«Troilo: Una teoría del todo». Libro de Mariano Suárez y Miguel Ángel Taboada

Por Carlos Marrero, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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En este trabajo el lector encuentra un verdadero documento muy bien ilustrado. Los autores transmiten mucho sentimiento repartido en sus diecisiete capítulos. Anexos (Integraciones de la orquesta, Discografía, Composiciones y Cantores de la orquesta). Comentarios de Dino Saluzzi (músico y bandoneonista),  Santiago Giordano (músico, docente y crítico de música) y Leda Torres (pianista y arregladora). El diseño pertenece a Sara Paoletti y la ilustración de tapa es de Mario Nilson Torres.

Aníbal Troilo dejó una enorme herencia musical, dice Mariano Suárez. Junto con Miguel (Taboada) decidimos encarar este libro (editorial Mil Campanas), que transita a medio camino el ensayo y la biografía no cronológica y con fundamento de la vida musical de «Pichuco». Lo encaramos como una tarea de investigación para enfatizar el lugar de Troilo para los músicos contemporáneos, que obviamente no tuvieron la oportunidad de verlo, y lo tienen que recoger de las partituras, de las transcripciones y de los discos. Es el símbolo de un momento de la ciudad de Buenos Aires y del tango que fue un punto excepcional de venta de discos y de libros.  En ese tiempo el tango se desarrolló en todo su esplendor con sus mejores instrumentistas y poetas. Esa etapa es quizás quien mejor la simboliza y de alguna manera él se convirtió en esa época y de esa manera en la persona que simboliza el tango. «Si hoy hubiera que sintetizar todo el tango en un sólo nombre sería el de Aníbal Troilo», afirma con seguridad Mariano Sárez.


Por su parte, Miguel Ángel Taboada, señala que el mundo del Troilo es a través de sus tangos y de sus canciones. Hizo piezas inolvidables por eso la gente lo recuerda, más allá de todo, por los tangos que hizo. Como persona tenía una generosidad espectacular. Como músico, yo digo que un compositor que hace la música de la «Última curda» está fuera de toda competencia, porque es muy difícil colocarle una música a un poema, como el que tenía por delante, que era de Cátulo Castillo. Taboada hace una pausa, piensa y menciona a Homero Manzi (1907-1951), para decir que «Responso» es un tango inolvidable. Pichuco sintió como que se le murió un hermano. Lo compuso como quien no quiere la cosa. Es un tango que quedó en la memoria de la gente, puntualiza.  En el volumen los autores mencionan a Dizzy Gillespi, Juan Gelman, Hannah Arendt, Alejandro Dolina, Jorge Luis Borges, Herbert Von Karajan y Duke Ellington entre otras figuras.  Taboada dice que Ellington en los Estados Unidos fue en Nueva York algo parecido a Troilo porque los dos eran directores de orquesta. Mantener una agrupación no era fácil y la mantuvieron durante muchos años.  Los dos eran compositores, fueron grandes músicos cada uno en su orden en el jazz y el tango, respectivamente señala.


Este libro de 220 páginas va dirigido a toda la gente que tenga alguna duda de la riqueza musical del «bandoneón mayor de Buenos Aires». La riqueza musical de Troilo está desde la primera página del libro hasta la última. El Gordo siempre evolucionó hasta que murió. Después de Troilo aparece (Ástor) Piazzolla, y está bien que haya sido así, y explica, porque se necesitaba un cambio ya que el tango había perdido un montón de espacio. Troilo y Piazzolla fueron innovadores cada uno con su forma de ser. Pichuco era más lento y Piazzolla era más enérgico, era otra manera de vivir el tango. Porque Piazzolla trabajó con la orquesta de Troilo además, remarca. Los arreglos que Piazzolla hacía a las composiciones de Pichuco y que éste los objetaba obedecían a un criterio. «Troilo fue un hombre solidario en todos los aspectos, en la música y en la vida de todos los días. La gente lo va a recordar de esta manera. Troilo un músico interesante desde lo musical con una personalidad que atraía mucho a la gente porque era muy amiguero», concluye Taboada.


La presentación, en el Club Social Cambalache de la calle Defensa 1179 en San Telmo, contó con la participación de Francisco Alejandro Torné, nieto de Zita Troilo, quien manifestó una emotiva semblanza de su abuelo y de los escritores Suárez y Taboada. La pianista Leda Torres fue la interlocutora de los autores con el público a los que se les regaló un momento artístico.

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Fotos: Alfredo Luna
@camarrero1