«Mamá», el conmovedor corto protagonizado por la hija de una víctima a 25 años del atentado a la AMIA

MIRÁ EL VIDEO. El video es protagonizado por Gabriela Rodríguez, que tenía ocho meses una bomba mató a su madre, Silvina Alguea, mientras trabajaba en la mutual judía ese fatídico 18 de julio de 1994. El material audiovisual reivindica el valor de la memoria y denuncia la impunidad

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Gabriela Rodríguez tenía ocho meses cuando el 18 de julio de 1994 a las 9:53 de la mañana una bomba mató a 85 personas e hirió a más 300 en Pasteur 633, la AMIA. Una de las víctimas fue su madre, Silvina Alguea, quien trabajaba en el área social de la institución judía. Gabriela creció, aprendió a vivir sin su madre y experimentó cambios. Lo que no cambió en sus veinticinco años de vida fue la falta de justicia. A pocos días de un nuevo aniversario del atentado, protagonizó «Mamá», una pieza audiovisual que denuncia la impunidad y reivindica el valor de la memoria

El video dura cuatro minutos y 58 segundos y cierra con la frase «el tiempo es ahora». Es un cortometraje que narra la historia de Gabriela en primera persona mediante una técnica denominada stop motion, un formato que consiste en generar un efecto de movimiento mediante la sucesión de múltiples imágenes fijas. Es una realización de Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de AMIA, con el asesoramiento de Zaramella, el artista responsable del cortometraje Luminaris, el más premiado de la historia con 327 reconocimientos en todo el mundo.

Gabriela Rodríguez en la estación de subte de la línea B que rindo homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA
Gabriela Rodríguez en la estación de subte de la línea B que rindo homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA

Kapszuk contó la trascendencia de este potente material audiovisual: «Gabriela tiene la misma edad del atentado y representa a una juventud a la que muchas veces se le hace creer que la memoria es un ancla de hierro, una carga que nos ata al pasado, que no nos deja crecer, que hay que soltar para ser dueños del futuro. Esto es una falacia peligrosa. Su historia nos permitió plasmar de manera muy gráfica la respuesta a la pregunta acerca de qué significan veinticinco años, y por qué el olvido no puede triunfar. Trabajar la historia de una persona que era bebé al momento del atentado nos pareció un camino que nos permitía mostrar el paso del tiempo, y destacar la importancia de recordar».

En su relato, la joven emprende un repaso de su vida y deja frases contundentes sobre su mamá, el sentido de la memoria y el concepto de la impunidad. «Mi mamá no se murió -dice en el video-. A mi mamá la mataron, la mataron como a otras 84 personas en el atentado a la AMIA, hace 25 años, cuando yo tenía 8 meses. Obligada, aprendí a vivir sin mi mamá. No quiero resignarme a vivir sin justicia».

«No puedo acostumbrarme a vivir con impunidad porque la impunidad es la repetición permanente de un asesinato«, agrega Gabriela Rodríguez en el video dedicado a su madre y a todas las víctimas de la masacre en la mutual judía.

El texto del video

«Me dicen que para tener futuro, hay que dejar tranquilo al pasado. Soltar, me dicen que hay que soltar, porque recordar todo el tiempo tira para abajo, hunde. Parece que la memoria fuese sinónimo de tristeza. Y la tristeza no está de moda. Pero la verdad es que lo único triste es que te olviden.

«En mi caso, recordar es buscar en el corazón, y hacerlo más grande con el recuerdo de los que faltan, y que viven en nosotros cuando los evocamos. Busco en el corazón también con alegría porque me permite saber de dónde vengo y quién soy.

«Tengo 25 años y vivo todos los días con una ausencia irreparable. Una ausencia que se hace presente, que me acompaña, que me toma el alma pero que no me paraliza, y me empuja hacia adelante. Una ausencia que tiene misma edad.

«Mi mamá no se murió. A mi mamá la mataron, la mataron como a otras 84 personas en el atentado a la AMIA, hace 25 años, cuando yo tenía 8 meses. Obligada, aprendí a vivir sin mi mamá. No quiero resignarme a vivir sin justicia. No quiero que a nadie le suceda lo mismo. Y no nos equivoquemos: el olvido no te sana ni te garantiza el futuro. El olvido es la ignorancia de la identidad.

«El futuro que le robaron a mi mamá forma parte de mi pasado y de la historia de todos. Tenemos que honrar la memoria de los que ya no están, defendiendo la vida y reclamando justicia.

«Me dicen que compartí muy poco tiempo con mi mamá y, sin dejar de ser verdad, yo me río porque no pueden entender que ella estuvo en cada momento importante de mi vida, y lo estará siempre porque su ausencia me constituye con una presencia hermosa. Y recordarla es un privilegio. Recordar me fortalece y me permite soñar con un mundo mejor y pelear por ese mundo mejor.

«No puedo acostumbrarme a vivir con impunidad porque la impunidad es la repetición permanente de un asesinato. Me gusta pensar que de la misma forma que quien salva una vida salva el Universo entero, quien busca justicia también repara el mundo.

«Sueño cada día con ella, recreando su imagen a partir de las fotos que compartimos. La pienso en cada momento. La extraño hace 25 años. Quiero multiplicar la memoria y expandir el reclamo por cada hecho impune en nuestro país. Se lo debemos a todos los que ya no están. Se los debemos desde hace 25 años y no podemos esperar más. El tiempo es ahora».

Fuente: Infobae