Restauran la escalera que habría usado Jesús para asistir al juicio con Poncio Pilato

Según la tradición, la Escalera Santa fue llevada a Roma en el siglo IV por Santa Elena, la madre del emperador Constantino el Grande. Se cree que ella restauró muchos lugares sagrados en Tierra Santa y descubrió la Vera Cruz, además de otras reliquias.

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La “Scala Santa” o Escalera Santa, que se cree son los escalones por donde subió Jesús para ser juzgado y condenado por Poncio Pilato, ha sido clausurada por un año para su restauración, en Roma, Italia.

Actualmente la Scala Santa se encuentra cerca de la Basílica de San Juan de Letrán. Se abrió al público hace aproximadamente 400 años.

El trabajo de restauración consiste tanto en los escalones como en los frescos que están a ambos lados de la escalera, y que conduce a una capilla papal privada: la Iglesia de San Lorenzo.

“Por todo el tiempo de labores de restauración de la Escalera Santa, los fieles subirán (por) esta escalera a la derecha, recibiendo la indulgencia plenaria”, indica un cartel de la Penitenciaría Apostólica.

El material de los escalones es de mármol blanco, pero están cubiertos de madera para protegerlos. En algunos lugares, hay cuadrados recortados de la madera a través de los cuales los peregrinos pueden tocar el mármol.
También hay cajas de vidrio que protegen los puntos en los que se cree están las marcas de la sangre de Cristo.

Los peregrinos que visitan las escaleras deben ascender de rodillas como un signo de piedad y reverencia, aunque pueden elegir cómo rezar, ya sea mediante una breve oración en cada paso o meditando la Pasión de Cristo.

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Aquellos que no pueden ascender de rodillas pueden arrodillarse en el primer escalón y luego subir los otros escalones hasta llegar a la cima.

En 1908 San Pío X concedió una indulgencia plenaria a los fieles que suban la escalera entera. De lo contrario, se puede obtener una indulgencia parcial por cada escalón al que se llega de rodillas mientras se medita la Pasión de Cristo.

Las condiciones que deben cumplirse para obtener una indulgencia son: hacer una confesión sacramental, recibir la Eucaristía, orar por las intenciones del Papa y estar libre de todo apego al pecado.

Mountain Butorac, un guía turístico católico que vive en Roma desde hace cuatro años, dijo que la Escalera Santa es uno de sus lugares favoritos para llevar a los peregrinos en sus giras de “El Viajero Católico”. Solo en 2017 llevó alrededor de 500 personas, tanto cristianas como no cristianas.

El guía dijo a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– que subir las escaleras de rodillas es un poco doloroso, pero pensar en lo que Jesús experimentó durante su Pasión y Muerte, “hace que valga la pena”.

Asimismo, afirmó que ha sido testigo de varias reconversiones de personas que se habían alejado de la fe. A veces las personas se emocionan hasta las lágrimas y se llenan con el repentino deseo de ir al sacramento de la confesión o recibir la Eucaristía, después de muchos años de distancia.

“También animo a las personas que no son católicas a subir las escaleras. Y muchas veces lo que sucede es que esas son las personas que tienen la experiencia más poderosa”, señaló.

Un hombre católico, dijo Butorac, sintió que Dios lo llamaba a regalar una gran suma de dinero que había ahorrado para su retiro. El hombre pasó los últimos años donando sus ahorros a la Iglesia, “todo por la experiencia que tuvo en las escaleras”.

A pesar del cierre temporal, Butorac dijo que continuará llevando peregrinos, pues pueden recibir las mismas gracias e indulgencias al subir una escalera alternativa durante la restauración.

“Pero puedes apostar a que seré el primero cuando vuelvan a abrir”, concluyó alegremente.

Fuente: Aciprensa