Harán un espacio cultural en una casa histórica donde funcionó el Normal 10 y que fue salvada de la demolición por docentes y exalumnos

Es la Casona Mansilla, construida en 1870 para el militar y político. Sede de la escuela hasta 1982, la Nación la recuperará como espacio cultural.

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Una mansión de 1870 que parecía condenada al derribo será renovada para alojar cultura. Gracias a sus viejos ocupantes, la Casona Mansilla, ex Escuela Normal 10, no sólo seguirá en pie sino que volverá recargada, con apertura a todo público, salas de exhibición y quizás, también música. Un alivio para ex alumnos y docentes, tras décadas de amparos, litigio y convenios urbanísticos vetados.

Antes de que estuviera en riesgo de ser demolida, antes incluso de que fuera escuela normal, esta mansión de 20 cuartos era residencia de fin de semana aunque quedara en territorio porteño. Es que la Casona Mansilla se construyó cuando todavía estaba cerca del río. Y cuando Belgrano, el barrio donde se asienta, seguía siendo un pueblo de recreo, separado de lo que años después sería Capital.

La Secretaría de Patrimonio del Ministerio de Cultura de la Nación se hará cargo de darle un nuevo uso a esta casa, ubicada en Pasaje Golfarini 2368. Aún no definió su uso específico, pero ya elaboró el proyecto para restaurarla, que demandará al menos un año de obra.

La Casona Mansilla fue construida en 1870 y era una residencia de fin de semana. Foto Cecilia Profetico

La Casona Mansilla fue construida en 1870 y era una residencia de fin de semana. Foto Cecilia Profetico

“Va a cumplir una función en relación al Ministerio de Cultura, pero no podemos dar más precisiones porque el proceso es largo y no está bueno crear ansiedad. Claramente tendrá un uso museístico cultural y también allí dentro va a recordarse la casa como escuela”, anticipa Valeria González, secretaria de Patrimonio.

De villa vacacional a escuela

Pocos de los que circulan casualmente por el pasaje esperan encontrarse con este oasis vegetal y arquitectónico en plena urbe, un predio de 2.600 metros cuadrados cuyo corazón es una imponente propiedad de estilo italianizante. Ubicado entre Olazábal y Blanco Encalada, tiene ingreso también por 3 de Febrero.

La Casona, perteneció al escritor, político, periodista y militar Lucio V. Mansilla y funcionó como Escuela Normal de Maestras N° 10 entre 1915 y 1982

La Casona, perteneció al escritor, político, periodista y militar Lucio V. Mansilla y funcionó como Escuela Normal de Maestras N° 10 entre 1915 y 1982

Su primer nombre fue Villa Esperanza, hasta que su comitente y ocupante más ilustre la convirtió en Casona Mansilla. Buenos Aires tampoco tenía su nombre definitivo en ese entonces. De hecho, fue bautizada Capital Federal recién una década después de la inauguración de esta casa. Tan vieja es la propiedad, que fue construida cuando aún estaba cerca del río.

El predio tiene 2.600 metros cuadrados cuyo corazón es una mansión de estilo italianizante. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El predio tiene 2.600 metros cuadrados cuyo corazón es una mansión de estilo italianizante. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Ahora el ancho curso de agua le queda a dos kilómetros y medio, y el mojón urbano más cercano son las vías del tren Mitre, que a esa altura corre elevado. Pero el edificio sigue en pie. También sus magnolias, plantadas hace un siglo y medio. Y gatos, muchos. Del túnel que llevaba al río desde detrás de los espejos de la escalera no hay noticias: no se sabe si es leyenda o realidad.

Sí se sabe que el general Lucio Mansilla mandó a construir la casa pero vivió allí poco tiempo. Para 1892 la propiedad ya estaba en manos de la familia de Eliseo Basch.

En 1913, fue comprada por los Panello que, un año después, la alquilarían al Ministerio de Educación para que fuera sede de la Escuela Normal 10. Cumplió esa función hasta 1982, cuando la institución se mudó a la vuelta, a O’Higgins 2441.

El lateral en dónde estaban los laboratorios del colegio. Hasta 1982, la Casona Mansilla fue sede de la Escuela Normal 10. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El lateral en dónde estaban los laboratorios del colegio. Hasta 1982, la Casona Mansilla fue sede de la Escuela Normal 10. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Después fue Dirección de Capacitación Docente de la entonces Municipalidad porteña, hasta 1991. Luego, posible carne de cañón inmobiliario, cuando el propietario decidió vender la casona para un emprendimiento y firmó convenios urbanísticos que podían terminar en su demolición.

Pero sus ex alumnos y docentes se organizaron y formaron la Comisión de Defensa de la Casa de Lucio V. Mansilla. Antes, su presidente Alicia Pangella hizo una presentación en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, la cual a su vez elevó un recurso de amparo. El resultado: el edificio fue declarado “Monumento Histórico Artístico Nacional” en 2000. Y quedó intocable, aunque el tiempo lo haya trastocado.

La seño Alicia; "Amo ese lugar”, admite Pangella, que pasó por las salas de la casona tanto en calidad de alumna como de docente.

La seño Alicia; «Amo ese lugar”, admite Pangella, que pasó por las salas de la casona tanto en calidad de alumna como de docente.

“La protección no obligaba a expropiar, entonces el dueño le hizo juicio al Estado. Eso se resolvió. Pero el ex presidente Mauricio Macri le entregó la casa al Gobierno porteño por DNU en 2019 -continúa Pangella-. Judicializamos el caso pero, además, Alberto Fernández vetó el decreto ni bien asumió”.  Tras varias reuniones de la comisión con el Ministerio de Cultura, la mansión recobrará el esplendor perdido.

Una mansión de 1870 que parecía condenada al derribo será renovada para alojar cultura.
Foto Guillermo Rodriguez Adami

Una mansión de 1870 que parecía condenada al derribo será renovada para alojar cultura. Foto Guillermo Rodriguez Adami

De estar en peligro a museo

“Cuando hubo que mudarse, yo no quería irme y fui la última en guardar las cosas. Amo ese lugar”, admite Pangella, que pasó por las salas de la casona tanto en calidad de alumna como de docente. 

Una de las cosas que más recuerda es la acústica del edificio. A tono con esa característica, la Asociación Argentina de Compositores (AAC) elaboró un proyecto para instalar allí su sede, que fue presentado por la comisión.

La Casona Mansilla fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 2000. 
Foto Gerardo Dell'Oro

La Casona Mansilla fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 2000. Foto Gerardo Dell’Oro

El presidente de la AAC, Lucio Bruno-Videla, se imagina conciertos de cámara en su sala principal, y un museo de la historia de la música académica argentina en otros de sus ambientes.

“Al no tener sede, mucho patrimonio fue dispersándose por casas e instituciones: libros de actas, partituras, vinilos, cassettes de cinta abierta”, explica Bruno-Videla. Y destaca otro motivo para elegir este lugar: el sobrino de Lucio Mansilla, Eduardo García-Mansilla, compuso la primera ópera de temática nacional argentina, La angelical Manuelita, que se estrenó en 1917 en el Colón. 

“Es un gusto para la AAC poder trabajar junto a Alicia Pangella. Es una luchadora incansable tanto en defensa de la Casona Mansilla como en el armado de este proyecto”. Sea cual fuere el destino específico de la propiedad, se espera que sea acorde a su vasta historia.

Fuente: Clarín