Una diosa en la Argentina: Afrodita, la deidad del amor y el sexo de casi 2.000 años

MIRÁ LA GALERÍA DE IMÁGENES. Con muchísimos cuidados, la escultura fue instalada en la mañana del lunes en el Museo Nacional de Bellas Artes. Está valuada en un millón y medio de euros. Podrá visitarse desde este jueves. En la imagen, una grúa, en la puerta del museo, lleva una caja hasta arriba de la escalinata de acceso. Delicadamente.

3bsyHup1n_1200x0__1

Luego, ya dentro del edificio, un grupo de hombres entrenados en transporte de obras de arte puja y mueve la gigantesca caja sobre un enorme cricket por varias de las salas del museo, hasta llegar al destino en el que será exhibida: el hall central. Con cuidado: la escultura que viene adentro tiene casi 2.000 años de antigüedad. Ya está en Buenos Aires la Afrodita de Capua: llegó la diosa del Amor, la Belleza y la Sexualidad.

La escultura viene en directo desde el Museo Arqueológico de Nápoles, aunque en realidad primero tuvo una escala técnica en Frankfurt y recién desde allí voló hacia nuestro país. Esta célebre escultura romana, que tiene más de 700 kilos de peso y 2,20 metros de altura viaja desde las entrañas del tiempo: fue realizada en el siglo II después de Cristo.

Representa la versión romana y en mármol de la escultura de Afrodita original, que había sido realizada en bronce en Grecia en el siglo IV antes de Cristo.

Llegada de la escultura "Afrodita" (anónimo italiano), al Museo de Bellas Artes. Fotos Alfredo Martinez

Llegada de la escultura “Afrodita” (anónimo italiano), al Museo de Bellas Artes. Fotos Alfredo Martinez

Y así es: aunque en Grecia se la conociera como Afrodita, nosotros aquí (y gracias a los romanos, que decidieron llamarla de otra forma), la conocemos mejor como Venus, diosa no sólo del Amor sino también de la Belleza, la Reproducción, el Sexo y hasta de la Lujuria, según sostienen los especialistas.

La visita de la Afrodita de Capua a la Argentina responde a una colaboración entre nuestro país, la Embajada de Italia, el Istituto Italiano di Cultura, la Secretaría de Cultura de la Nación y la Asociación de Amigos del museo. Fueron los dos organismos italianos los que ofrecieron y ayudaron a traer a Afrodita como celebración en el marco del G20. ¿La valuación de esta obra clásica? Un millón y medio de euros, sostienen desde la Embajada de Italia.

Una vez en el museo -cuidado, cuidado- comenzó toda una serie de maniobras que llevaron algunas horas: primero, tenía que llegar Giovanni Cirella, el courrier de la obra (es decir, el empleado del museo de Nápoles que viajó con Afrodita desde ese lugar, sin prácticamente despegarse de ella durante el trayecto, para cuidar que no le pasara nada). Una vez que la obra llegó al Bellas Artes y que Cirella y los representantes de la Embajada, el Istituto italiano y el Museo estuvieron presentes, recién entonces comenzó a abrirse la caja, ya que el courrier y los demás representantes (pero especialmente el courrier) tenía que atestiguar que el trabajo estaba en idénticas condiciones que cuando partió de Italia.

Un instante de tensión.

Si bien la obra llegó en excelentes condiciones, alguna irregularidad del mármol de la base en la que Afrodita está apoyada hizo que se produjera otra demora: el courrier exigió una herramienta especial para que la escultura pudiera ser sacada de la caja y colocada sobre la base construida para su exposición. Finalmente, luego de varias demoras (algo frecuente en los casos de traslado de obras de arte muy antiguas, que necesitan un tratamiento especial), Afrodita lució su blancura, su torso desnudo y sus brazos desplegados en el Museo Nacional de Bellas Artes.

¿Pero por qué la diosa Afrodita en versión romana tiene sus manos vacías mientras que la escultura original griega sostiene entre sus manos una manzana? El gesto de la Afrodita de Capua que podremos ver ahora en el museo -la cabeza inclinada hacia un costado, los brazos desplegados- reclama un objeto ausente. Algunos historiadores y arqueólogos sostienen que el objeto que reclama podría ser el escudo de su amante Ares, en el que -según describe la iconografía griega- la mujer contempla su imagen en él tal como si se tratara de un espejo.

Otros especialistas dicen que, en realidad, el objeto ausente podría ser una lira.

Pero hay otros detalles: puede observarse que la escultura está semidesnuda. Se debe a que este tipo de representación -torso descubierto, parte inferior del cuerpo tapada con un manto drapeado, llamado himation– es una tipología de la representación escultórica de Afrodita/Venus.

Detalle. La escultura y sus curvas. /Alfredo Martínez

Detalle. La escultura y sus curvas. /Alfredo Martínez

La historia de la Afrodita que llegó a nuestro país es mítica: se cuenta que la versión original de la diosa, la griega, surgió de la espuma de un mar cercano a Chipre, cuando Cronos -el más joven de la generación de los titanes-, durante la guerra entre titanes, cortó los testículos de Urano (el Dios de Cielo) y los arrojó al mar.

Fue entonces cuando surgió del agua una deslumbrantemente bella Afrodita. No era un bebé ni una niña, sino que nació directamente adulta: era una doncella. El mito sigue contando que Zeus (el padre de los dioses y de los hombres) al ver la hermosura de Afrodita, la casó inmediatamente con un poco agraciado Hefestos (dios del fuego y la fragua). Afrodita, descontenta con esto, mantuvo un romance con Ares, el dios de la guerra (en Roma, Ares se llamaba Marte).

Belleza clásica. En el Museo Nacional de Bellas Artes. / Alfredo Martinez

Belleza clásica. En el Museo Nacional de Bellas Artes. / Alfredo Martinez

Afrodita nunca fue feliz con Hefestos, a pesar de los regalos que éste le hacía. Cuentan los mitos que Ares fue uno más de los varios romances que Afrodita sostuvo.

Si usted se acerca al Bellas Artes, podrá contemplar la escultura de Afrodita/Venus en todo su potencial: grande, alta, esbelta, erguida, de blanco mármol. El cabello partido en dos, recogido, y los brazos exponiendo un corte (se debe a una restauración realizada en 1820).

Hallada en 1750 en el Anfiteatro Campano de Capua –el segundo en importancia después del Coliseo-, esta Afrodita que nos acompañará en la Argentina hasta el 17 de febrero se hace presente para recordarnos varias cosas, entre ellas lo que esta diosa representaba entre los griegos: el amor romántico especialmente, pero también la atracción física, sexual.

Es decir que Afrodita se hace presente en Buenos Aires en esta primavera como un enorme signo de pregunta blanco: para que nos cuestionemos, una vez más, qué es y qué no es el amor. Y para que nos acerquemos al museo y observemos y veneremos, quizás, a esta diosa singular, tal y como se hacía en la antigüedad.

La escultura podrá ser visitada por el público a partir de este jueves, el 15, a las 11, en el Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473. Gratis.

Fuente: Clarin