«Me aconsejaron que me suicidara», reveló Deborah Feldman, la autora de «Poco ortodoxa»

Deborah Feldman: "La literatura me salvó la vida", dice la protagonista de la historia real de la serie "Poco ortodoxa", que causó furor en Netflix

HOMER

«Tuve que escribir la historia de mi vida para sobrevivir», dice Deborah Feldman desde su departamento en Berlín. La autora de Unorthodox, la autobiografía que dio origen a la exitosa serie Poco ortodoxa, estrenada por Netflix en planea pandemia, está vestida con una remera negra con escote en V y tiene el pelo lacio hasta los hombros. Su look de entrecasa contrasta con el vestuario obligatorio que usó hasta los veinte años: camisas cerradas hasta el último botón, faldas largas que disimulan las formas del cuerpo femenino, medias gruesas que esconden la piel y peluca sobre la cabeza rapada, signo de que a los 17 ya era una mujer casada.

Las imágenes de la vida anterior de Feldman, antes de su huida de la comunidad jasídica Satmar, en el barrio Williamsburg de Nueva York, aparecen en Unorthodox. Mi verdadera historia, que publica Lumen en español por primera vez desde la edición en inglés en 2012. La versión digital saldrá a la venta este jueves en España y América Latina mientras que los ejemplares impresos llegarán a las librerías los últimos días de julio. Hace ocho años, cuando salió el libro en Estados Unidos, Feldman recibió amenazas de la comunidad por haber osado revelar el sometimiento que sufren las mujeres ultraortodoxas que no pueden estudiar ni leer libros que no sean religiosos y solo deben dedicarse a tener y criar hijos. Muchos hijos.

La edición en español de la autobiografía de Feldman sale el jueves en formato digital y llega a fin de mes a las librerías
La edición en español de la autobiografía de Feldman sale el jueves en formato digital y llega a fin de mes a las librerías Crédito: Alexa Vachon/Random House

Como cuenta en su autobiografía, la literatura le salvó la vida: de chica, leía libros «prohibidos» a escondidas; ya adulta, la decisión de contar su historia le permitió, por un lado, denunciar lo que sucede al interior de esa comunidad tan cerrada que, en plena era digital, no usa Internet ni celulares. Pero el libro fue, también, una garantía de vida, como reconoció en un encuentro con periodistas de habla hispana vía Zoom del que participó LA NACION. «Necesitaba llegar a los medios para proteger mi vida. No iban a matarme; no es así como se maneja la comunidad. Pero sí me aconsejaron que me suicidara. Mi familia llegó a decirme que había preparado mi tumba y que estaban impacientes por bailar sobre ella».

En Poco ortodoxa, como se llama la serie de Netflix en América Latina, hay una escena que muestra la «invitación» al suicidio que recibe la protagonista, Esty Shapiro, de parte de un primo de su marido que la busca para obligarla a volver a la comunidad después de su fuga a Berlín: le entrega un revolver y le dice que ella sabe lo que debería hacer si no regresa con su familia.

La adaptación del libro, que tiene casi 400 páginas, a la serie de cuatro capítulos toma la vida real de Feldman en Williamsburg para mostrar la vida cotidiana, la educación religiosa rígida, las tradiciones y los rituales, lo que está prohibido y las obligaciones, pero luego se vuelve ficción: la autora no se instaló en Berlín inmediatamente sino que se fue a vivir a Manhattan, bastante más cerca aunque, para ella, era otro mundo. Feldman se fue con su hijo de tres años (Esty, en cambio, no sabía que estaba embarazada cuando huyó de Estados Unidos). Y fue, justamente, el deseo que su hijo no creciera bajo los dogmas de la comunidad lo que la decidió a dejar atrás su vida: una vida opresiva que nunca le había oportunidades pero de la que no sabía cómo escapar sin educación, familia ni trabajo.

Una escena clave de la serie: cuando le cortan el pelo a Esty, antes de convertirse en una mujer casada y pasar a usar peluca

Una escena clave de la serie: cuando le cortan el pelo a Esty, antes de convertirse en una mujer casada y pasar a usar peluca Crédito: Netflix

«Siempre me gustó mucho leer y desde la adolescencia tenía la fantasía de convertirme en escritora. Pensaba en ese sueño todas las noches antes de acostarme. Entre los 14 y los 20 dejé de pensar en eso. Cuando empecé a ir a la universidad en secreto me puse a escribir a escondidas, como cuando era pequeña y leía a modo de escape. En la universidad leí ensayos y literatura seria y aprendí, creo, a leer como adulta. Leí muchas memorias de mujeres que habían salido de una situación difícil y entonces pensé que si alguna vez podía ser escritora lo primero que iba a contar sería cómo logré salir de mi propia circunstancia», cuenta Feldman, que en agosto cumplirá 34.

A Esty, en la ficción, la salva la música; a Deborah, en el mundo real, la salvó la literatura: las historias de Louisa May Alcott, Roald Dahl y Jane Austen que leyó desde la infancia y alimentaron su curiosidad y sus deseos, y la historia que luego contó en Unorthodox. Así como Esty toca el piano y canta a escondidas, Devoireh (como se llama en el libro) lee MujercitasMatildaOrgullo y prejuicio y hasta la saga completa de Harry Potter. Debe ocultar los libros debajo del colchón para que no enteren sus abuelos, con quienes vive porque su padre tiene problemas mentales y su madre huyó de la comunidad, como luego hará ella.

Jeff Wilbusch y Shira Haas, los protagonistas de la serie, que reproduce fielmente los rituales de la comunidad ultraortodoxa
Jeff Wilbusch y Shira Haas, los protagonistas de la serie, que reproduce fielmente los rituales de la comunidad ultraortodoxa Crédito: Netflix

La huida no fue improvisada. Feldman revela que, desde que salió del hospital después del nacimiento de su hijo, empezó a pensar un plan estratégico. Primero debía estudiar, asesorarse con abogados (la mayoría de las mujeres que abandonan la comunidad pierden la custodia de sus hijos, como descubrió luego que le sucedió a su madre). Los abogados le decían que no tenía posibilidad de lograr su cometido. Le recomendaban que esperara a que su hijo fuera grande. No se rindió.

Una abogada que había tenido un caso parecido le dio otra idea: «Me dijo que lo único que iba a funcionar era la publicidad, contar mi caso en los medios, darlo a conocer al público que ni siquiera sabe que existen comunidades así. ‘Lo que necesitas es que la gente hable de tu caso durante meses o, incluso, años’, fue su consejo. Entonces me di cuenta de que no podía darme el lujo de esperar a convertirme en escritora: debía hacerlo enseguida. Y empecé a escribir el libro mientras estaba en la universidad. Lo publiqué unos meses después de irme. Lo escribí con mucha presión sabiendo que era mi única puerta a la libertad. Lo único que me ayudaría a sobrevivir a mí y a mi hijo. No tuve tiempo de reflexionar. Por eso, tiene la inmediatez de la historia que relata, es un libro crudo, que no se ha digerido, es real. Estaba metida en ese lío doloroso y emocional. Creo que no es una memoria clásica porque no es un relato retrospectivo».Escribí el libro con mucha presión, sabiendo que era mi única puerta a la libertad. Lo único que me ayudaría a sobrevivir a mí y a mi hijo

La autora está convencida de que, finalmente, después de un juicio complicado, logró la custodia de su hijo gracias al libro. «Cuando se publicó en Estados Unidos me invitaron a programas de televisión muy populares y el caso se hizo conocido». Era justo lo que necesitaba para proteger su vida y la de su hijo, con quien vive actualmente en Berlín.

El relato de Unorthodox termina con el inicio de la nueva vida de Deborah fuera de la comunidad. Pero Feldman decidió escribir un segundo libro, Exodus, que Lumen publicará en español en febrero. Allí cuenta el impacto que sufrió como habitante de Nueva York, como una exortodoxa fugada, divorciada y con un hijo. Su tercer libro, todavía no traducido, está escrito en alemán y lleva como título la palabra Überbitten, que en yidis significa reconciliación pero que en español saldrá como Reconstrucción.

En el posfacio de Unorthodox, fechado en noviembre de 2019, la escritora habla sobre la serie basada en su vida, algo que jamás había imaginado que podía suceder. «Hace unas semanas, cuando pude ver todos los episodios tras la primera fase de montaje, por fin cobré conciencia de la magnitud de lo que habíamos creado juntos y comprendí que Unorthodox ya no era mío. Lo había liberado, y, al hacerlo, me había liberado a mí».

Fuente: Natalia Blanc, La Nación.