La Plata, más allá de las diagonales: cinco joyas para redescubrir la herencia del Art Nouveau

MIRÁ LA GALERÍA DE IMÁGENES Y EL MAPA INTERACTIVO. El estilo, inspirado en motivos de la naturaleza y cargado de sensualidad, aparece en palacios y en la estación de tren. Estiman que hay más de 300 edificaciones en el casco histórico y en mayo presentarán una ruta con 30 imperdibles.

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Hay que enfocar arriba. Porque a partir del segundo piso del Palacio Gibert, de La Plata, aparecen las ventanas redondas, los mascarones, el hierro que dibuja curvas gráciles, los diseños geométricos (pero nunca “cuadrados”) y los juegos de texturas y de tonos. Es decir: gran parte del mix de formas orgánicas y materiales que se convirtió en sello del modernismo. Las marcas de aquel movimiento que, a comienzos del siglo XX, fue capaz de transformar el frente de una casona o de un negocio en un festín de arte.

Palacio Gibert. Imponente, en la diagonal 80, número 723. El Palacio Gibert de convirtió en sede de la Universidad del Este. / Archivo Clarín

Palacio Gibert. Imponente, en la Diagonal 80, número 723. El Palacio Gibert de convirtió en sede de la Universidad del Este. / Archivo Clarín

Aunque la simetría y el techo gris remiten al neoclasicismo, el Gibert, realizado entre 1910-14 por el arquitecto, pintor, escenógrafo y escritor napolitano Guillermo Ruótolo (1876-1951), resulta por todo eso (y por los vitrales del interior, entre otras maravillas) uno de los emblemas del Art Nouveau platense. Una joya a redescubrir en la ciudad de las diagonales.

Mascarón. Del Palacio Gibert. Un enigma precioso. / Martín Bonetto

Mascarón. Del Palacio Gibert. Un enigma. / Martín Bonetto

Porque en La Plata, planificada a fines del siglo XIX, hay tesoros menos populares que la Casa Curutchet –único trabajo del arquitecto suizo-francés Le Corbusier en Argentina, austero, luminoso, funcional, declarada Patrimonio de la Humanidad–, la catedral neogótica y el Museo de Ciencias Naturales.

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Vitral I. Una joya del Palacio Achinelly, sede de Radio Provincia. / Gentileza Iván Malesani

En La Plata están el Palacio Achinelly (1911) y la ex sede de la Casa Boo (1913) –gran tienda que se extendería por buena parte de la Provincia–, entre otras huellas del Art Nouveau.

Como ocurre en la de Ciudad de Buenos Aires, los ejemplos “puros” de esta corriente llegada de Francia, Italia, Austria y otros países europeos, no existen acá. Hay, en cambio, mezclas, adaptaciones, recreaciones. Y a veces es necesario buscarlosdescansan tranquilos, como detalles. El Gibert, cuya base es la del clásico petit hotel, es justamente un ícono porque muestra rasgos del modo de experimentar que marcó al Art Nouveau tanto como los motivos inspirados en la naturaleza, las curvas y la exaltación de la sensualidad.

Flores. En el palacio de la calle 12 esquina 58, construido como una tienda: la Casa Boo. / Martín Bonetto

Flores. Una marca Art Nouveau en el “palacio” de la Calle 12 y 58, construido como una tienda: la Casa Boo. / Martín Bonetto

El abanico del Art Nouveau platense es amplio y diverso. Expertos del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, Icomos Argentina, y el Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT) relevaron más de 300 inmuebles con variados grados de influencias del Art Nouveauy niveles de conservación, sólo dentro del casco fundacional. Y anotaron que en La Plata, premiada como “Ciudad del Futuro” en la exposición de París de 1889, lo que queda de Art Nouveau, que se desarrolló en las primeras dos décadas del siglo XX, suele ser más “humilde”menos “fastuoso”, que en otras ciudades grandes del país.

Vitral II. En el Palacio Gibert. / Archivo Clarín

En este marco, la Asociación Art Nouveau Buenos Aires (AANBA) presentará el 16 de mayo, justamente en el Palacio Gibert –hoy sede de la Universidad del Este–, una “ruta” con alrededor de treinta edificios que vale la pena conocer y un tour. En este GPS, van cinco, claves. Más información, en este video y su página web.

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Hierro ondulante. En la estación del Roca. / Gentileza Iván Malesani

Posible recorrido:

1) La tienda y las flores. Es ejemplo de influencias de la vertiente italiana del Art Nouveau, el Liberty o Floreale. Lo construyó en 1913 el arquitecto, pintor, escenógrafo y escritor napolitano Guillermo Ruótolo (1876-1951), quien también diseñó la sede de la Societá Unione Operai Italiani local, demolida a mitad de la década de 1980, y un panteón de tipo bizantino en el cementerio de esta ciudad.

"Palacio las flores". En la calle 12 esquina 58. La torre se impone. / Martín Bonetto

“Palacio las flores”. En la Calle 12 y la 58. La torre se impone, recortada contra el cielo. / Martín Bonetto

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La torre es un imán. Esbelta y moderna, no pierde los aires señoriales. Al contrario. Los mosaicos que forman guardas de flores son característicos del estilo, además de la razón de su apodo: “el palacio de las flores”. También es clave la herrería: simple y elegantísima.

El edificio nació como una gran tienda, la antigua Casa Boo, que abrió sucursales en toda la Provincia. Luego se transformó en un centro universitario que ofrece habitaciones para estudiantes. En la Calle 12 y la 58.

2) Un palacio para la radio. El Achinelly, donde los rasgos del Art Nouveau conviven principalmente con los barrocos, fue realizado en 1911 por el arquitecto Franceschini y el ingeniero civil Guglielmi, con cerámicas francesas en el frente y mármol italiano en la escalera. Los Achielly lo vendieron. Funcionó allí un sanatorio. Y hoy alberga a Radio Provincia (1937). En la Avenida 53 y la Calle 11.

Palacio Achinelly. Fue construido en 1911 y hoy alberga la Radio Provincia. En la calle 53 esquina 11./ Martín Bonetto

Palacio Achinelly. Fue construido en 1911 y hoy es sede de Radio Provincia. En la 53 y 11./ Martín Bonetto

Figuras, texturas, tonor. En el frente del Palacio Achinelly (1911). Calle 53 esquina 11./ Martín Bonetto

Figuras, texturas, tonos. En el frente del Palacio Achinelly (1911). Avenida 53 y Calle 11./ Martín Bonetto

3) Fantasía. Esta construcción particular reúne -como pocas en La Plata- las características clave del Art Nouveau: líneas onduladas; balcones como coronas; esculturas femeninas en la fachada, además de guardas de motivos florales y animales (o de bestiario); vidrio, hierro trabajado, y un techo en la entrada, soñado. Sin embargo, como indican desde la Asociación Art Nouveau Buenos Aires, aún faltan datos sobre sus orígenes. En la Calle 3, número 518.

Más de un estilo. En la casa de la calle 43 número 518, donde los enormes balcones con esculturas femeninas y guardas de flores ponen el acento Art Nouveau./ Martín Bonetto

Más de un estilo. En la casa de la Calle 43 número 518, donde los enormes balcones con esculturas femeninas y guardas de flores ponen el acento Art Nouveau./ Martín Bonetto

Grácil. El hierro, trabajado en la puerta de edificación de calle 43, 518. / Martín Bonetto

Grácil. El hierro, trabajado en la puerta de edificación de Calle 43, 518. / Martín Bonetto

4) Acentos franceses. Este petit hotel, con fachada de rasgos Art Nouveau, fue construido por napolitano Guillermo Ruótolo (1876-1951). Se lo encargó el obstetra Marcelino Gibert para que albergara su casa y su consultorio. La obra empezó en 1910 y terminó en 1914. En la Diagonal 80, número 723. El Palacio Gibert de convirtió en sede de la Universidad del Este.

Interior. La herrería del Palacio Gibert, soñada./ Archivo Clarín

Interior. Herrería, simple y elegante, del Palacio Gibert./ Archivo Clarín

Dato I: Antes de irse, vale la pena observar la base del edificio. Entre andamios provisorios, se destacada la puerta, cuya herrería, hecha de líneas y de flores, también es una joyita.

Herrería. En el portal del Palacio Gibert. / Martín Bonetto

Portal. Un diseño complejo, en el Palacio Gibert. / Martín Bonetto

5) De película. La estación del tren Roca fue diseñada por el arquitecto estadounidense Louis Newbery Thomas y su colega británico Paul Bell Chambers e inaugurada el 1° de octubre de 1906. Fue remodelada y las fachadas perdieron decoración. Sin embargo, aún quedan rastros de la fusión de estilos clásicos que distinguió a la original y de los aportes Art Nouveau. Expertos destacan las marquesinas y los adornos de los cercos perimetrales, es decir, trabajos en hierro y mascarones.

Panorama. La estación, con su mezcla de influencias, tras reformas. / Martín Bonetto

Panorama. La estación, con su mezcla de influencias, tras reformas. / Martín Bonetto

Detalles. Sobriedad, una de las marcas del Art Nouveau platense, que quedan en la estación./ Martín Bonetto

Detalles. Sobriedad, una de las marcas del Art Nouveau platense, que sobreviven en la estación./ Martín Bonetto

Además, la estación es “de película” porque fue escenario en el rodaje de Siete años en el Tíbet (1997), con Brad Pitt. En la Diagonal 80, entra las avenidas 1 y 44.

Fuente: Clarin