El viaje de Picasso a Costa de Marfil, ¿mito o realidad?

Arte africano. Folletos y sitios web dan cuenta del paso del artista por Fakaha, un pueblo de Costa de Marfil, en 1968.

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“¡Estoy seguro! Les digo que vino. ¡Lo vi!”, dice irritado Soro Navaghi, de unos 60 años, cuando se pone en duda que Pablo Picasso estuvo en su pequeño pueblo, Fakaha, célebre por sus pinturas sobre telas de algodón en el norte de Costa de Marfil.

En internet o en los folletos turísticos es común leer que Picasso estuvo en Fakaha. Una famosa guía turística francesa menciona en sus páginas los lienzos “mundialmente reputados” de este pueblo, las telas senufo, que habrían “cautivado a un tal Picasso, que visitaba de manera discreta la región a principios de siglo”.

Un artista muestra pinturas que supuestamente realizó Pablo Picasso en su visita a Fakaha . (Photo by SIA KAMBOU / AFP)

Un artista muestra pinturas que supuestamente realizó Pablo Picasso en su visita a Fakaha . (Photo by SIA KAMBOU / AFP)

África y Picasso es una fantasía. Alguna vez Picasso dijo que no conocía el “arte negro”, pero era un ferviente admirador y tenía una impresionante colección de arte africano.

Muchos críticos de arte subrayan las similitudes entre las esculturas africanas y las obras del artista español y estiman que el arte africano fue una de sus fuentes de inspiración.

Se cita generalmente el parecido entre una máscara Grebo y uno de los rostros del célebre “Las señoritas de Aviñón”, pero hay otros ejemplos.

“Cuando se insistía sobre la influencia del arte africano en el desarrollo de su obra, movía los hombros, hastiado de que lo redujeran a ello: seguro que se alimentó de él desde 1906, año en que vio las primeras esculturas africanas”, subraya uno de los biógrafos del pintor, Gilles Plazy.

El algodón, la base del trabajo de los artistas en Fakaha (Photo by SIA KAMBOU / AFP)

El algodón, la base del trabajo de los artistas en Fakaha (Photo by SIA KAMBOU / AFP)

“Picasso se alimentaba de todo lo que pasaba por delante y lo integraba en la renovación constante de su búsqueda de artista. Abrió nuevos caminos”, dice.

En cuanto a un “viaje a Fakaha, que habría visitado como mago dando al arte tradicional local un soplo regenerador… Es un cuento magnífico que seguramente le habría gustado. Pablo Picasso es un personaje de leyendas. De él hay muchas historias a las que se prestó con humor”, estima Plazy.

Dónde está Fakaha

A Fakaha se llega por un camino de tierra a unos 15 km de la carretera que lleva a Korhogo. Viven allí unos centenares de habitantes, en casas modestas. Del otro lado del pueblo, en construcciones abiertas, los artistas pintan.

Con fascinante destreza y gestos precisos, utilizando cuchillos o bastoncitos de madera que humedecen en boles con líquidos, el algodón blanco se convierte rápidamente en una obra de arte. Aparecen figuras de animales o personajes, con un aire de Picasso.

“Le digo que vino. Se inspiró de nosotros”, repite Soro Navaghi.

La historia merece un alto en el camino. El auto de Picasso habría tenido un desperfecto yendo a Korhago. Habría entonces caminado los 15 km a pie y habría llegado “con el torso desnudo y sin zapatos”, según Soro Navaghi, que asegura que lo conoció.

Picasso se habría quedado unos días en el pueblo y habría dado incluso algunos consejos. “Él nos enseñó a usar esponjas y cepillos de dientes para ir más rápido y ser más precisos. Antes de que viniera no hacíamos marcos, él nos aconsejó que dibujáramos marcos“, explica Silue Naganki, uno de los artistas que asegura que esas informaciones se las transmitieron los ancianos del pueblo.

Las pruebas

Soro Navaghi busca en su casa la “prueba irrefutable”: un lienzo de Picasso. Se ve, repetido varias veces sobre el algodón, un hombre blanco y calvo. Sería un autorretrato del maestro. En este caso, no hay dudas, incluso para el neófito, no es un Picasso.

Junto a este lienzo hay una declaración destinada a certificar que el pintor pasó por el pueblo: “El que suscribe, Ashanty Kouadio Souleymane, agente de turismo de la empresa de los Palacios de Cocody (…), comisionado por la agencia Lagoona Tours, reconozco haber reproducido la carta, testimonio del paso de Pablo Picasso. Para una mejor conservación de la nota en los archivos de Fakaha (…) Picasso vino en 1968 a Fakaha, descalzo. Trabajaba sin camisa ni ropa“.

Mujeres con sus bebés en la villa de Fakaha (Photo by SIA KAMBOU / AFP)

Mujeres con sus bebés en la villa de Fakaha (Photo by SIA KAMBOU / AFP)

¿1968? Picasso falleció en 1973 a los 91 años. Difícil imaginar a uno de los pintores más famosos del mundo, entonces de 85 o 86 años, caminar 15 km en medio de matorrales y quedarse unos días en un pueblo africano sin agua ni electricidad… Y que haya pasado desapercibido.

Además, aparecen “inspiraciones” africanas en el arte de Picasso antes de 1968.

Entonces, como lo dice la guía francesa, ¿vino a Fakaha a principios de siglo? Si no hay rastros de ese viaje, dice un joven, es porque Picasso quiso mantenerlo en secreto para no revelar que se inspiró de Fakaha.

Para llegar hasta el norte de Costa de Marfil, entonces colonia francesa, Picasso tendría que haber navegado hasta Abiyán y luego recorrido más de 1.000 km de caminos de tierra. Una odisea de varios meses digna casi de un explorador. Esta no hubiese pasado desapercibida para sus biógrafos.

Pero el tema es más complejo. AFP contactó al museo Picasso en París, pero no hicieron comentarios. Contactó asimismo a los editores. Los biógrafos no son categóricos, y dejan la puerta abierta a un viaje misterioso que las autoridades marfileñas celebran regularmente en las manifestaciones públicas.

Los habitantes de Korhogo adelantan otra hipótesis: un falso Picasso, un hombre con un parecido físico al maestro que habría engañado a los lugareños. Pero, en este caso, ¿con qué fin?

Fuente: Clarín, AFP