Daniel López Rosetti. Médico y autor “Las mujeres tienen una inteligencia emocional más desarrollada”

Con décadas de experiencia profesional, el doctor Daniel López Rosetti, que es cardiólogo universitario y especialista en clínica médica y en estrés, ha elegido dedicar parte de su tiempo a la divulgación.

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Sostiene que conocer cómo funcionan nuestro cuerpo y nuestra mente nos brinda herramientas para vivir mejor. Ahora, con el lanzamiento de la nueva colección de su autoría, Mujeres, el médico se focaliza en cada uno de los aspectos relacionados con la salud y el bienestar de la mujer.

¿Por qué hacer una obra dedicada exclusivamente a la salud y las emociones femeninas?

Si bien es cierto que puede haber más diferencias entre dos hombres o dos mujeres que entre una mujer y un hombre, en determinados aspectos y en términos generales, las diferencias entre mujeres y hombres son relevantes. La mujer es más compleja que el hombre. Ojo, digo compleja y no complicada; complicados podemos ser todos. Me refiero a que, desde la perspectiva de la psicología y la biología, ellas son diferentes al hombre. Experimentan cambios hormonales, pueden ser madres y, en algunos casos, tienen más predisposición a ciertas enfermedades, por ejemplo.

¿Por qué afirma que los hombres saben poco sobre las mujeres?

Resulta indiscutible que vivimos en una sociedad machista, como en otras partes del mundo, y una de las consecuencias de esa situación es contar con menos información. Si pensamos, por ejemplo, en la sexualidad, los hombres saben muy poco sobre las mujeres. Son claras las diferencias en los aspectos de orden sexual entre ellas y ellos, y la mayor complejidad femenina es uno de los temas centrales de esta obra. Además de la sexualidad, ¿qué aspectos de la particularidad femenina deben ser conocidos?

La salud cardiovascular, por ejemplo. La mayoría de la sociedad no sabe que la primera causa de enfermedad y mortalidad de la mujer es la cardíaca. En ellas es mucho más frecuente el infarto agudo de miocardio, la muerte súbita y otras

alteraciones cardíacas. En buena medida, eso responde a lo que llamamos “estrés femenino”. En la actualidad, la mujer se encarga de las mismas tareas que realizó históricamente (como el cuidado de la familia y los hijos), pero a eso se agregan el trabajo, el estudio y múltiples exigencias sociales. A esa sobrecarga de estrés femenino se le suman factores dañinos como el cigarrillo, por ejemplo. Además, en cada una de las etapas de la vida de la mujer aparecen circunstancias particulares de estrés, así como una sintomatología exclusiva de ellas.

Es decir, las mujeres podrán reconocerse en estas páginas.

Claro. No se puede combatir lo que no se conoce. Por eso, esta colección –de la que también participan profesionales del Hospital Central Municipal de San Isidro y de la Universidad Favaloro– no solo brinda conocimientos, sino que también permite prevenir. Hemos incluido distintas herramientas que les permitirán a las mujeres estar alertas y prestar más atención a su bienestar físico y mental.

Y en cuanto a la psicología femenina, ¿qué peculiaridades presenta?

Es uno de los temas más atractivos de esta colección. Claramente, existe una psicología de orden femenino que es producto de cuestiones genéticas y condicionamientos sociales. La biología y la cultura van de la mano y determinan perfiles psicológicos distintos en mujeres y hombres. Las emociones y los sentimientos cumplen un rol central en ellas. De hecho, las mujeres tienen mayor capacidad empática y una inteligencia emocional más desarrollada. Hay mucho para aprender. ¿Cómo definiría, en pocas palabras, a la mujer?

Es más compleja que el hombre, como dije. Ni mejor ni peor: mujeres y hombres somos diferentes y complementarios. Mi interés por el universo femenino, su salud psicológica, emocional y física proviene de tantos años de docencia universitaria y de actividad profesional. Siempre que abordo estos temas, con los estudiantes, por ejemplo, noto un interés muy fuerte y, a la vez, mucho desconocimiento. Estoy seguro de que conocernos y entendernos no hace más que enriquecer la vida y nuestros vínculos.

Fuente: Clarín