El misterio de las golondrinas

Cuenta la leyenda que todo arrancó cuando el padre John O’Sullivan encontró a un comerciante volteando con una escoba los nidos de barro que las golondrinas habían construido debajo de los aleros de su negocio, para desesperación de éstas, que volaban alrededor chillando por la destrucción de sus casas.

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¿Qué demonios estás haciendo?”, le preguntó. “Estos pájaros sucios son una molestia y me estoy deshaciendo de ellos”, fue la respuesta. “¿Pero adónde pueden ir?”, inquirió el pastor, preocupado por el destino de las aves. “No lo sé y no me importa”, recibió por toda contestación. Ante la destemplada reacción del comerciante, el sacerdote no lo dudó. “Vamos, golondrinas, les daré refugio. Vengan a la Misión. Hay espacio suficiente para todos”. Al día siguiente, O’ Sullivan, pastor de San Juan de Capistrano en las primeras décadas del siglo pasado, encontró a las golondrinas haciendo sus nidos en los techos de la iglesia. Aunque las fechas no están tan claras, otro misterio rodea a estas bandadas de Capistrano. Es el que se inicia cada 23 de octubre cuando, puntualmente, las golondrinas emprenden un largo viaje de más de 10 mil kilómetros desde California y cruzando el continente llegan a ciudades como la de Goya, en Corrientes, donde ya tienen su monumento. Dejan atrás el otoño y van en busca de la primavera en una ceremonia que se repite cada 24 de noviembre y que tiene su contrapartida meses después, cuando desandando el camino, parten desde Argentina el 18 de febrero para arribar el 19 de marzo, día de San José, a su hogar en la Misión. La precisión del ritual, repetido a lo largo de décadas, impresiona. Semeja un plan perfecto, sin ningún auxilio tecnológico, libre de toda intervención humana…El insondable misterio de la naturaleza en estado puro.

Fuente: Clarín