De película: el chico salteño que pasó de campeón de malambo a actor de cine y ciudadano ilustre

Martín López Lacci vive en Campo Quijano, un pueblo de 12.000 habitantes, y es el protagonista del filme “Karnawal”, ganador de varios premios internacionales.

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Por la Ruta Nacional 51 se llega a Campo Quijano. Un pueblo de 12 mil habitantes, a 35 kilómetros de Salta, con un tradicional paisaje montañoso al que llaman “El portal de Los Andes” por ser la puerta de acceso hacia la Puna.

En las calles quijaneñas hay comidas regionales, una amplia tradición en danzas folclóricas y un dulce de leche –que lleva el nombre del pueblo– al que ya han premiado por varios años consecutivos como el Mejor Dulce de Leche Artesanal en la feria gastronómica Caminos y Sabores (Palermo BA).

Pero lo que hoy resuena y atraviesa las fronteras locales es la historia de un nativo de esas tierras: Martín López Lacci, que se consagró campeón nacional de malambo a los 13 años y que ahora, con 19, acaba de saltar a la pantalla grande y con impacto: es el protagonista de la película Karnawal, premiada en diversos festivales alrededor del mundo y estrenada hace poco en salas de la Argentina.

López Lacci empezó a estudiar danzas folklóricas a los 8 años. FOTO: Andrés D'Elía

López Lacci empezó a estudiar danzas folklóricas a los 8 años. FOTO: Andrés D’Elía

El cine fue un éxito imprevisto para López Lacci; el malambo, un destino elegido desde muy chico. De visita a Buenos Aires por el estreno del filme, le cuenta a Viva

Empecé a bailar danzas folklóricas a los 8 años por iniciativa de mi hermano mayor, Gabriel, que le dijo a mi mamá que quería empezar a bailar y no quería hacerlo solo. Hace años que bailamos juntos y en uno de los ensayos en el que aprendimos a bailar chacarera, gato, las danzas comunes de folklore, vi que en el costado estaban zapateando otros chicos, haciendo malambo con otro profesor. Ahí nomás me quise meter en ese mundo y cuando empecé a practicarlo me regustó. Me apasioné.”

Cuando me convocaron para hacer la película, no sabía lo que era un casting. Nunca había salido del país; apenas había salido de mi provincia.Martín López Lacci, malambista y actor

Si bien durante sus años de colegio probó otras actividades –fútbol, guitarra, ajedrez–, lo que realmente se impuso fue su pasión por el malambo. El eje de su motivación desde ese momento fue entregarse enteramente a ese baile que describe Leila Guerriero en su libro Una historia sencilla, una crónica sobre el Festival Nacional de Malambo de Laborde: “Con el acompañamiento de una guitarra y un bombo, era un desafío entre gauchos que intentaban superarse en resistencia y destreza”.

López Lacci continúa contando sus comienzos: “El primer año que empecé a zapatear fui a una competencia y gané el primer premio. Después me llevaron a otra competencia, una muy importante de Salta, un preselectivo para un campeonato nacional de malambo. A los 8 años salí campeón provincial y me dio hambre de competencia y zapateo. En mi casa estaba todo el día tirando pasitos. Tipo Happy Feet (película de 2006 que cuenta la historia de un pingüino que tiene poca habilidad para el canto y mucha destreza para el baile). Llegó un momento en el que practicaba tanto que me salían movimientos antes que a mis compañeros”, dice.

Imagen de la película "Karnawal", con el protagónico de López Lacci.

Imagen de la película «Karnawal», con el protagónico de López Lacci.

En 2012 viajó hasta la ciudad de Laborde, ubicada en el sudeste de la provincia de Córdoba, para competir en el Festival Nacional de Malambo, “el más argentino de los festivales”, según reza su eslogan. “Esa vez, no estaba muy consciente de qué era Laborde. No sabía muy bien dónde estaba –cuenta–. Recién cuando empecé a ver ensayar a bailarines de otras provincias o a pasear por el pueblo y escuchar guitarras, bombos y tablas, se me vinieron los verdaderos nervios de la competencia.”

Pero desde aquella primera experiencia hasta que fue campeón nacional de malambo en la categoría menores pasaron cuatro años. La gran conquista le llegó en 2016 y tan solo con 13 años. “Cumplí uno de mis sueños”, se enorgullece. Sus repiqueteos, una y otra vez, tallaron fortaleza y velocidad en sus pasos y se alzó con un trofeo que, según cuenta, a simple vista no dice mucho.

“El trofeo no es tan atractivo -explica-. Es un pedazo de madera con una chapa pegada, pero es lindo tenerlo. No muchos lo tienen y yo lo quería. Tengo la dicha de decir que en mi casa tengo ese trofeo”

La sorpresa del cine

Al año siguiente de haberse consagrado campeón nacional, volvió al “más argentino de los festivales” con las mismas expectativas, aunque esta vez no tuvo suerte y perdió. Pero, sin saberlo, estaba ante una bisagra en su vida. Si bien no pudo obtener de nuevo el trofeo de mejor malambista, deslumbró al cineasta Juan Pablo Félix, que estaba buscando un bailarín para el protagónico de la película Karnawal y, al ver a López Lacci sobre el escenario , no tuvo dudas de que era el artista que buscaba.

Recorrió varios festivales internacionales de cine, y bailó sobre alfombras rojas. FOTO: Andrés D'Elía

Recorrió varios festivales internacionales de cine, y bailó sobre alfombras rojas. FOTO: Andrés D’Elía

El papel era el de un adolescente rebelde que, en una zona fronteriza, al norte de la Argentina, sueña con convertirse en bailarín profesional de malambo. Mientras se prepara para una competencia que podría cambiarle el destino, distintas circunstancias familiares -como la salida de su padre de la cárcel- lo van empujando hacia situaciones difíciles e incluso peligrosas.

Para el rol protagónico, Félix prefería enseñarle a actuar a un malambista que enseñarle a bailar a un actor profesional.

Hace poco gané un premio al mejor actor en un festival de Chile, el SANFIC. Ahí se ven los frutos del trabajo que hicimos. Fue un entrenamiento de año y medio.
Martín López Lacci, malambista y actor

“Hicimos castings con más de 400 chicos, sin encontrar exactamente lo que buscábamos –recuerda el director de Karnawal–. Hasta que lo vimos en Laborde y nos dimos cuenta de que era él. Cuando bajó del escenario, lo quisimos buscar y desapareció. No lo encontramos por ningún lado. Lo buscamos por toda la ciudad, en pueblitos cercanos de Córdoba preguntamos por él y nos decían: ‘Creo que alquiló una casa por allá’. Tocamos la puerta en varias casas y nada.”

Pero Félix no bajó los brazos: “Pasados dos o tres meses, seguimos haciendo castings hasta que decidimos volver a buscar a Martín. Empezamos a llamar a Salta, al área de cultura, para averiguar quiénes eran los grupos de folklore, quienes habían ido al festival de Laborde, y dimos con su profesor. Conseguimos el teléfono y la dirección de la casa y fuimos directamente. Era un domingo al mediodía, estaban comiendo asado y nos quedamos a comer”.

Su personaje en la película, Cabra, sueña con dedicarse al malambo y tiene conflictos familiares.

Su personaje en la película, Cabra, sueña con dedicarse al malambo y tiene conflictos familiares.

Encuentro de dos mundos

Esa mañana, López Lacci se despertó, abrió la puerta de su casa y a su mesa se sentaron muchas personas para hablarle de una película coproducida por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Noruega. Uno sacó una computadora, otro le sonrió amablemente y, tras restregarse los ojos, el malambista trató de entender todo ese movimiento que había alterado la tranquilidad de su hogar.

“A mí mamá le avisaron esa misma mañana que venían a verme. Y a mí no me dijo nada porque soy de dormir hasta tarde. Ni bien le dijeron que estaban en camino, mi mamá empezó a acomodar toda la casa, a cocinar rápido. Me hizo abrir la puerta y entraron un montón de personas. Tenía gente de muchos países sentados en mi mesa. Nunca había salido del país, apenas había salido de la provincia”, recuerda.

«Karnawal» se estrenó en el Festival de Toronto. Recibió, entre otros premios, la Biznaga de Oro en Málaga, y el premio a mejor director en el Festival de Guadalajara, México.

Después de aquel encuentro, empezaron los castings. “Yo no sabía lo que era un casting, imaginaba que era una entrevista cualquiera. Al principio estaba bastante perdido”, admite. Tuvo que pasar varias pruebas, hasta que finalmente le confirmaron que el papel iba a ser suyo. Así empezó a viajar a Buenos Aires para entrenar su costado actoral con María Laura Berch. Al principio no fue fácil porque su timidez le impedía hacer algunas cosas, pero con el tiempo se fue acomodando y consiguió resultados inesperados.

El año pasado lo nombraron ciudadano ilustre de su pueblo, Campo Quijano. FOTO: Andrés D'Elía

El año pasado lo nombraron ciudadano ilustre de su pueblo, Campo Quijano. FOTO: Andrés D’Elía

“Hace poco gané un premio al mejor actor en un festival de Chile, el SANFIC (Santiago Festival Internacional de Cine). Ahí se ven los frutos y el trabajo que hicimos. Fue un entrenamiento de año y medio. Me seleccionaron en 2017 y hasta finales de 2018 estuve con los entrenamientos”, revela. En Karnawal trabajó con un elenco importante. El papel de su padre es interpretado por el chileno Alfredo Castro (Tony ManeroTengo miedo torero); el de su madre, por Mónica Lairana (Mujer lobo).

Zapatear alfombras rojas

Lóepz Lacci habla rápido. Una de sus manos da golpecitos a la mesa y él no deja de sonreír ante cada respuesta. Karnawal le dio un giro a su vida, lo llevó a varios festivales de cine en distintos lugares del mundo y que lo hizo zapatear en alfombras rojas de México, España, Francia y Portugal.

“En Toulouse me hicieron zapatear en piso de cemento. Todos los que veían la película se quedaban fascinados con el malambo. Es relindo que la gente de otros países vea eso. Muchos me decían que esta danza debería ser igual de conocida que el tango. Para mí, eso fue un regalazo”, dice.

Quiere seguir haciendo cine o empezar teatro, pero sin dejar el malambo. FOTO: Andrés D'Elía

Quiere seguir haciendo cine o empezar teatro, pero sin dejar el malambo. FOTO: Andrés D’Elía

El año pasado, a fines de noviembre, se llevó una sorpresa al regresar de México: lo nombraron ciudadano ilustre de Campo Quijano. “Me esperó el intendente y me dijo: Martín, te queremos hacer este regalo por llevar la cultura y el nombre de Campo Quijano afuera del país. El certificado de ciudadano ilustre lo tengo colgado en una vitrina”, cuenta emocionado y aclara que hasta el momento no había tenido oportunidad de comentarlo en ninguna de las entrevistas que le hicieron.

Antes de ir a ponerse la vestimenta de baile para las fotos, coincide en que su currículum creció. Ahora suma: bailarín y actor. “Estoy dispuesto a recibir y participar de cualquier propuesta y proyecto que me den con respecto a esto del cine o el teatro”, ofrece. Y sin perder pisada de sus orígenes artísticos, expresa que le gustaría seguir formándose como bailarín, competir y dar shows en su pueblo. “Si dejo el malambo es como dejar gran parte de mi vida. Para el malambo nací, es lo que me hace ser yo”. 

Fuente: Clarín