George Clooney: su nueva película, la relación con sus hijos y por qué se siente afortunado

El actor habló del film Jay Kelly, que protagoniza junto con Adam Sandler, y del peso de ser una celebridad

En Jay Kellyla comedia dramática protagonizada por George Clooney y dirigida por Noah Baumbach, que estará disponible en Netflix desde el 5 de diciembre luego de su fugaz paso por las salas de cine, un concepto se repite con insistencia: ser uno mismo es mucho más difícil de lo que parece. Lo dice Jay Kelly, la estrella de cine inmensamente popular que interpreta Clooney, un actor premiado, admirado y exitoso, que enfrentado con sus falencias afectivas y los errores que franquearon su ascenso al Olimpo de Hollywood se pone a revisar si todo los sacrificios valieron la pena. Si la fama y la fortuna conseguida están a la altura de lo que se perdió, de la colección de relaciones amorosas fracasadas, del distanciamiento que no puede resolver con su hija mayor (Riley Keough) y el superficial vínculo que lucha por sostener con la menor (Grace Edwards). Un pacto mefistofélico regado de vinos caros, ropa de diseñador y todo lo que sus caprichos le dicten, incluso esas omnipresentes tortas de queso que ya ni siquiera está seguro de que le gusten.

Con su cabello entrecano perfectamente balanceado por profesionales, su mansión moderna con vistas a Los Ángeles y ese asistente/guardaespaldas/mixólogo que siempre tiene listo el trago de su predilección, Jay Kelly, dicho así completo como si fuera una marca -porque de muchas maneras lo es-, podría ser el reflejo del otro lado del espejo de George Clooney. Aunque, según el propio interesado, no lo es en absoluto.

George Clooney en una escena de Jay Kelly, el film que llega a Netflix esta semana
George Clooney en una escena de Jay Kelly, el film que llega a Netflix esta semanaPeter Mountain – Netflix

“Es gracioso porque mucha gente me dice que me estoy interpretando a mí mismo en la película. Y la verdad es que no. Yo no cargo con los remordimientos que tiene este tipo. A mis hijos todavía les caigo bien. Tienen ocho años, supongo que eso podría cambiar, pero en este momento todavía es así. Y toda la gente con la que trabajé a lo largo de mi carrera todavía está conmigo. Mi vida es muy diferente a la de este tipo”, insiste Clooney con una sonrisa, la sonrisa que lo transformó ya hace algo más de 30 años en la última gran estrella masculina de Hollywood. Como suele suceder en su presencia, la respuesta provoca risas en el grupo de periodistas -entre los que estuvo LA NACION-, invitados a charlar con el actor vía zoom.

Encantador y ocurrente, a la hora de hablar con la prensa Clooney es un profesional consumado que sabe manejar las expectativas que genera y los límites que no está dispuesto a sobrepasar cuando se trata de hablar sobre sí mismo. Una exquisita coreografía que su personaje en el nuevo film aparenta no saber cómo ejecutar.

-Más allá de las diferencias entre vos y tu personaje, ¿qué fue lo qué te interesó del film para aceptar la propuesta?

-Me encantó el guion. Me llamaron y me dijeron que Noah iba a hacer una película con Adam Sandler y me preguntaron si quería participar. Les dijo que sí de inmediato. “¿Querés leer el guion primero?, me dijeron y contesté que sí, pero que de todos modos iba a hacer la película porque conocía la trayectoria de Noah y tenía muchas ganas de trabajar con Adam. Cuando finalmente leí el guion, no podía creer mi suerte. Es un papel hermoso para interpretar. Pero no me identifico con él. Así que, cuando me dicen que estoy reflejando mi vida en la pantalla, lo cierto es que no estoy para nada de acuerdo. Para mí, este tipo, Jay Kelly, es un imbécil. Es una especie de monstruo de Frankenstein que destruye todo a su paso. Por lo cual mi única preocupación al aceptar interpretarlo fue si era posible hacerlo querible.

-¿Te parece que la película logró ese cometido?

-Si, gracias al guion y al trabajo del director. Tuve la fortuna de estar acompañado por actores a los que adoro, y de este director y escritor asombroso. Así que todo el proceso fue muy fácil.

Adam Sandler y Clooney en la presentación de Jay Kelly en el festival de cine de Nueva York
Adam Sandler y Clooney en la presentación de Jay Kelly en el festival de cine de Nueva YorkEvan Agostini – Invision

-¿De lo que contás podemos entender que esta era originalmente una película de Adam Sandler a la que se sumó George Clooney?

-Todo es un film de Adam Sandler para mí. Cada película que hice. Incluso aquellas en las que él no participó lo fueron. Él fue Batman antes que yo (risas).

-La película repasa los costados positivos y negativos de ser una superestrella. En tu experiencia, ¿tenés una parte favorita y otra que no te gusta de ser tan famoso?

-Cuando era joven solía mirar el programa La vida de los ricos y famosos, conducido por Robin Leach. En esa época ganaba tres dólares la hora cortando tabaco en Kentucky y me acuerdo de ver algún episodio en el que un actor famoso se quejaba sobre su vida como celebridad y pensar: “¿De qué te quejas? Yo corto tabaco para ganarme la vida”. Así que ahora no encuentro el sentido de protestar, ni tengo motivos para hacerlo. Me saqué la sortija en esta calesita. Tuve mucha suerte en mi carrera y en mi vida personal. Tuve la oportunidad de trabajar con gente que admiro en films como este.

Nicole Avant, Adam Sandler, George Clooney, Laura Dern y Riley Keough posan en la alfombra roja del festival de Venecia dónde se realizó la premiere mundial de Jay Kelly
Nicole Avant, Adam Sandler, George Clooney, Laura Dern y Riley Keough posan en la alfombra roja del festival de Venecia dónde se realizó la premiere mundial de Jay KellyScott A Garfitt – Invision

-En un momento de crisis, Jay Kelly se cuestiona el camino que tomó para llegar al lugar dónde está. Dada la oportunidad, ¿volverías a recorrer la misma senda que te llevó hasta acá?

-¿Volvería a hacerlo? Si, lo haría. La fama es algo muy peculiar porque te ofrece la posibilidad de hacer el tipo de proyectos que quieras hacer, pero al mismo tiempo, cuando finalmente alcanzás la notoriedad que estabas persiguiendo, te das cuenta de que hay más cosas en juego. Pero la verdad es que a mí la fama me abrió la puerta a trabajos como este. Tengo 64 años. Un personaje así no aparece demasiado seguido, así que me siento afortunado de haber tenido acceso a él. Y si la fama que tengo tuvo algo que ver en eso, entonces para mí es una experiencia extraordinaria que agradezco. Y si, hay cosas que uno no puede hacer, tengo ciertas limitaciones en mi vida diaria, pero cortar tabaco es muchísimo peor.

Una vida en imágenes

“Recuerdo partes de mi vida en relación con las películas que veía en ese momento en particular. El cine tuvo un gran impacto en mi historia personal, era algo en lo que soñaba participar de alguna manera desde muy chico. Creo, además, que nuestros recuerdos son algo así como films que creamos para nosotros mismos. En parte realidad y en parte ficción que cada uno construye para sí”, explica Baumbach sentado junto a Clooney, que lo escucha describir las decisiones que tomaron él y su coguionista, Emily Mortimer, la actriz británica que aparece en Jay Kelly interpretando a la despistada maquilladora personal del protagonista, para desarrollar la trama.

George Clooney en Jay Kelly
George Clooney en Jay KellyNETFLIX

Más allá de explorar la muchas veces insoportable levedad del ser de su personaje central y el complicado vínculo que mantiene con el mundo que lo rodea, especialmente su representante Ron, brillantemente encarnado por Sandler, y Liz (Laura Dern), su encargada de prensa, Jay Kelly también es una de esas películas que ama a Hollywood y es correspondida por él. Un sensible retrato de la industria del cine que poco a poco va desapareciendo aplastada bajo el peso de la secuelitis, los cambios en los modos de consumo catalizados por las plataformas de streaming y la presión que ellas mismas ejercen para modificar la distribución de los films incluidos aquellos que, como este, producen. Aún así, en gran parte de su relato Jay Kelly rinde amoroso homenaje al cine, a sus autores y protagonistas. Y a aquellas películas que forman parte fundamental de la vida de los espectadores. Muchas de ellas protagonizadas por Kelly en la ficción y por Clooney en la realidad.

-Habiendo trabajado en tantos films en las últimas décadas, seguramente tendrás asociados tus recuerdos de esos años con ellos.

-Para bien o para mal, los recuerdo todos. Hace 40 años que me dedico a esto. Si veo una película en la que haya trabajado, mi mente la relaciona con la experiencia que tuve en el set, con el equipo de trabajo o los amigos que hice durante el rodaje. De hecho, en muchos casos de las peores películas que filmé resultaron amistades para toda la vida. Por eso cuando las veo rememoro esos tiempos pero no el film en sí.

-¿Cómo vas a recordar a Jay Kelly de ahora en adelante?

-Quedará en mi memoria como un film bellamente dirigido. Tengo una lista corta de realizadores con los que ya trabajé y volvería a hacerlo cuando y donde sea: los hermanos Coen (¿Dónde estás, hermano?/Quémese después de leerse/¡Salve, César!), Steven Soderbergh (Un romance peligroso/La gran estafa), y Alexander Payne (Los descendientes) y ahora sumé a Noah Baumbach. Pienso en esos directores como artistas puros. Y en este caso, desde el primer día de rodaje en el que filmamos la escena que abre la película, un plano secuencia de 11 páginas que por cuestiones técnicas tuvimos que volver a rodar al día siguiente, la experiencia fue extraordinaria. El hecho de participar de ese trabajo de nivel artístico superlativo fue fantástico. Son cosas que siempre soñé hacer. No siempre funcionan, pero cuando lo hacen, como en Jay Kelly, resultan sensacionales.

Fuente: Natalia Trzenko, La Nación