Invisible link Invisible link Invisible link Invisible link
 
Número de edición:
Domingo 15 de Mayo de 2012
> Ingresar > Registrarse
   

 
 
Facebook Diario de Cultura Twitter Diario de Cultura
Literatura Música Cine y Artes Visuales Teatro y Danza Museos y Artes Plásticas Costumbres y Tendencias Turismo Cultural Estadísticas Culturales
CRÓNICAS DE UNA MUJER INFELIZMENTE CASADA
El diario íntimo de Laura. Capítulo XII. Diálogo entre madre e hija (Sentada sobre el miedo de correr). Por: Adriana Muscillo.

"- ¿Otra vez viniste con el bolso, los pañales, el cochecito, la mamadera; nena? Vos, seguí tirando de la cuerda que un día se va a romper... Ese chico es tan bueno, con él te ganaste la lotería, nena, Fijate: es responsable, trabajador, no es mujeriego, ni bebedor ni jugador, no sale de noche... Nena, ¿qué más querés?"

"- Quiero que me mire, ¡QUE ME MIRE, mamá!, que me escuche, quiero importarle, que me cuide, que me defienda, que se juegue por mí, que corra sangre por sus venas, que se sienta orgulloso de mis logros. (Primero, que se entere de ellos.). Quiero que me ame, ser importante para él, quiero que me considere en sus decisiones, quiero..."

"- Ay, nena, ¿sabés cuántas le perdoné a tu padre? A veces hay que hacer la vista gorda, ¿viste?, la pasás mejor... Mirá, nena, no cuentes conmigo para separarte. Yo no te voy a apoyar. Volvé a casa, nena, no seas tonta"

Nunca hablé con mi madre sobre sexo. Nunca supe qué podía esperar, desear, pedir en una relación íntima. Ni siquiera ese fue nunca un factor a tener en cuenta a la hora de decidir con quién casarme. No pude decirle a mi madre que también quiero disfrutar plenamente de mi sexualidad, junto a mi compañero en la vida. Que, también, de ser posible, me gustaría que se interesara por mí en ese plano, que deseara saber cómo me siento, si disfruto, si la paso bien. Que hiciera, quizá, un mínimo esfuerzo por tratar de complacerme. Quiero que me tenga paciencia, que me mime y me cuide, también en la intimidad...

¡QUE ME HABLE! ¡que hable conmigo! ¿Es mucho pedir?

Laura, Laura, la mayoría de las mujeres de la edad de tu madre no tenían derecho a pedir tanto. Inclusive, te sorprenderías si hablaras en profundidad con tus coetarias. Muchas mujeres como vos, con veinte años de matrimonio, ni siquiera se preguntan si son felices. Sienten que ya se les pasó "su cuarto de hora", que no van a arriesgar su seguridad económica, su bienestar social, su "status de mujer casada", para ir detrás de una quimera de dudoso éxito. Sienten, tal vez lo que sus maridos le han hecho creer. Que "ya son viejas" para rehacer sus vidas. Que están "baqueteadas", como te dice él mientras se retira, con la lengua, un trozo de muzzarella gomosa que le quedó enganchado entre dos muelas.

(Baquetear= Maltratar, zarandear, ajetrear. Fig y coloquial= Tratar como un felpudo)

Habría que preguntarle a ese buen caballero ¿quién te habrá maltratado y te habrá tratado como un felpudo durante todos estos años para que ahora estés "baqueteada"?, como él dice. ¿En qué momento de la relación quedó claro que él podía dirigirse a vos en esos términos? ¿Cuándo fue que permitiste ese grado de desvalorización y desprecio hacia tu persona?

Laura, no lo pienses más, ¡el momento es hoy! Cualquier futuro, por duro e incierto que parezca, va a ser mejor que esta agonía de las horas que pasás frente al espejo, soñando con lo que no fue, sentada sobre el miedo de correr.

Solo podrás conocer la adecuada dimensión de tu padecimiento cuando salgas de él. Cuando tengas contra qué comparar. Te lo asesguro, Laura, cualquier destino posible, será mejor.

@AdrianaMuscillo

Correo de Lectores: diariodecultura@yahoo.fr

 
 
Compartir vía Facebook
Contacto de Lectores | Términos y condiciones | Contacto Comercial   Copyright 2009 Diario de Cultura growebs