Murales en el sitio de las Torres Gemelas

Hace dos años, Silverstein Properties invitó a un grupo de artistas callejeros a adornar un piso vacío en uno de sus edificios de oficinas en el sitio del World Trade Center.

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Peatones pasan junto a un proyecto de mural público en el 2 World Trade Center en el Bajo Manhattan. Arriba, mural de Vesey por Chinon Maria y Sebastian Mitre; abajo, el trabajo de Brolga. (Jeenah Moon para The New York Times)

En sociedad con la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, la urbanizadora dio a los artistas un lugar público cercano para que exhiban su talento.

Todd Gray junto a su pintura mural.(Jeenah Moon para The New York Times)

Todd Gray junto a su pintura mural.(Jeenah Moon para The New York Times)

Los cobertizos de metal corrugado albergan equipo que algún día será empleado en 2 World Trade Center, una torre de oficinas Silverstein que actualmente está en pausa mientras la urbanizadora busca un inquilino ancla. Rick Cotton, director ejecutivo de la Autoridad Portuaria, propietaria del campus World Trade Center, sugirió pedir a los artistas que infundan vida a los cobertizos para ayudar a dar una “apariencia terminada” al área. Larry A. Silver­stein, presidente de Silverstein Properties, estuvo de acuerdo.

Hektad, que solía etiquetar vagones de metro en la década de 1980, en su pintura mural "Amor es Amor", (Jeenah Moon para The New York Times)

Hektad, que solía etiquetar vagones de metro en la década de 1980, en su pintura mural “Amor es Amor”, (Jeenah Moon para The New York Times)

Los artistas, que recibieron mil dólares cada uno para pintura y honorarios de 2.000 dólares, subieron escaleras y ascensores de tijera para completar los seis murales. Se anticipan dos murales más y las obras serán exhibidas durante al menos un año.

Proyecto de mural de BoogieRez en el 2 World Trade Center en Lower Manhattan.(Jeenah Moon para The New York Times)

Proyecto de mural de BoogieRez en el 2 World Trade Center en Lower Manhattan.(Jeenah Moon para The New York Times)

Trabajar en el sitio del World Trade Center, donde se erguían las Torres Gemelas hasta el ataque terrorista del 11 de septiembre, conlleva una gravedad emocional y los artistas batallaron con la enormidad de esa pérdida. Pero muchos hablaron de la determinación de equilibrar la pérdida con arte que levanta el espíritu.

El ilustrador australiano conocido como Brolga se inició como artista callejero mientras asistía al Instituto Pratt y vivía en el barrio neoyorquino de Brooklyn. En su tiempo libre pintaba con aerosol sus personajes de tamaño real sobre pósters que pegaba por todo su vecindario. Para su esfuerzo actual, el artista de 31 años buscó transmitir un mensaje de vitalidad y júbilo al usar imágenes coloridas como un tucán y un tigre de tres ojos.

Brolga en su pintura mural. (Jeenah Moon para The New York Times)

Brolga en su pintura mural. (Jeenah Moon para The New York Times)

Hace más de tres décadas que, Todd Gray, radicado en Los Ángeles, realiza pinturas y esculturas que se inspiran en el arte pop de los años 60. Gray, de 55 años, admite que se sintió nervioso cuando dio su primer vistazo a la fachada de 20 metros por 7 metros que se le asignó. Pero una vez que comenzó su mural tipo collage, una adaptación de una escultura que muestra elementos gráficos estilo Warhol y Lichtenstein, dijo que le pareció “sorprendentemente pacífico trabajar con un cuarto de millón de personas de todo el mundo que pasa haciendo bullicio”.

Risa Tochigi, conocida como Riiisa Boogie.(Jeenah Moon para The New York Times)

Risa Tochigi, conocida como Riiisa Boogie.(Jeenah Moon para The New York Times)

Joohee Park, de 37 años, nacida en Corea, adquirió el nombre Sticky­monger (aficionada a lo pegajoso) porque a menudo usa recortes de vinilo autoadherible para evocar mundos de fantasía en su arte. El papel de Lower Manha­ttan como centro del transporte inspiró su “Cosmic Traveler” (viajera cósmica), que retrata a una chica de otro planeta “que ha encontrado un portal mágico a través del cual puede ver desde su mundo al nuestro”, dijo Park.

Proyecto de mural de BoogieRez en el 2 World Trade Center en Lower Manhattan.(Jeenah Moon para The New York Times)

Proyecto de mural de BoogieRez en el 2 World Trade Center en Lower Manhattan.(Jeenah Moon para The New York Times)

Mientras que Chinon Maria, de 33 años, y Sebastian Mitre, de 35, pintaban “Vesey Street in Bloom”, cubriéndolo con rosas de tonos rosados y rojos, se desarrollaba su propia historia de amor. Estaban comprometidos mientras trabajaban en el mural; en mayo se casaron. El mural, inspirado por antiguos letreros señalizadores de calles en Lower Manhattan, es una extensión del compromiso de Maria de usar su arte para dar vida y, dijo, “aportar una narrativa femenina más fuerte” a espacios públicos —un objetivo compartido por Mitre, quien funge como representante y cocreador de los murales de su esposa.

Joohee Park, nacido en Corea, adquirió el nombre de Stickymonger.(Jeenah Moon para The New York Times)

Joohee Park, nacido en Corea, adquirió el nombre de Stickymonger.(Jeenah Moon para The New York Times)

Risa Tochigi, conocida como ­Riiisa Boogie, creó murales en Brooklyn, Denver y Poughkeepsie, Nueva York, donde ahora vive esta artista de origen japonés. Pero pintar sobre metal corrugado, dijo, es difícil. La retroalimentación positiva de los transeúntes a su figura central, una niña que abraza a personajes de caricatura, la mantuvo motivada, junto con su creador, Rezones.

Proyecto de mural público de Stickymonger en el 2 World Trade Center. (Jeenah Moon para The New York Times)

Proyecto de mural público de Stickymonger en el 2 World Trade Center. (Jeenah Moon para The New York Times)

Hektad, un pionero del grafitti, se acabó unas 300 latas de pintura en aerosol para completar “Amor es Amor”, un mural de corazones dispuestos en capas. El originario del barrio del Bronx, de 48 años, esperaba que su mensaje de amor —un tema común en su obra— actuara como bálsamo para aquellos que pasan frente a él tras hacer una vista al Monumento Conmemorativo y Museo Nacional 11 de Septiembre. “Si todo sale bien, cuando la gente salga del área esto la hará sentir un poco mejor”.

Fuente: Clarín