Mercedes Ron, la autora de 26 años que arrasa entre los lectores juveniles

Fenómeno editorial. Se inició escribiendo en un sitio web. Ya publicó cinco novelas románticas y fue traducida al francés. La literatura juvenil como motor de la industria del libro.

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Tiene 26 años y cinco libros publicados en el país. Su trilogía de novelas Culpables lleva vendidos, en Europa, más de 100 mil ejemplares. Y su trabajo se ha traducido al francés. ¿Quién es Mercedes Ron? La autora de novelas románticas para adolescentes que arrasa entre los lectores juveniles.

Al igual que la poeta española Elvira Sastre, la historia de esta autora nacida en la Argentina y radicada en España desde 2001 –adonde llegó con su familia escapándole a la crisis– es bien contemporánea. Comenzó publicando escritos en la plataforma Wattpad, donde muchos jóvenes cuentan libremente sus historias de ficción. En ese espacio virtual publicó los primeros títulos, en el género del fantasy: cuando tenía 15 años, Aleación; ya con 19 años, Ruptura. El éxito fue creciendo, casi sin pausa. Ron llegó a sumar 260 mil seguidores en Wattpad y los dos primeros títulos de su saga Culpables, hoy disponibles en las librerías, tuvieron millones de lecturas en aquella primera versión en el potente mundo virtual.

La nueva industria editorial descubre a algunos autores así. Sucede también con los youtubers. El éxito popular conduce al contrato y a la publicación. Con esa dinámica, comenzó la historia de Mercedes Ron escritora. En las redes sociales, hoy mantiene el vínculo –y diálogo– con los fans: en Instagram, reúne más de 66 mil seguidores. La última foto que subió a esa plataforma superó los 5.500 “likes”.

La autora, que vive en Sevilla y es licenciada en Comunicación Audiovisual, visitó Buenos Aires a fines de 2019, en el marco del lanzamiento de Ébano, segunda entrega de de su nueva saga, Enfrentados. Según explicaba en aquel momento, esta última novela es “un reto” por los temas que toca: el romance se combina con realidades delicadas, como la trata de personas y una red de narcotráfico. El eje narrativo es una historia clásica de amor entre la hija de un empresario poderoso (Marfil) y su guardaespaldas (Sebastian). Pero también aparece la relación tóxica y el empoderamiento de una mujer para superarla.

Mercedes Ron, una autora popular a los 26 años. / Gentileza

Mercedes Ron, una autora popular a los 26 años. / Gentileza

Según explicó, Ron buscó “crear a una heroína independiente y feminista, que no se dejase avasallar por nadie a pesar de haberse criado en un ambiente súper machista y que luchara por sus ideales”. Para este último trabajo, además, realizó una tarea de investigación: “Tuve que documentarme en secuestros, mujeres maltratadas, me metí en temas que nunca antes había tratado”.

Su primer regreso a la Argentina, después de 17 años europeos, fue en la Feria del Libro 2018: en ese encuentro fue sorprendente la cantidad de fans que reunió. Se sabe: en los últimos tiempos el público juvenil es “el motor” de la Feria porteña.

Iniciada en la lectura con la saga Crepúsculo y Harry Potter, Ron recuerda no haberle prestado demasiada atención a la nutrida biblioteca familiar hasta que descubrió el fantasy, a los 14 años. Harry Potter es justamente un mojón de ese género que puede incluir romance, mitología y misterio, entre otros ingredientes que combinan la realidad con lo fantástico.

“Mi prima Bárbara es mi lectora cero, la que lee mis textos incluso antes que la editorial. Compartimos gustos y me fío totalmente de ella a la hora de decir ‘esto está a la altura de’ o ‘esto va a gustar’. Lo que yo pregunto siempre es si sentiste mariposas en el estómago, estoy muy atenta a si sentiste algo y ella es uno de mis parámetros para saber si tengo que extender o reducir una escena, como las eróticas, que son las más difíciles, porque tienen que ser súper emocionantes”, contó sobre su manera de trabajar.

Los inicios en Wattpad le permitieron tener un feedback instantáneo para conocer la recepción de una historia. “De todos modos no escribo según el humor de mis lectores, pero puedo corregir pequeñas cuestiones según sus comentarios. Para mí un libro hay que escribirlo, dejarlo, retomarlo, volver a escribirlo, volver a dejarlo, releerlo montones de veces antes de que esté terminado”, explicó.

La joven argentina, sevillana por adopción, concibe también su proceso creativo como una actividad que se amplía tomando experiencias del contexto. A la hora de escribir, se “toma un poco de todos, de quienes comentan tus textos en forma fragmentada y de gente en quien confías y hace una crítica completa; pero la literatura también puede ser una actividad muy íntima y funcionar como ayuda: cuando escribí Culpa mía (que inauguró su saga Culpables) estaba en un momento feo y la usé como vía de escape. Los libros me ayudaron”.

Mientras su producción continúa, explica que a la hora de escribir busca una experiencia cercana a la pasión:“Tengo la mano a mil y me doy cuenta de que estuve escribiendo tres horas seguidas. Ese momento glorioso es lo que busco”.

Así escribe. Fragmento de «Ébano».

Si tres meses antes alguien me hubiese dicho que mi padre era traficante, me habría reído en su cara. Si tres meses antes alguien me hubiese dicho que iban a intentar matarme no una, sino tres veces, habría buscado la cámara oculta. Pero si tres meses antes alguien me hubiese dicho que iba a enamorarme…, lo habría escuchado con atención. Eso sí era algo que quería, que esperaba desde hacía años, pero nunca me hubiese creído que iba a enamorarme de un delincuente.

Delante de mí pude ver a Sebastian, que me había estado mirando desde la distancia mientras subía al avión privado de Marcus Kozel. Una parte de mí esperaba que Sebastian acabase con todo aquello, que fuese una trampa y que en cualquier momento me rescatase para meterme en el coche y llevarme lejos de aquella locura. Pero no lo hizo.

Me permití mirarlo una última vez antes de entrar en el avión.

Serio, como siempre, me miró desde donde estaba como si nada de todo aquello fuese con él. ¿Cómo podía ser tan hermético? ¿Cómo demonios podía entregarme a mi peor enemigo?

Fuente: Clarín