagantes y hasta llegó a curvarlo y elevarlo por encima de sus cejas. Ante esta devoción, Halsman no sólo publicó el libro Dalí’s Mustache sino que buscó darle al artista “la oportunidad de cumplir uno de sus sueños más ambiciosos: crear una obra extra-ordinariamente excéntrica”.

Halsman recordó que en una oportunidad Dalí, profundamente emocionado, le confesó que siempre había querido parecerse a La Gioconda. Cuando Halsman le propuso ponerle bigotes, Dalí contestó: “Marcel Duchamp ya escandalizó a todo el mundo poniéndole bigotes a La Gioconda. Sería un plagio”. “Pero le daremos también tu mirada penetrante y tus grandes manos. Y estará contando billetes”, le dijo Halsman. En ese momento, recordó Halsman, “el rostro de Dalí se iluminó”.

Fuente: La Nación