Invisible link Invisible link Invisible link Invisible link
 
Número de edición:
Viernes 30 de Mayo de 2011
> Ingresar > Registrarse
   

 
 
Facebook Diario de Cultura Twitter Diario de Cultura
Literatura Música Cine y Artes Visuales Teatro y Danza Museos y Artes Plásticas Costumbres y Tendencias Turismo Cultural Estadísticas Culturales
CRÓNICAS DE UNA MUJER INFELIZMENTE CASADA
El diario íntimo de Laura. Capítulo I. A González Catán, en colectivo. Por: Adriana Muscillo.

La primera señal que sugería que tal vez él no fuera el “Hombre de mi vida” apareció muy pronto. Y no puedo afirmar que no la advertí.

Yo vivía en Palermo y él, en González Catán. Ambos, con nuestras respectivas familias. Llevábamos 20 días de novios cuando me invitó a su cumpleaños número 23. Fue cuando me explicó que debía ir hasta la Avenida Rivadavia y tomarme el colectivo de la línea 86, cartel azul. Ahí, debí haber reaccionado. Pero claro, tenía 22 años, una gran inseguridad en mí misma, una gran necesidad de aceptación y mi autoestima en “cero”. Además de una familia de origen que no me va a alcanzar mi diario entero para describir… ¿Cómo iba a pretender que me pasara a buscar con el auto? No, yo tenía que tomarme ese colectivo y demostrarle que podía ir de Palermo a González Catán solita en colectivo, solo por amor. Y, para colmo, ¡era el primer día que entraría a su casa y conocería a sus padres! Me dijo: “a las 11” y no aclaró: “de la mañana”. Con lo cual, ese día tomé sol en la terraza del piso 24 para ir “bronceadita” y a las cinco de la tarde, me llamó para preguntarme, con algo de sorna, si me había perdido en el camino. Más tarde tendría que escuchar de sus labios: “te falta calle”. Claro, cuando conocí a su ex novia, “bardera” de barrio, con chicle y faso entre los labios, lo entendí todo. Me faltaba calle y, entonces, no sabía viajar en colectivo hasta el conurbano y era una especie de “aparato de capital”. Y yo, fanática de Sartre y Beauvoir, defendía mi carácter femenino con dignidad: “No necesito que ningún hombre me pase a buscar para ir adonde quiero ir”.

Craso error, Laura: aunque sepas que te podés arreglar sola y te sientas absolutamente autodependiente, jamás permitas que tu novio te “abandone” así. Tené en cuenta que, en las primeras citas, se sientan las bases de lo que será esa relación futura. Si la primera vez que vas a su casa (y es su cumpleaños, y vas a conocer a sus padres y viven muy lejos el uno del otro), permitís que te haga atravesar la ciudad para ir solita, nunca más lograrás algo diferente. Allí se solidifica una modalidad vincular en la que vos aceptás esto y, entonces, queda “naturalizado” que va a ser así. Atención con esto: las primeras salidas en una relación son cruciales para el resto de tu vida en pareja.

¿Cuáles serán las determinaciones inconcientes que hacen que- a pesar de darnos cuenta de que la cosa “no va”-, sigamos adelante? Nos parece un dato menor, no creemos que esos detalles puedan ser definitorios en una relación. Nos decimos: “pero es bueno y me quiere”… y no podemos vislumbrar que, a futuro, los momentos de malestar se acumulan y empiezan a pesar y a pesar cada vez más y, entonces, tal vez aparece alguien que sí está dispuesto a pasarte a buscar porque es todo un caballero y entiende que, para salir con una dama tiene que hacer un mínimo esfuerzo pero vos ya estás re casada con ese neandertal que, además, con el correr de los años, ya ni te mira, ni te toca, ni siquiera tiene una palabra de apoyo, ni se entera cuando estás llorando, aunque estés sentada a su lado en el sillón, ya que tiene el control remoto en una mano y, en la otra, un vaso de cerveza. Y, ¿si avanzás? Si dejás que tu admirador te pase a buscar y aceptás una cita sos una traidora, una infiel y si le decís, tímidamente, que te querés separar, él se hace el distraído y cambia de tema. Pero, económicamente dependés de él, ya tuviste hijos con él y es un buen padre, tu mamá lo adora, entonces te decís: “ya perdiste tu oportunidad de ser feliz” y seguís tirando del carro, llorando en silencio por los rincones, aplazando tu identidad como mujer… ¿Llegará el día en que, de una vez, decidas patear el tablero y empezar de cero a reconstruir los pedazos de la mujer que hay en vos?

Ya pensé demasiado por hoy, querido diario, me voy a dormir. Besos, Laura.

Twitter: @AdrianaMuscillo

Correo de lectores: diariodecultura@yahoo.fr

Si has vivido historias similares, contámelas por correo.

 
 
Compartir vía Facebook
Contacto de Lectores | Términos y condiciones | Contacto Comercial   Copyright 2009 Diario de Cultura growebs