Tribalistas: la alegría brasileña llega a la Argentina

La banda formada por Marisa Monte, Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown actuará por primera vez en nuestro país.

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Brasil tiene una nutrida historia de colaboraciones entre figuras de su música popular. Caetano Veloso con Gilberto Gil, Gal Costa y María Bethania (el súper grupo Doce Bárbaros), Tom Jobim con Elis Regina (el ineludible LP, Eli & Tom) o Vinicius de Moraes con Maria Creuza y Toquinho (disco grabado en el bar La Fusa de Buenos Aires) son sólo algunos ejemplos.Tribalistas continúa con una tradición que parece terminarse con ellos. Ahora es más usual la cooperación musical que busca el hit con un single “featuring”. Pero Marisa Monte (51), Arnaldo Antunes(58) y Carlinhos Brown (56), que allá por 2003 decidieron juntarse a hacer un disco que luego todos tenían en su discoteca, insisten en sostener su «proyecto colectivo».

Arnaldo Antunes, Marisa Monte y Carlinhos Brown, es decir Tribalistas, tendrán su debut porteño en el Luna Park. Foto: Daniel Mattar/Prensa

Arnaldo Antunes, Marisa Monte y Carlinhos Brown, es decir Tribalistas, tendrán su debut porteño en el Luna Park. Foto: Daniel Mattar/Prensa

A quince años de esa celebrada comunión, Tribalistasvolvió a la escena a partir de un segundo álbum y su primera gira por el mundo. Un largo recorrido por Brasil, algunas otras fechas por Europa y otras en los Estados Unidos serán el preludio de su debut en Buenos Aires, el próximo 23 de marzo en el Luna Park.

En esta entrevista exclusiva con Tribalistas en Florianópolis, el primero en aparecer es el bahiano Brown, un maestro de la percusión afrobrasileña y embajador del Axé, un género que, asegura, tiene muchos seguidores en la Argentina.

Al rato llega la carioca Marisa Monte, quizás la más familiar para los argentinos, quien toma las riendas de la charla. El tercer tribalista, el paulista Arnaldo Antunes, está atascado en el tráfico y se sumará sobre el final de la charla.

-¿Por qué decidieron volver a juntarse después de quince años?

-Marisa Monte: Es que nunca nos separamos. Cuando hicimos el primer disco, teníamos un número de composiciones grabadas juntos, pero pasaron diez años hasta grabarlo. Fue un registro coral y colectivo que mantuvo las canciones agrupadas en vez de quedar dispersas en nuestros repertorios. Después, todo el mundo sabe qué pasó con el álbum: fue un éxito. En aquel momento no pudimos presentarlo en vivo porque yo acababa de tener un hijo. Pero sí fortaleció nuestros lazos y nuestra historia en común. Y seguimos trabajando juntos más que antes.

-O sea que se mantuvieron bastante en contacto.

-Carlinhos Brown: Sí, en contacto y grabando.

-Monte: Entre los dos álbumes tenemos 23 canciones editadas. Pero en total tenemos unas 56 canciones ya grabadas como trío, sin contar temas que he hecho con Carlinhos, o con Arnaldo, o cosas que grabaron ellos dos juntos.

En blanco y negro. Los músicos de Tribalistas, Arnaldo Antunes, Marisa Monte y Carlinhos Brown, posan elegantes. Foto: Daniel Mattar/Prensa

En blanco y negro. Los músicos de Tribalistas, Arnaldo Antunes, Marisa Monte y Carlinhos Brown, posan elegantes. Foto: Daniel Mattar/Prensa

– ¿Cómo fue tomar la decisión de tocar finalmente en vivo como Tribalistas?

-Monte: Finalmente, encontramos la oportunidad de poder celebrarlo con la gente. Nuestra música es de todo el mundo, es del público. Por un rato pudimos dejar a un lado nuestras carreras solistas para poder abocarnos a esta colectividad, a este trabajo conjunto.

-¿Cómo se está dando la química entre los tres en el escenario?

-Brown: Igual que nuestra convivencia. En verdad, es Tribalistas quien nos invita. Y esta primera vez en vivo nos da una noción de que siempre fuimos Tribalistas. Porque estamos hace 25 años haciendo cosas juntos, haciendo música.

-Monte: Los tres somos músicos individuales con carreras muy sólidas. Y estar juntos a mí me hace sentir fortalecida. Nunca habíamos hecho un show entero juntos, concebido por los tres. Sí habíamos cantando en un estudio, en un set de filmación, etc.

-¿Qué nos pueden adelantar de los shows que vienen haciendo y el que harán en Argentina?

-Monte: Te puedo decir que no es un show en el que Carlinhos canta, después yo canto, y después Arnaldo canta. Es realmente un trabajo colectivo, los tres somos autores de letras y música. Tribalistas es un cuarto artista. Es una química feliz.

-Brown: Tribalistas, este artista que tienes delante, es verdadero. Es una convivencia: todos tienen sus opiniones. Además, nuestra amistad le da a Tribalistas una potencia. Muchas veces la gente se pregunta, «¿Cómo logran hacer música entre los tres? ¿No hay peleas?». No, en Tribalistas no se discute.

-Monte: Y tampoco tenemos la pretensión de seguir haciendo shows eternamente. Podemos encontrarnos en otros momentos, ya sea en vivo o en el estudio. No tenemos compromisos en cuanto a banda. Ninguno depende de Tribalistas para sus actividades. Cada uno hace lo suyo, y sabemos que en algún momento se da el encuentro, aunque demore 25 años para que acontezca en vivo (risas).

-Pasaron 15 años y sin embargo el espíritu del segundo disco es similar al del primero, casi como si hubieran sido grabados con uno o dos años de diferencia. ¿Cómo lograron que se vincularan ambos trabajos?

-Monte: Es que el espíritu es el mismo. Creamos, jugamos, bromeamos… Es una actividad creativa y recreativa.

-Brown: Entre nosotros hay mucha confianza. De verdad hay amistad. Somos un poco adictos a la creatividad, a construir, a estar juntos. Y es una fiesta siempre. Yo veo a Tribalistas como un compositor que existe a partir de la mezcla de ideas: Marisa, Arnaldo, yo y quien venga. Porque no nos cerramos a nosotros tres. Siempre hay una percepción de lo que está haciendo el otro. Todo se hace con mucho placer. Y dentro de ese placer, he aprendido que la magia del amor viene sin pedir licencia. Porque estamos muy abiertos a las buenas energías.

-Monte: Sí, el afecto, el amor, el respeto, la liberación.

-Marisa es de Río de Janeiro, Arnaldo de San Pablo y Carlinhos de Bahía. ¿Tribalistas resume un poco las músicas de Brasil?

-Monte: Pasa que es difícil hablar de la cultura brasileña sin hablar de la variedad y las diferencias que hay en cada región. Hay distintos acentos, hay musicalidades diferentes. De alguna manera, Tribalistas representa esa diversidad, sí. Pero es totalmente involuntario, se da como consecuencia de nuestros orígenes, de nuestras historias. Fue un encuentro natural que partió de la admiración. Y esa admiración continúa, yo me siento muy protegida de ese amor, son muchos años de historia.

(Llega Antunes) -Si tuvieran que explicarle qué es Tribalistas a alguien que no conoce el proyecto, ¿qué le dirían?

-Monte: Un jugador de fútbol de tres piernas.

-Antunes(Risas). En Brasil ya hay una tradición de artistas que se juntan para hacer discos. Elis y Tom, Xico y Caetano, Gil y Rita Lee, Doce bárbaros. Creo que ese aspecto colectivo está en la naturaleza de la música popular. En nuestro caso, somos muy diferentes: de distintas regiones, dos hombres y una mujer, tres voces con timbres muy distintos. Pero somos al mismo tiempo complementarios. Cuando suenan nuestras voces juntas, hay una identidad muy singular que es identificable.

-¿Cómo vivieron la última elección en su país con el triunfo de Bolsonaro? ¿Qué piensan de este viraje hacia la derecha que está viviendo Latinoamérica?

-Monte: No es sólo un fenómeno latinoamericano, es en todo el mundo. Tengo entendido que en la Argentina también pasa algo similar; Italia, Estados Unidos… Es un reflejo de un momento que se está viviendo en todos lados.

-Antunes: Creo que un rasgo de este proceso es que las máscaras se están cayendo. Había muchas fuerzas ocultas que estaban presentes y que ahora se están revelando. A mí me espanta que haya tanta gente apoyando un proyecto como este que ganó en Brasil. Al mismo tiempo no hay que desalentarse. Hay que tener confianza en lo que creemos, defendiendo lo que creemos y lo que expresamos: la cultura, la educación, la preservación del medio ambiente, los derechos humanos y civiles, menos desigualdad, la democracia, la libertad de expresión. Es bueno que se sepa que hay mucha gente que no expresa las mismas cosas, porque no lo sabíamos hasta entonces. Más adelante veremos el significado de este período histórico.

-Monte: Sí, pero yo creo que hay mucha manipulación. La información que la gente cree y que decide una elección a veces son falsas, fake. Pero ya vendrán otras ondas.

-Antunes: Sí. Para que vengan otras ondas hay que rebelarse.

Cómo es el show: una muestra multicolor y festiva

El Arena Petry de Florianópolis, recién inaugurado y vendido como el predio cubierto mais grande del país, se va ocupando de brasileños de entre 35 y 50 años, en su mayoría, para vivir su bautismo tribalista. Una hora más tarde de lo anunciado, el trío sale a escena.

En vivo. Clarín vio a Tribalistas en el Arena Petry, de Florianópolis. Foto: Marco Froner/Prensa

En vivo. Clarín vio a Tribalistas en el Arena Petry, de Florianópolis. Foto: Marco Froner/Prensa

Marisa Monte con guitarra acústica, tapado largo violeta y rojo, tiara plateada y anteojos de vidrio rojo; Antunes lleva una túnica medieval con borlas y pantalón naranja; Carlinhos viste un turbante multicolor y una bata de boxeador negra y roja brillante.

La puesta, multicolor y festiva, se apoya en tres pantallas -dos cuadradas y una romboidal en el centro- con la banda en el fondo y el trío principal al frente, en línea. Durante poco más de dos horas de show, Tribalistas no se guarda nada: recorre sus dos discos e intercala canciones solistas de sus tres integrantes, casi todas de Monte.

Tribalistas y Carnavalia, del primer álbum, abren la lista. Brown saca a relucir toda su artillería de percusión: bongoes, timbales, castañuelas, pandereta, xilofón. Hasta hace sonar cajitas musicales para la intro de Anjo da Guarda.

Monte economiza movimientos, pero nunca la voz. Su registro agudo -e intacto- contrasta con los graves de Antunes, que salta, da vueltas, tira patadas al aire, es el que más se mueve. El escenario se tiñe de rojo para entonar Ánima, la mejor balada del último disco. Llega el hit Velha Infancia y el público se agolpa al frente para filmar.

Promediando el show, Monte larga la guitarra y se saca el tapado para mostrar un vestido plateado con plumas en los codos. Antunes hace lo propio con su túnica, y deja ver una chaqueta con flores estilo hindú. Parece sólo un cambio de vestuario, pero será el puntapié de una segunda mitad de show más descontracturada. Sin la guitarra, Marisa baila e interactúa con Antunes y con Brown, que ahora pasea por el escenario y arenga.

Carlinhos se calza el birimbao (el arco musical del capoeira) y las pantallas se llenan de estrellas para esa suerte de mantra que es Lá de Longe. Luego, todos ensayan sonidos de pájaros para la samba Universo ao meu redor, de Monte solista. Llega el primer intervalo. El público entona la intro de Já sei namorar reclamando la vuelta. Al regreso, Carlinhos pasa a la batería para Passe em casa, y todo el estadio baila.

Finalmente suena Já sei namorar, el que todos esperaban. Explota el Arena Petry, mientras los tres tiran rosas blancas y rojas al público, costumbre heredada de los shows de Monte. Parecía que terminaba, pero la despedida es con el bis Tribalistas, todos bailando en ronda como en un ritual.

Fuente: Clarín