Los paisajes “secretos” del Jardín Japonés

MIRÁ LA GALERÍA DE IMÁGENES Y LOS VIDEOS. El sendero de los cerezos, el gran portal o "torii", el farol de piedra y la cascada encantan. Expertos cuentan sus historias y qué significan.

Sociedad - Una pareja de quince años se besan en el Jardín Japonés. 
Nota sobre romanticismo en baja.
16-09-2017
Foto: Fernando de la Orden
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La contemplación del damero está entre las maravillas del Jardín Japonés, de Palermo, en Capital. Al intercalar cuadrados de césped y blancos, ese espacio evoca “verde y vacío, el follaje del pino atravesado por el aire” -como dice un haiku, forma de poema breve tradicional-.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Para enamorarse. Y llevarse selfies de recuerdo. / Fernando de la Orden

Pero también encantan sus puentes, pagodas y faroles de piedra; el agua que moldea, incesante, las rocas; los peces koi -que según una leyenda, nadan en busca de una cima donde, al fin, se convertirán en dragones- ; la torre de Buda; la caligrafía exquisita del Monumento al Esfuerzo del Inmigrante, y las pequeñas grullas de papel artesanales que venden en el shop.

Por eso, es muy difícil elegir qué destacar en este lugar, inaugurado en 1967. Lo creó la colectividad japonesa -con permiso oficial- para homenajear a los entonces príncipes Akihito y Michiko, luego emperadores, en su primera visita a Argentina, y después lo donaron como lugar de “meditación, paseo y recreación”. A las tipas y a las magnolias les sumaron cerezos que renacieron tras el bombardeo de Hiroshima (1945).

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Torre. Con trece aleros y una representación de Buda en la base. / Lorena Lucca

Uno puede conocer al Jardín Japonés de memoria. Puede haber consultado al Omikuji, es decir, haber sacado de una caja un palito numerado que remite, justamente con el número, a “versos de la suerte” (y a un rito del que hay registro desde siglo XIV). Si el resultado es auspicioso, colgará el papelito en el “árbol de los deseos”. Si no, el consejo es orar al dios de cada uno para que cambie la fortuna.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Buenos augurios. La gente los anunda, pegados a un árbol, en la puerta del shop. / Lorena Lucca.

Además, uno puede haber recorrido decenas de veces el Camino de las Azaleas y el de Sakura o de los cerezos. Entonces sabrá que esos senderos nunca son los mismos.

De hecho, desde el siglo XVII, en Japón, la gente se reúne a mirar las flores de los cerezos. Entre fin de marzo y principios de abril, caen copos rosa pálido, como poemas livianos, como reflexiones profundas, sobre la vida bella y fugaz.

Para este GPS, Clarín consultó a expertos del Jardín Japonés sobre historias y significados de rincones clave que ayuden a crear un recorrido distinto. “Secretos” que revelen otros paisajes, también extraordinarios.

El ingreso principal al Jardín Japonés está en Casares 2966. Abre todos los días de 10 a 18. Entrada general: $120. Niños hasta12 años y jubilados, gratis. Más información en su página web.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

“Daruma”. Invita al esfuerzo. Hay que pintarle un ojo al plantearse un objetivo y el otro, una vez que se lo ha conseguido. / Silvana Boemo

Posible recorrido:

1) Una puerta a la eternidad. Este portal, torii en japonés, fue construido en 2017 para festejar los 50 años de la inauguración del Jardín en la Ciudad de Buenos Aires. Es de estilo sintoísta -religión antiquísima en Japón y de las más difundidas, junto con la filosofía budista-. “Este torii se relaciona con lo que en Occidente se conoce como el Ave Fénix, que renace eternamente de sus cenizas, porque así es el deseo para el Jardín: que sea un símbolo eterno de amistad entre Argentina y Japón”, explican desde la institución.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

“Torii”. El gran portal, inaugurado en junio para los 50 años del Jardín. / Pedro Lázaro

2) Sin esfuerzo no hay paraíso. El puente curvo es uno de los emblemas del Jardín Japonés. Ocurre que el Taiko Bashi representa una vía de comunicación entre lo terrenal y lo sagrado. Con sus escalones y ondulaciones, advierte que no es sencillo subir, bajar, subir y llegar a destino. De hecho, en teoría, es el más difícil de atravesar, dado que representa los obstáculos propios de la vida. Al cruzarlo, está la recompensa: la “Isla de los dioses”.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

De fiesta. Una multitud en el puente curvo del Jardín, el 4 de junio, para celebrar sus 50 años. / Pedro Lázaro

Dato: Hay tres puentes en el Jardín Japonés. Además del curvo, el recto y el zigzag, que propone cambiar de punto de vista con cada modificación de dirección (y por ofrecer esas oportunidades, también se llama “de las decisiones”). Desde los tres, se ven los peces koi que, según una leyenda, nadan contra corriente hasta la cima de una catarata y al alcanzarla, triunfan: se transforman en dragones.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Zigzag. Los cambios de dirección de este puente modifican los puntos de vista. Por todo eso, se lo llama “de las decisiones”. / Diego Díaz

3) El origen. Éste es farol de piedra, Ishidoro, fue un regalo de la colectividad japonesa a Argentina por los 150 años de la Revolución de Mayo de 1810 y siete años después se empezó a construir, alrededor suyo, el Jardín Japonés. Fue cuando los príncipes herederos de Japón, Akihito y Michiko, ya emperadores, anunciaron que visitarían por primera vez la Argentina y la colectividad local decidió preparar un lugar para recibirlos, con permiso de la Municipalidad.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Farol. “Ishidoro” fue un regalo de la colectividad japonesa a Argentina por los 150 años de la Revolución de Mayo. Alrededor suyo se fundaría el Jardín. Justo en estos días lo abraza el verde. / Diego Díaz

4) La forma del agua. La cascada o taki de la “Isla de los Dioses” es un símbolo de la vida. Desde el Jardín Japonés explican que sus diferentes saltos representan las etapas fundamentales en la vida de una persona. La primera caída del agua, al nacimiento, la niñez y la juventud, ya que ocurre con fuerza. Al desacelerarse, evoca a la madurez. Y al reposar en el lago evoca un ideal de vejez. Conectarse con el agua, con su forma de saltar y escurrirse, es un desafío prometedor. No es casual que este tipo de espacios sean los elegidos en Japón para meditar.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

“Taki”. La cascada del Jardín, símbolo de las fases de la vida. / Diego Díaz

5) La Casa de Té. Esta construcción fue realizada especialmente para la ceremonia del té, un ritual clave de la cultura tradicional japonesa. “La ceremonia es la síntesis de todas las disciplinas en Japón”, señalan en el Jardín. Hecha con materiales naturales -madera misionera-, contiene alfombritas -tatamis-, puertas corredizas –shojis- y otros elementos donados por la familia Shimane y traídos desde Japón. La sobriedad no es casual: la idea es apuntalar la concentración, es decir, no distraer. Fue inaugurada en 2011 pero por ahora no se hacen allí ceremonias del té. Fuentes del Jardín Japonés anticiparon a Clarín que prevén empezar a realizarlas en los próximos meses. Ya desde afuera, encanta.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Exterior. De la Casa de Té del Jardín. Esperan abrirla para las ceremonias en los próximos meses. /Diego Díaz

Dato: En las casas de té o chashitsu típicas, la puerta es chiquita, para que quienes ingresen encojan el cuerpo. Y ensanchen la humildad.

Los paisajes "secretos" del Jardín Japonés

Interior. Es de madera misionera. Adentro, cobija objetos donados por japoneses, traídos desde allá./ Diego Díaz

Fuente: Clarin