Robaron la placa de la casa Curutchet y es usada para intervención artística

MIRÁ LA GALERÍA DE IMÁGENES. Se trata del escudo protector de la Unesco, que había sido colocado el 14 de Diciembre

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El escudo de la Unesco para la protección de bienes culturales, una de las placas que fueron colocadas en la Casa Curutchet el último 14 de diciembre, junto a la que reconoce como patrimonio mundial a esa histórica edificación platense diseñada por el arquitecto fracés Le Corbusier, desapareció en las últimas horas del frente del inmueble, donde había sido colocado.

El hecho provocó “sorpresa” entre los administradores de la casa, ya que se trata de un elemento “que carece de valor material”, según indicó el director de la Casa Curutchet, Julio César Santana, quien agregó que la desaparición de la placa había sido informada a las autoridades municipales y del Colegio de Arquitectos y se definían las medidas a tomar.

Mientras esto sucedía, el artista platense José Luis Mac Loughlin, informó que el escudo estaba en su poder y que lo estaba utilizando para hacer una intervención artística.

Basándose en la idea de que “el único patrimonio de la humanidad que vale la pena proteger es la humanidad misma”, Mac Loughlin llevó el escudo a barrios vulnerables (donde hizo fotografías en las que el escudo protector de la Unesco aparece junto a niños y otros vecinos), al Puente de Fierro y a otros sectores de la ciudad, donde el escudo aparece junto a estatuas y monumentos rotos.

El Escudo Azul de la Unesco fue creado en 1996 y su sentido es el de proteger el patrimonio cultural mundial en caso de guerras o catástrofes.

Según McLaughlin, a través de la intervención “el escudo protege ahora la cultura de los barrios. Cada niño, cada niña de los barrios marginados, los más vulnerables y desprotegidos, han sostenido el escudo azul de la Unesco”.

La actitud del artista provocó opinioes encontradas y mientras algunos subrayaron que la interpelación y la provocación hacen al rol del artista, otros cuestionaron que se haya robado un bien publico y que ese bien aparezca luego en una intervención artística.

Julio César Santana dijo, más tarde, al saber de la intervención, que “resulta tranquilizador saber que el escudo está en poder de Mac Loughlin, porque sabemos que es una persona de bien y que lo va a restituir, aunque nos dio un buen susto. Más allá de aprobar o desaprobar, comprendo que el rol del artista es el de interpelar y provocar”. sostuvo.

Fuente: El Día