Ted Chiang. El secreto mejor guardado de la ciencia ficción

Exhalación, el esperado segundo libro de cuentos del reticente autor asiático-estadounidense, ofrece una variada reformulación del género, que tiene también otros cultores novedosos.

La pregunta surge de manera recurrente: ¿dónde está parada la ciencia ficción en tiempos de cambios como los actuales? Y la respuesta también: el género ya no es lo que era. El menor peso específico de su imaginación puede percibirse tanto en la escasez –o directa desaparición– de estanterías para el género en las librerías, como la baja de las tiradas de las revistas que albergan históricamente sus relatos y novelas (Fantasy & Science FictionAsimov’sAnalog).

No deja de haber sin embargo fenómenos novedosos. En los últimos años, por ejemplo, se ha consolidado la presencia de autores asiático-americanos dentro del género, a la par de la obra de los autores reconocidos como William Gibson (el autor de Neuromante y el más reciente The Peripheral) o el inglés China Miéville (Los últimos días de Nueva París), que contra lo que podría indicar su patronímico de fantasía no tiene nada de oriental.

De ese nuevo lote forma notoriamente parte Ted Chiang (Port Jefferson, 1967), uno de los autores más alabados de la ciencia ficción actual. No se puede decir que Chiang sea prolífico. Exhalación, que acaba de publicarse en español, es apenas su segundo libro de cuentos. El escritor había llamado la atención por primera vez en 1990, cuando apareció “La torre de Babilonia”, un relato de fantasía con toques bíblicos, en que lo extraordinario se narraba como si fuera común, realista. En los años siguientes, solo dio a conocer una serie de relatos que, con notoria regularidad, obtuvieron premios importantes (el Hugo, el Nebula, el Mundial de Fantasía).

Se puede enumerar los más conocidos de esos cuentos: “Dividido entre cero” (en el que las matemáticas carecen de sentido), “Comprende” (uno, después dos hombres demuestran tener mente de superhombre) y el más complejo “La historia de tu vida” (un idioma extraterreste pone a prueba a una lingüista: fue llevado al cine por Denis Villeneuve como La llegada). Separados, eran muy buenos cuentos. Reunidos en La historia de tu vida (2002) produjeron un efecto duradero en el mundo de la ciencia ficción.

Exhalación –hubo que esperar casi dos décadas para la nueva colección de Chiang– tiene unas cien páginas más que aquel libro, pero el primer cuento, con su tono de Las mil y una noches, parece hacer referencia todavía a aquel debut. “El comerciante y la puerta del alquimista” transcurre en Bagdad, en la casa de un alquimista, una de cuyas puertas interiores permite el viaje en el tiempo. Con una cortesía cargada de reverencias a Alá y fórmulas orientales, el relato despliega una serie de traslados hacia adelante y atrás en la cronología, y se permite opinar, no sin cierta sabiduría, sobre el peso relativo de la riqueza y el amor.

«La más importante de estas ficciones es “El ciclo de vida de los elementos de software”, que por su extensión, podría considerarse la primera novela de Chiang»

“Exhalación”, que le da título a la colección, está en cambio anclado de manera más directa en la ciencia ficción. Presenta una sociedad que absorbe el aire de manera diferente. Este no es aquí el medio natural en que se mueve todo el mundo, sino que se lo encuentra en los “pulmones de aire” provistos por las estaciones de servicio, dato fundamental para sobrevivir.

Hay un par de ejemplos breves que demuestran la nueva madurez de Chiang. El sencillo y asombroso “Lo que se espera de nosotros”, por ejemplo, recurre a una suerte de control automático para imaginar la probable inexistencia del libre albedrío. “El gran silencio”, en cambio, tiene como tema la falta de contacto con especies inteligentes, tramitado aquí por un papagayo a la vez elegante e irónico.

La más importante de estas ficciones es “El ciclo de vida de los elementos de software”, que por su extensión (unas cien páginas), podría considerarse la primera novela de Chiang. El relato sigue a lo largo de años la creación –y el esmero de padres con que se aplican a ellas sus creadores– de mascotas virtuales. Con sutileza, el relato sigue las esperanzas y fracasos, los múltiples matices psicológicos en el desarrollo de esas criaturas.

Igualmente minucioso (y más hipnótico) es “La verdad del hecho, la verdad del sentimiento”, sobre la posibilidad de la informática personal de acceder a la realidad objetiva del recuerdo, en vez de dejarla librada a los sacudones de la memoria. Parece una gran ventaja, aunque pronto el lector se ve obligado a pensarlo dos veces.

Exhalación es un cofre de ficciones que recuerda a los que sabían armar autores como Philip Dick Theodore Sturgeon. Basta abrirlo para no dejar de leer.

Chiang no es el único autor en esta línea. El más cercano a él por el nivel de sus relatos cortos es Ken Liu (nacido en China en 1976, pero afincado en Estados Unidos desde los once años), del que en castellano se consiguen El zoológico de papel y La chica oculta. Más productivo que el escueto Chiang, Liu muestra el mismo esmero en construir relatos absorbentes, que mezclan los temas fantásticos con incursiones en la influencia de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana.

Hay otro nombre importante en los últimos años, y no viene de la producción en lengua inglesa. Liu Cixin (Pekín, 1963) –su traductor al inglés es justamente Ken Liu– se ha convertido en una figura célebre en varios países con su trilogía de novelas “de los tres cuerpos”, que suman más de mil páginas y han vendido millones de ejemplares. Liu trabaja sobre el viejo modelo de la space-opera y la invasión alienígena, pero ha logrado renovar por completo el tono de la ciencia ficción dura. En sus libros (El problema de los tres cuerposEl bosque oscuro, El fin de la muerte) no hay protagonistas que se destaquen sobre otros, y la concepción sobre el universo y sus civilizaciones es negrísima. Basta que cualquier sociedad empiece a destacarse en sus ficciones para que termine eliminada. La ciencia ficción, como se sabe, no tiene ninguna obligación de llevar tranquilidad a sus lectores.

Exhalación

Ted Chiang

Sexto Piso

Trad.: R.M. Giráldez

352 páginas / $ 2300

El bosque oscuro

Liu Cixin

Ediciones B

Trad.: Javier Altayo

352 páginas / $ 1299

Fuente: Elvio E. Gandolfo, La Nación