La era de la no edad

Con la ciencia y la tecnología a favor, la vitalidad se extiende en el tiempo y los nuevos hábitos borran las barreras generacionales. Los hombres se renuevan y corren los plazos para vivir mejor

3014900w1033-355x180

Operado del corazón y con 75 años, Mick Jagger baila frente al espejo ensayando los eléctricos movimientos de su próximo show. Flexibilidad, ritmo y gracia están intactos. El video, subido a su propia cuenta de Twitter, se viraliza en cuestión de minutos inundando las redes sociales, obtiene 65 mil likes y 13 mil retuits. El público adora estos retratos de la madurez, porque reflejan una realidad: en muchos aspectos, la edad ya no representa una barrera. Ejemplos hay miles, galanes de Hollywood que son más atractivos y activos que a sus 20, personas de más de 50 que comienzan con un deporte, corren una maratón, estudian una carrera universitaria, o que emprenden un proyecto exitoso diferente a toda una carrera laboral anterior.

No se trata solo de historias inspiradoras, el psicoanalista y doctor en filosofía Luciano Lutereau, autor de Esos raros adolescentes nuevos (Editorial Paidós), asegura: «Los 60 se volvieron los nuevos 30. Conozco varios casos de docentes de la facultad que se han jubilado con 65 años y se dedicaron a correr maratones cuando nunca antes lo habían hecho. En este sentido, no se trata sólo de la extensión de la potencia, sino de la potencia renovada».

Antes, los 30 años era la consolidación de la vida del varón. Era el momento de sentar cabeza: se terminaba de estudiar, se conformaba una familia y de alguna manera se dedicaba a ocupar el lugar de proveedor hasta jubilarse. Eran los 30 años de vida productiva. «Pero con la aparición de los trabajos más flexibles, no supeditados a una relación de dependencia, la extensión de la vida laboral hasta casi para siempre se va desdibujando el rol del macho proveedor, alrededor del cual se organizaba todo lo demás. Correrse de ese estereotipo le permite disfrutar el hoy», agrega el especialista.

Espejito, espejito

«El de 20 sabe que tiene toda la vida por delante, nosotros tenemos la cuenta regresiva, pero queremos vivir plenamente y entonces invertimos más en salud. Yo tengo 61 y estoy mejor que hace 30 años y lo veo en mis alumnos», cuenta Daniel Tangona, reconocido entrenador personal profesional, autor de Las excusas engordan y columnista de LA NACION revista. «Hoy hay estudios, investigaciones, tecnología… Y se sabe cómo retrasar el envejecimiento, suavizarlo, se cuida la calidad de vida, del sueño, la alimentación. Se planifica un entrenamiento a medida, que no agreda al cuerpo, que lo acompañe según la edad y los objetivos de cada uno. Hoy, no se cuida el que no quiere».

Tangona destaca que tiene alumnos de más de 70 que corren maratones, carreras de montaña, se entrenan mucho al aire libre, hacen ciclismo. «Actualmente, se sabe la importancia de cuidar la masa muscular, entrenar los 600 músculos que tenemos porque por ellos funcionamos. La gente de más de 50 entrena muchísimo, se cuida y, sobre todo, aprendió a no hacer desarreglos. Los que se dieron cuenta de que poniendo el freno y cambiando conductas nocivas suman calidad de vida, no dan vuelta atrás. No quieren tener que agarrarse del pasamanos para levantarse, ni andar con bastón. No pasa solamente por cómo se ven, sino, sobre todo, por cómo se sienten. Yo le llamobotox emocional, porque al conectar con la necesidad de tu cuerpo, darle en entrenamiento que necesita, adecuado a tus condiciones, chequeos y planes nutricionales, la sensación de plenitud va a ser casi automática. La tendencia es estar bien de adentro para afuera».

Por otra parte, la expectativa de vida creció notablemente, no se concibe un hombre de 60 años como un abuelito jugando a las bochas en la plaza. Según el informe Panorama Estadístico de la Salud Mundial 2019, de la ONU, entre los años 2000 y 2016, la esperanza media de vida aumentó de 66,5 a 72 años a nivel mundial, y la expectativa de vida completamente sana subió de 58,5 a 63,3 años.

La médica cirujana María Rolandi Ortíz señala: «Los hombres de 45 o 50 años acuden a la consulta estética ante manifestaciones como pérdida de cabello, pero una vez que se dan cuenta de que también hay un terreno estético en donde tienen poca información hasta ahora se les despierta mucho interés, quieren alcanzar su bienestar, mejorar su imagen y vivir cómodos consigo mismos. Muchos hombres sufren de foliculitis luego de afeitarse y culminan en la decisión de realizar un tratamiento de depilación definitiva en la zona de cuello o rostro, la espalda o el pecho». La doctora cuenta que de cada diez consultas, entre tres y cuatro son de hombres.

«Entre los 45 y 50 años, al hombre también le cambia el cuerpo, comienzan a perder la cintura o la figura corporal, sobre todo en la parte del cinturón y la zona de los flancos y abdomen. Suelen iniciar tratamientos corporales de criolipolisis, como cooltech o coolsculping», cuenta en la misma sintonía, la doctora Fabiana Zelaya, mientras asegura que los hombres buscan en su centro de estética «más que refrescar su apariencia física, sentir una verdadera juventud mental, alinear su autoestima. Antes, era más frecuente que vinieran por insistencia de su mujer; hoy llegan por interés propio».

Seguir soñando

Los cambios de paradigma en el área del trabajo dieron lugar a lo suyo. Hoy no hay edad para apostar a un emprendimiento ni proyecto personal a medio camino, si existe la voluntad de llevarlo adelante. Sin ir más lejos, el padre de esta cronista, Ricardo Lesser, sociólogo y asesor económico, es uno de esos casos. Luego de dedicarse al asesoramiento empresarial, se jubiló y comenzó un segundo despliegue laboral cuando se lanzó a escribir cuentos para niños. Primero, en los manuales de historia y educación cívica, haciendo sociología de la vida cotidiana, investigando las costumbres de la Buenos Aires colonial. Luego desarrollando cuentos históricos. Su primer libro de ficción lo publicó a los 74 años. Hoy, casi 4 años después, con varias colecciones en su haber, está dedicado por completo a esta renovada vocación. De yapa, en 2018 también incursionó con una novela histórica para adultos.

Elianora Mota, de 56 años, y Rodolfo Panesi, de 46, socios a partir de un programa de capacitación del CDM (Centro Metropolitano de Diseño), Segunda Vuelta. Allí le dieron forma a Neuronall, una StartApp que brinda soluciones de automatización de software y de asistentes virtuales. Allí donde coincidieron realizan cursos personas de todas las edades, pero Ana Bruchmann, la gerenta a cargo del área, confiesa que la franja etaria de mayores se ha incrementado. «Tenemos casi un 8 por ciento más de inscriptos de entre 54 y 60 años y un 5 por ciento más de arriba de 60 en relación al año pasado». Existen varios espacios dirigidos a este segmento con distintas iniciativas y cursos, como Segundo Tiempo de ASEA (Asociación de Emprendedores de Argentina), entre otros.

En cuanto a la formación universitaria, si bien no hay un dato que englobe estadísticas sobre la cantidad total de alumnos de todas las instituciones educativas, tomando como muestra a la Universidad Católica Argentina (UCA) se ve un incremento de los alumnos de más de 50 años a lo largo de los últimos tres años. El número del total de alumnos de esa edad casi se triplicó, solo tomando las carreras de grado.

Si miramos tendencias globales, es interesante acercar la lupa a los viajeros senior. Es conocido el caso de Debbie y Michael Campbell, dos jubilados estadounidenses de 63 y 73 años, que recorren el mundo indefinidamente desde hace seis años, sin regresar a casa más que para las navidades. Y sin ir a un caso tan extremo, el turismo alrededor de esta franja etaria llegó a niveles impensados. Ludmila Marcote, fundadora y directora de la agencia Viajes en compañía, sintetiza: «La demanda de este segmento crece cada año. El rol del adulto mayor cambió completamente, antes era menos independiente, y una vez concluida la etapa laboral, su vida era más receptiva. Hoy, el adulto promedio es proactivo, sale a buscar nuevas propuestas vinculadas con la recreación y busca su bienestar, tenemos clientes de 55 a 91 años y el crecimiento se puede retratar en que en 2014 hacíamos dos viajes grupales por año dentro de la Argentina y en 2019, hay programados 16 con destinos que incluyen Asia y Europa».

Según Airbnb, el número de experiencias con huéspedes de más de 60 años en la plataforma ha aumentado 1100 por ciento en el último año. El número de experiencias cuyos anfitriones ofrecen sus servicios a través de la plataforma de más de 60 años aumentó 262 por ciento desde 2017. España es el octavo país con más experiencias dirigidas y realizadas por seniors y el cuarto en Europa. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia lideran el ranking global.

La edad, ¿un cuento chino?

El fenómeno se refleja también en las métricas, porque si los modelos cambian, también lo hacen las maneras de mensurar eso que ocurre. Así, ni siquiera el marketing -esa máquina de fabricar targets- considera hoy demasiado la segmentación por edades. «En la era del big data, donde generamos miles de datos, la edad es sólo un dato más. Los estudios serios de opinión pública hace mucho notan que el género predice mejor que la edad y lo que se ven son las tendencias transgeneracionales. La edad es una gota en el mar. Tenemos una vida más larga para desarrollar actividades», opina Sonia Jalfin, directora de la consultora SocioPúblico, orientada en comunicar ideas complejas. Y agrega: «Michael Foucault decía que la infancia se inventó en el Siglo XVIII. Antes se veía a los chicos sólo como adultos en potencia. El sociólogo argentino Luis Alberto Quevedo dice que la adolescencia se inventó en los años 50, con James Dean y un nuevo discurso sobre qué es ser joven. Yo creo que estamos al borde de inventar un nuevo término para hablar de los que tienen más de 50. Un grupo hasta ahora indiferenciado, que sin embargo tiene cualidades propias y oportunidades con que otros no cuentan».

Al parecer, no se nos pasó la edad de nada, al contrario de lo que nos contaron.

Fuente: Malen Lesser, La Nación