De Buenos Aires, contra el nazismo: rescatan al artista Manuel Kantor

Muestra en el museo de Quinquela. Fue pintor y dibujante. Rafael Alberti le dedicó un poema y trabajó con Cándido Portinari. Se enfrentó al fascismo, murió lejos y una muestra lo trae de vuelta.

Detrás de todo artista siempre hay grandes historias para contar. Como la de Manuel Kantor, un eximio pintor argentino sumido durante mucho tiempo en el olvido, hasta que el Museo Benito Quinquela Martin (MBQM) logró rescatarlo con una emotiva retrospectiva que enaltece aún más su obra.

Kantor de Viaje es el título de esta muestra que acaba de inaugurar el museo de La Boca en homenaje a este artista que hizo culto de la versatilidad. Precisamente, el nombre de la muestra remite al poema homónimo que le dedicó el reconocido escritor español Rafael Alberti (ver más abajo) y también forma parte de la retrospectiva, que incluye un cuadro que Kantor pintó con el brasileño Cándido Portinari.

Parte de sus trabajos se podrán apreciar hasta el 28 de marzo en la sala Victorica, ubicada en el segundo piso del Quinquela, con entrada libre y gratuita. Hay pinturas, retratos y caricaturas que dan cuenta de su enorme calibre en el mundo del arte ya que trabajaba desde cualquier rincón del planeta, su principal fuente de inspiración. Plasmó su devoción por los paisajes y sobre todo por el Riachuelo, y eso lo acercó aún más al museo de La Boca.

"Y llegó el plebiscito",una obra de Manuel Kantor, 1936.

«Y llegó el plebiscito»,una obra de Manuel Kantor, 1936.

Kantor también se destacó por su lucha inclaudicable contra el nazismo y el fascismo a través de sus dibujos con sarcasmo explícito. El museo exhibe once caricaturas de HitlerFranco y Mussolini que fueron publicadas en los periódicos La Razón, el Diario, el Patriota, Orientación y la Hora, entre 1936 y 1945 y son las joyas de la muestra.

Sus dibujos políticos fueron tomados como objeto de burla, muestran su descontento con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial y alternan la percepción entre lo torpe y lo siniestro de las figuras del Führer y el Duce. Y llegó el plebiscito (1936), El guardarropa del Duce (1937), Ministerio nacionalista español (1938) y Ofensiva soviética (1944) son los más impactantes que exhibe el Quinquela, acompañadas por un fragmento de Pablo Neruda para vincular la literatura de la época con los conflictos bélicos.

Selva.  El óleo de Kantor con Cándido Portinari.

Selva. El óleo de Kantor con Cándido Portinari.

En sus comienzos, Kantor trabajó como ilustrador en periódicos en la década del ’20 e inundó de tinta las páginas de espectáculos con buena dosis de espontaneidad y sarcasmo, con una mirada aguda de la realidad sustentada con la firmeza de sus trazos. Su sofisticada pluma está a la vista cada vez que dibujaba y contaba historias. Por eso, su nombre comenzaba a resonar en el periodismo gráfico.

Con grandes figuras

A pesar de no haber sido profeta en su tierra, sus trabajos recibieron buena crítica de figuras como el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura en 1967, y los españoles Enrique Arcoaga, Arturo Cuadrado y el mencionado Alberti, que prologó su libro de 182 dibujos De Munich a Nuremberg en el que incluye el poema Kantor de Viaje,  que da nombre de la muestra. Aquí recibió elogios de Julio Payró, Lorenzo Varela, Manuel Mujica Láinez​, entre otros. También de Lino Spilimbergo, con quien mantuvo una entrañable amistad.

En el Museo. Las obras de Manuel Kantor

En el Museo. Las obras de Manuel Kantor

“Hay mucho Mediterráneo, Italia, España. La mirada de un nómade y eso para la contemporaneidad es interesante”, enfatiza Yamila Valeiras, curadora de la muestra y MBQM.

"Ministerio nacionalista español", Kantor, 1938.

«Ministerio nacionalista español», Kantor, 1938.

Manuel Kantor, o “Menke”, es el tío Waldo, ex jugador de voleibol que brilló en la Selección argentina y fue medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl ’88. Nació en Buenos Aires en 1911, vivió también en Rio de Janeiro y en Bahía, en Brasil, y murió en Jerusalén, en 1983. Fue un gran pintor, dibujante, retratista, caricaturista político y muralista que además hizo de sus viajes un estilo de vida nómade que contrastaba con su aspecto de dandy.

El camino al museo

¿Cómo llegó Kantor al Quinquela? Su hijo Gabriel, artista plástico y músico, tenía el sueño de llevar a cabo un proyecto para revalorizar la obra de su padre. Intentó sin éxito en varias galerías y museos pero murió en 2017. Entonces, su esposa Lili Barone Kantor siguió con la idea, junto con el apoyo de Javier Kantor, hermano de Waldo y técnico de vóleibol en Italia. En ese momento, Víctor Fernández, director del museo, aceptó la recomendación de la crítica de arte Laura Feinsilber para comenzar con el proceso de restauración para armar la expo.

"De Munich a Nuremberg", el libro de Manuel Kantor con prólogo de Rafael Alberti.

«De Munich a Nuremberg», el libro de Manuel Kantor con prólogo de Rafael Alberti.

Lili aportó todo el material de su suegro. “Nos pareció que la calidad de la obra era suprema, había que rescatar los vínculos de este hombre como una enorme figura de nuestra historia del arte”, comentó Valeiras. Juntas, pusieron manos a la obra.

Para tomar una dimensión cabal de su trayectoria, se seleccionaron 68 trabajos originales de los mil que contiene el tesoro de Kantor. En una de las salas sobresale el retrato que le hizo a su amigo Luis Felipe “Yuyo” Noé en 1960 y junto al que el gran artista plástico posó conmovido en el día de la inauguración.

"Vuelta de Rocha", óleo sobre tela de 1974. / MBQM

«Vuelta de Rocha», óleo sobre tela de 1974. / MBQM

El museo también lo recuerda con varias ilustraciones, fotos, bocetos y autorretratos del artista acompañadas por retratos de su familia que él mismo dibujaba, como el de su esposa Ana María Gerchunoff -hija del reconocido escritor y periodista Alberto Gerchunoff, autor de Los gauchos Judíos y fundador del diario El Mundo donde “Menke” trabajaba- y los de sus hijos Sofía y Gabriel Kantor, inseparables en cada viaje.

También están los dibujos originales de Don Casifrundo, un personaje solitario y en blanco y negro que Kantor había creado para los chicos en 1936, pero nunca fueron publicados en formato de libro.

El judaísmo siempre estuvo presente en la vida de Kantor, desde la ortodoxia de sus padres de origen ruso, quienes llegaron al país en 1906. En una de las salas se encuentra el boceto para la composición del friso del mural de Tobías el Lechero, un relato popular de Scholem Aleijem, reconocido autor de la literatura idish. También hay pinturas sobre Tel Aviv y Eilat, paisajes en el que el artista solía inspirarse durante su estadía en Israel.

"Yuyo". El retrato de Luis Felipe Noé, de 1960.

«Yuyo». El retrato de Luis Felipe Noé, de 1960.

En la segunda sala del Victorica se encuentran las principales pinturas de Kantor. Sus cuadros, tan diversos y coloridos, datan de los años ‘20 hasta 1977 y dan cuenta de su calidad como artista. Se destacan Las bahianas (1962), el óleo La selva virgen que realizó junto con el famoso pintor brasileño Cándido Portinari (1957) en Rio de Janeiro, y el óleo sobre tela Caminito en rosa y lila (1974).

Precisamente, el puerto, el Riachuelo y Caminito han sido su fuente de inspiración para retratar al barrio desde su taller en Belgrano. Si bien no vivía en La Ribera, durante los años ’50-‘60 Kantor comenzó a tener un contacto más fluido con la zona y también con Benito Quinquela Martin​, uno de los hijos pródigos de La Boca.

Por eso, el museo expone varias de sus pinturas vinculadas al barrio como “Paisaje de La Boca” (1960), La niebla en el Riachuelo (1960), La Boca desde un puente (1972), “Vuelta de Rocha (1974), Caminito de noche (1974) y Riachuelo distante en amarillo (1975).

Tobías el lechero. Sobre una obra de Scholem Aleijem

Tobías el lechero. Sobre una obra de Scholem Aleijem

La muestra se completa con dos vitrinas, una contiene diarios originales donde se aprecian los dibujos publicados en los años ’30, acompañados con libros sobre caricatura política, y el ejemplar que Alberti le había dedicado con el poema incluido. En la otra vitrina figuran catálogos de Israel, Brasil, Perú, México e Italia, y un video inédito que aportó su familia con imágenes del artista en movimiento en La Boca y en su taller de Belgrano. 

“Que se haya logrado exponer toda esta obra junta de mi padre me da un poco de paz”, dijo su hija Sofia, la única sobreviviente de la familia, Kantor que vino especialmente de Israel para asistir a la inauguración Kantor de Viaje, una exposición necesaria para conocer y disfrutar de este iluminado artista argentino que no se le había prestado la atención que se merece y vuelve a salir a escena a 37 años de su muerte.

Kantor de viaje, por Rafael Alberti

La tinta, el lápiz, el color

una libre mañana se fueron de viaje

de la mano de Kantor, cantor.

Y cantó el paisaje

marino del Brasil y el sonriente,

tristísimo, sagrado del Oriente.

Las gráciles palmeras israelíes,

al doloroso viento

de las madres y niños trimaníes.

Los inmigrantes desolados,

inundados del campamento.

Y los arábigos arados.

Jerusalem y sus mendigos.

La limonera hambre con todos sus castigos

y el levantar del sol en la frontera.

Cantó Kantor, cantor,

el cazador del puerto,

las callejas secretas,

el pescador del lago y el desierto

amarillo de los profetas.

Y no con voz sinagogal,

sino con esa dura,

pura

-que tantas cosas inaugura

– de lo real.

Buenos Aires, agosto de 1954

Ficha

Lugar: Museo Benito Quinquela Martin (Pedro de Mendoza 1835). Sala Victorica. La Boca Días y horarios: de martes a viernes de 10 a 18. Sábados, domingos y feriados de 11:15 a 18:00. Lunes cerrado.

Duración: hasta el 28 de marzo.

Entrada: libre y gratuita. Bono contribución $100

Fuente: Clarín