El misterio de la escultura perdida de Mario Palanti que llegó al Palacio Barolo después de un siglo

Apareció en Mar del Plata. Se llama “La Ascensión” y el mito dice que contuvo las cenizas de Dante. Estaba desaparecida, pero se halló su base en manos de un anticuario marplatense. La exhiben desde este lunes.

palanti

La réplica de la escultura «La ascensión» está en el Palacio Barolo. La original desapareció y sólo se pudo hallar su base.

Este lunes llega a Buenos Aires desde Mar del Plata, una parte -la que se pudo rescatar- de una escultura perdida durante décadas. Se trata de una obra de arte firmada por Mario Palanti, el arquitecto detrás del Palacio Barolo, el edificio más intrigante de la Ciudad.

El italiano, que además fue artista plástico, inventor, fotógrafo, sirvió en la Primera Guerra Mundial y hasta construyó ¡un submarino!, legó a Buenos Aires un ícono definitivo. Hoy es imposible imaginarla sin este edificio de Avenida de Mayo al 1300, inaugurado en 1923.

La escultura de la que se rescató una parte, la base, se llama «La ascensión». En la planta baja del Palacio Barolo hay una réplica de la pieza completa: un cóndor despliega sus alas y en su lomo lleva el cuerpo yaciente de un hombre moribundo.

La réplica de "La ascención", en el Palacio Barolo. Foto Juan Manuel Foglia

La réplica de «La ascención», en el Palacio Barolo. Foto Juan Manuel Foglia

La historia de cómo llegó esta escultura a Mar del Plata es uno más de los misterios que encierra este Palacio. El más conocido es el que construye su fama universal: Palanti se habría inspirado en los versos de la Divina Comedia, de Dante Alighieri, para diseñarlo y estructurar su fisonomía. Y se dice también que su comitente, el empresario textil Luis Barolo, pretendía traer a la Argentina las cenizas del escritor italiano para salvarlas de una Europa en guerra.

Son esas cenizas las que se supone viajaban en el interior del cóndor.

El Palacio Barolo, construido por el arquitecto italiano Mario Palanti para el empresario Luigi Barolo.Fue Inaugurado en 1923.

El Palacio Barolo, construido por el arquitecto italiano Mario Palanti para el empresario Luigi Barolo.Fue Inaugurado en 1923.

«Hay una versión que cuenta que el barco que traía la escultura desde Italia no logró ingresar al puerto de Buenos Aires. Algunos dicen que había una tormenta, otros que el barco era de gran porte y corría riesgo de encallar; entonces se desvía a Mar del Plata«, cuenta a Clarín Miqueas Thärigen.

Miqueas y su hermano Tomás conducen visitas guiadas en el Barolo y no existe rincón en este edificio que no conozcan. Su tío, Roberto Campbell, es el histórico administrador del Palacio. De niños, el faro era su lugar de juegos favorito. Su bisabuelo, Carlos Jorio, contador, alquiló una oficina en 1926, que después adquirió. En esta misma oficina arrancan el tour.

La oficina donde arranca el tour por el Palacio Barolo que ofrecen Miqueas y Tomás Thärigen, Foto: Juan Manuel Foglia

La oficina donde arranca el tour por el Palacio Barolo que ofrecen Miqueas y Tomás Thärigen, Foto: Juan Manuel Foglia

En torno a la escultura también se teje otra versión. Una de las ambiciones de Palanti era construir un mausoleo en homenaje a los soldados muertos en la Primera Guerra Mundial. Y se cree que esta escultura podría haber sido una maqueta. De hecho la base -la que se podrá ver en el Barolo- tiene escrituras que podrían confirmarlo: «Glorificando gli eroe nostri di terra del mare del cielo», «Glorificando a nuestros héroes terrestres del mar del cielo».

«Aquí en Mar del Plata la escultura era muy conocida. Estaba en el pilar de una casa, sobre la línea municipal, en Falucho y Güemes. Generaba mucha impresión el cóndor con las alas desplegadas. Y muchos teníamos la preocupación de que la obra pudiera ser robada o vandalizada. Después se la trasladó al jardín de esa misma casa, que por otra parte, estaba lleno de obras de arte», cuenta a Clarín el arquitecto, docente e investigador marplatense Guillermo de Diego.

La escultura original estuvo durante mucho tiempo en el pilar de una casa. Después fue trasladada al jardín. Foto Juan Manuel Foglia

La escultura original estuvo durante mucho tiempo en el pilar de una casa. Después fue trasladada al jardín. Foto Juan Manuel Foglia

El arquitecto pudo conocer la casa y el jardín en los años 90, junto a otros profesionales, en un recorrido que se había organizado por las grandes casonas típicas marplatenses, con fachadas de piedras y techos de tejas a dos aguas.

De Diego comparte un breve video en el que se puede ver «La ascensión» en ese jardín, junto a otras esculturas. Casi al final se escucha la voz potente de otro arquitecto, Roberto Cova. También investigador y docente, había sido nombrado Ciudadano Ilustre y reconocido por su trabajo de difusión y defensa del patrimonio urbano y arquitectónico de Mar del Plata. Al ver la firma del arquitecto italiano en la base de la escultura, exclama: «Palanti carajo». Cova murió hace pocas semanas, a los 91 años.

Poco tiempo después, la escultura desapareció. Fue cercenada a la altura de los tobillos del hombre yaciente. De Diego cuenta que a principios del 1900 Mar del Plata fue el balneario de las clases altas del país, de terratenientes y hacendados: «Construían las casonas que caracterizan esta ciudad. Y había un movimiento muy importante de materiales de construcción, ornamentos y obras de arte que llegaban de Europa. Tengo la esperanza de que el cóndor de ‘La ascensión’ no haya sido fundido, sino que se encuentre escondido en algún lugar«, reflexionó de Diego.

De hecho los hermanos Thärigen, después de buscarla durante 20 años, encontraron la base de la escultura en un anticuario, ubicado muy cerca de la casa en donde estuvo la escultura. La compraron y en estas horas está viajando a Buenos Aires. Construyeron un pedestal y la colocarán dentro de una caja de cristal, para su conservación. Desde el lunes, podrá verse en el Barolo.

La base original de la escultura "La ascensión", de Mario Palanti. Los hermanos Thärigen la encontraron en un anticuario y la compraron. Foto: gentileza Miqueas Thärogen

La base original de la escultura «La ascensión», de Mario Palanti. Los hermanos Thärigen la encontraron en un anticuario y la compraron. Foto: gentileza Miqueas Thärogen

La firma de Palanti se ve perfectamente.
También el año y el lugar de origen, «1919, Trieste», una ciudad portuaria ubicada en el noroeste de Italia.

Consultados por este medio, algunos de los anticuarios más reconocidos de Mar del Plata aseguran que es muy poco probable que la figura haya sido enviada a fundición. «Es una pieza muy grande e importante. Cualquier chatarrero que reciba semejante obra de arte, se sorprendería. No es el típico pomo de bronce de una puerta», comentó uno de ellos. Creen que el cóndor puede estar escondido o incluso enterrado

Los anticuarios marplatenses creen que el cóndor, la parte faltante de la escultura, puede haber sido escondido o enterrado. Foto Juan Manuel Foglia

Los anticuarios marplatenses creen que el cóndor, la parte faltante de la escultura, puede haber sido escondido o enterrado. Foto Juan Manuel Foglia

Palanti fue varias veces a Mar del Plata. Así logró documentarlo Virginia Bonicatto, investigadora del Conicet , investigadora del Conicet en el Instituto HiTePAC de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Plata y docente en la misma universidad. Ella es la persona que más sabe sobre la vida y la trayectoria profesional de este arquitecto. Bonicatto buscó en Italia a la familia de Palanti y aún mantiene esos lazos.

«Entre 1912 y 1933 viajó muchas veces a Mar del Plata. Tuvo un matrimonio breve con una mujer que tenía casa allí, Helena Castagnino, familiar del artista plástico Juan Carlos Castagnino. Palanti, además, se movía mucho entre Montevideo y Buenos Aires. También cuando estaba en Italia, iba de ciudad en ciudad. Por ocio y por negocios», cuenta Bonicatto. Y confirma que realizó un proyecto para construir el hotel y el casino marplatenses, que finalmente llevó a cabo Alejandro Bustillo. En Montevideo, Palanti construyó un mellizo del Barolo, el Palacio Salvo.

El arquitecto italiano Mario Palanti.

El arquitecto italiano Mario Palanti.

Con el mundo en conflicto y al cabo de la Primera Guerra Mundial, Palanti también tenía en mente la idea del mausoleo para los caídos. «En esas épocas era muy común hacer esas esculturas y obras de arte a escala. Muchas luego eran cedidas, regaladas con fines propagandísticos. Palanti era multifacético, incluso diseñaba e imprimía sus propios folletos. Regalaba medallas, libros firmados, cuadros. Todo vinculado a su obra o sus proyectos. Lo hacía porque necesitaba un mecenas, un inversor que pusiera el dinero para construir todos sus proyectos», explicó Bonicatto.

Para su obra más espectacular, el arquitecto logró que Luis Barolo pusiera el dinero. Pero logró además que lo acompañara en su mayor ambición: dejar un hito monumental en Buenos Aires y llenar de intriga y misterio a la Avenida de Mayo.

Fuente: Silvia Gómez, Clarín.