Diez discos que en los 80 ya anticipaban el clima de pandemia

ESCUCHÁ LAS CANCIONES. The Cure, unos adelantados a la aislamiento

Pandemia. Una palabra que hasta hace poco tiempo sonaba distante y relegada a alguna historieta o película de tinte fatalista. Sin embargo, está aquí, entre nosotros. ¿Qué pasaría, entonces, si se intentara musicalizar esta crisis global en base a artistas que dieron indicios de que algo así podía suceder? ¿Se podría ensamblar una lista de discos para estos tiempos, pero hechos treinta años antes? Lo que sigue es un intento de soundtrack de la pandemia con bandas que abrazaron sonidos y postulados del desencanto en medio de la Guerra Fría en lo 80. Alerta: no usar para musicalizar terrazas o balcones, el resultado puede ser catastrófico.

New Model Army: Thunder and consolation (1989)

Cuarto disco de esta banda formada en 1980 en Bradford, Reino Unido. Con un sonido netamente postpunk, es el vehículo de expresión de su líder y compositor Justin Sullivan, alias «Slade the leveller» (apodo en referencia a The Levellers, un movimiento político durante la guerra civil inglesa en 1600) en el cual trata de manera explícita y frontal la injusticia y puntos de vista políticos y sociales. En este disco, destaca la canción «White coats» (guardapolvos blancos) en la que dice: «Vos y yo no hicimos ningún pacto suicida, no queríamos morir, pero miramos a las paredes mientras pasan los camiones químicos».

The Sisters of Mercy: First and last and always (1985)

Primer disco de esta banda fundacional de lo que años después se llamaría «gótico». Cerebrales, existencialistas, y creadores de la imaginería oscura mas imitada del planeta, se formaron en Leeds, Reino Unido, en 1980, bajo el liderazgo del enigmático Andrew Taylor, más conocido como Andrew Eldritch, cerebro y dictador de su propio destino. Por la nómina de la banda pasaron Wayne Hussey y Craig Adams, que en 1985 decidieron abandonar la nave monocromática y formar su propia aventura multicolor llamada The Mission. Canciones con títulos como «Black Planet» (Planeta negro) «No time to cry» (No es tiempo de llorar) o «Amphetamine logic» (Lógica anfetamínica) nos acercan más a este producto músico/atemporal.

Killing Joke: Night time (1985)

Legendaria banda postpunk formada en Londres en 1978, y definida por su líder y cantante, Jaz Coleman, como «la exquisita belleza de la era nuclear en términos de estilo, sonido y forma». Se convirtieron en influencia para muchas bandas de distintos géneros musicales, pero su impronta se denominó «música industrial». Su legado alcanzó hasta grupos como Nirvana que se atrevieron a tomar «prestado» un tema de Killing Joke («Eighties») para transformarlo en el mega hit «Come as you are». Su obra cumbre, Night time , llegó con temas como «Love like Blood», «Kings and Queens» («nuestros bolsillos están vacíos pero vivimos como reyes y reinas») y «Eighties» («Salite de mi camino, no estoy más en venta»).

Einstürzende Neubauten: Kollaps (1981)

Desde Alemania, este disco rompió el vidrio blindado de lo establecido. Usando elementos de vanguardia pasados por el tamiz de la pobreza, Einstürzende Neubauten postularon el lema «destruir para construir». Una broma que se convierte en una realidad dolorosa, y el producto quedó bien logrado: música industrial para las generaciones venideras, imágenes postapocalípticas, pesadillas hechas canciones. Sin demasiados instrumentos tradicionales y los pocos que tenían usados de manera incorrecta, es la banda de sonido del colapso. Además de servir de influencia para toda una generación de músicos, expone muchas miserias, como en «Tanz Debil» («Codicia, codicia por la carne, por las drogas, codicia, codicia por vos»)

Tom Waits: Swordfishtrombones (1983)

Séptimo disco de este extraordinario músico, y primero de su segunda etapa en la que dejaba atrás su impronta influenciada por el jazz para sumergirse en un mundo que se observa a través de la ventana de un bar, mientras a nuestras espaldas, en el pequeño escenario, una banda con evoluciones musicales extrañas toca una especie de mantra que reconocemos, pero no sabemos cómo se llama. «Abajo, hay una gran ciudad oscura, es un lugar que he encontrado, están vivos, están despiertos, mientras el resto del mundo está dormido» canta Tom en la canción «Underground», y hay motivos para creerle.

The The: Infected (1986)

Si bien el título de este disco puede causar pánico en la actualidad, Matt Johnson, se refería a otro tipo de epidemia: la del sida. Un segundo disco de este artista altamente politizado y crudo, con arreglos cuasi pop, que escondían ataques virulentos contra el sistema y las políticas sanitarias. «Cuando el deseo se convierte en una enfermedad en lugar de una alegría, y la culpa es una necesidad que debe ser destruida» suena en «Infected».

Spacemen 3: Sound of confusion (1986)

Abducidos por la psicodelia y repetición. En un eterno viaje psicotrópico, a sabiendas que puede ser peligroso, y con el tiempo justo para grabar un primer disco como testamento. Jason Spaceman y Sonic Boom (Jason Pierce y Peter Kember, en realidad) ayudan llevándose nuestras culpas y devolviéndolas en forma de canción. «No me importaría morir, pero odiaría dejar a mi madre llorando» nos dicen en «Hey Man» o «Amen» en forma de plegaria/mantra. Cinco discos después, Jason encontraría su camino más introspectivo y gospel al frente de su propia banda, Spiritualized.

The Cure: Disintegration (1989)

Grandes catalizadores de la angustia existencial transformados en íconos a nivel global, después de un disco extraño y hasta multicolor como Kiss me, Kiss me, Kiss me, de 1987, se tomaron en serio su misión. Parieron un álbum extraordinario, pero dando a entender que el fin estaba cerca, y que el luto podía tener diferentes tonalidades. «Nunca dije que me quedaría hasta el final» grita Robert Smith en el tema «Disintegration». Anunciado en su momento como el disco final, cerró una etapa de esta banda que fue una de las pocas de esos años que pudo salir de su circuito original, casi sin cambiar demasiado sus postulados musicales.

The Jesus and Mary Chain: Psychocandy (1985)

Alguien definió en algún momento este disco como una tormenta en el medio de un aserradero. El uso del feedback y muchas capas de ruido, hicieron de esta obra atemporal, un testamento sonoro, una extraña mezcla de las melodías pop de The Beach Boys y lo más extremo de The Velvet Underground. La poesía confesional de Jim Reid y su hermano William, apoyada en la guitarra nunca volvió a sonar igual. Pero esta postal sonora que nos enviaron desde Escocia duele aún hoy. «La hierba crece más verde del otro lado/ el maíz es más dulce del otro lado/ Dios escupió en mi alma» («In a hole»).

https://www.youtube.com/watch?v=tQl4OS4YWho

The Fall: This Nation’s Saving Grace (1985)

Con la virtud de haber grabado casi 40 discos «iguales pero diferentes» en las palabras del conductor de radio John Peel, quizás su mención sea una obligación en este listado. En 1985, The Fall fichó con un sello multinacional, aunque no les cambió un ápice su talante pesimista y crítico. Mark E. Smith, su cerebro y vocero, se encontraba más incómodo que nunca y eso se refleja en algunas aristas de este trabajo. Ganaron por cansancio, pero de manera racional y consciente. Ásperos, pero con momentos muy lúcidos. «Tengo todo lo que quiero excepto hambre/tengo todo lo que quiero excepto dinero» canta en «Barmy» desde Manchester y es imposible no ponerse en su lugar.

Fuente: José Navarro, La Nación