Se le denomina base rítmica al patrón de pulsos y silencios orquestado por elementos percusivos y armónicos graves (batería, bajo, percusión). Es lo que estructura una canción, el corazón de la música. Sin embargo, a partir de este lunes ya no latirá más. Tras la muerte del bajista Robbie Shakespeare en 2021, se acaba de conocer la noticia del fallecimiento de su compañero de proyecto, de groove y de odiseas: el baterista Sly Dunbar. A pesar de que la dupla nació en el meollo del reggae, género que ayudaron a modernizar, su legado y aporte trascendieron latitudes y estilos musicales. Lo que hicieron no tiene parangón porque comprobaron que la pareja perfecta sí existe; fueron la metáfora absoluta de la resonancia del torrente sanguíneo.
El deceso de Lowell Fillmore Dunbar, el nombre detrás del alter ego, lo confirmó su esposa, Thelma, al periódico jamaicano The Gleaner. “Alrededor de las siete de esta mañana, fui a despertarlo y no respondía. Llamé al médico, y ésa fue la noticia”, declaró. “Ayer fue un día estupendo para él”, continuó su ahora viuda. “Vinieron amigos a visitarlo y lo pasamos genial. Comió bien, aunque a veces no le apetecía. Sabía que estaba enfermo, pero no imaginé que estuviera tan enfermo”. A pesar de que no se revelaron las causas exactas de su perecimiento, su entorno afirmó que el músico nacido el 10 de mayo de 1952 en Kingston, capital de Jamaica, llevaba un tiempo enfermo (Shakespeare murió a los 68 años, durante una cirugía de riñón en los Estados Unidos).
«Substitute Lover» fue su tema más destacado como solista:
Su amor por la cadencia se lo inocularon sus hermanas, quienes en su infancia ambientaron su hogar con música de Otis Redding, Booker T. and the MGs y Sly and the Family Stone (su apodo proviene del líder de estos últimos). No obstante, el deseo de ser baterista nació al escuchar a Lloyd Knibb tocando con la banda The Skatalites. Si su primer recital sucedió con The Yardbrooms (a los 15 años), su primera sesión de grabación fue con Lee “Scratch” Perry y The Upsetters (en las sesiones del disco Night Doctor). En 1973 conoció a Robbie Shakespeare, en un recital en un club nocturno, y el bajista quedó embobado con su estilo. A tal punto que pasó poco tiempo para unieran fuerzas en un proyecto musical: “Intentamos mantener la simplicidad”, destacó Dunbar en una entrevista en 2009.

Los invitaron a ser parte de la sección rítmica de The Revolutionaries, que se tornó en el acompañamiento clave del reggae de los años 70. Como sección rítmica, Sly & Robbie tocó en un sinfín de clásicos del género, entre los que despuntan “Police and Thieves”, de Junior Murvin, y “Punky Reggae Party”, de Bob Marley, forjando una reputación que les permitió trabajar con The Rolling Stones. De hecho, en una gira con sus “Majestades Satánicas”, en 1978, donde fueron parte de la banda del acto de apertura, Peter Tosh, el tándem entendió que el camino a tomar era un sonido más duro y enérgico. Y para ello usaron al grupo de reggae Black Uhuru, a manera de laboratorio de experimentación (con ellos vinieron a Buenos Aires, en su única actuación en la ciudad, en 2017).
Si su estilo impulsó al subgénero reggae roots, el rock, el funk y la música disco moldearon su estética a fines de los años 70. En ese periodo, formaron su propio sello, Taxi Records, con el que publicaron un caudal de álbumes. En los años 80, época en la que Dunbar adoptó los instrumentos electrónicos y ritmos más sincopados, grabaron en una icónica terna de álbumes de Grace Jones: Warm Leatherette, Nightclubbing y Living My Life. Por esos años, participaron en los arrebatos reggae de Serge Gainsbourg (de los que despunta Aux Armes et cætera, de 1979 y registrado en una semana), y estuvieron en Infidels y Empire Burlesque, de Bob Dylan. Sobre el cantante y compositor norteamericano, Dunbar dijo: “Fueron las sesiones más geniales en las que trabajamos”.
En el estudio, fueron asimismo los aliados exóticos de Ian Dury, Joe Cocker, Yoko Ono y Mick Jagger (la conexión con los Stones perduró, por lo que el cantante llamó a Dunbar para que toque la batería en su disco solista She’s the Boss). En 2008, la dupla firmó con el músico y productor escocés Howie B un disco que volvió a probar el poder experimental de la música jamaicana, al igual que la capacidad de reinvención del dúo: Drum & Bass Strip to the Bone. “Robbie y yo nunca vimos límites en el reggae”, dijo el batero. “Siempre queremos ir un paso más allá. Si este fuera sólo un álbum de dub, no tendría sentido; hay muchísimos álbumes de dub. Ahora tenemos que hacer algo diferente. Tenemos que ir poco a poco, pero siempre avanzando”.
Dunbar solía decir que Keith Richards era el más reggae de los Rolling Stones, y justamente el violero tuvo palabras para con su colega, al enterarse de su muerte: “¡Adiós, astuto Dunbar! ¡Que descanse en paz!”. En tanto que Ali Campbell, otrora vocalista de UB40, manifestó: “Las palabras no pueden describir lo desconsolado que estoy al enterarme del fallecimiento de mi amigo y leyenda”. El baterista fue nominado a 13 premios Grammy, y los ganó dos veces. La última vez que estuvieron ternados fue en 2020, con The Dub Battle, donde compartieron créditos con The Roots Radics. También apareció en el documental Reggae Got Soul: The Story of Toots and the Maytals (2011), que se emitió en la BBC y se describió como “La historia jamás contada de uno de los artistas más influyentes de Jamaica”.
Al ser consultado sobre su inspiración, el llamado “Riddim Twins” respondió: “Mucha gente me ve y no sabe la inspiración que me da tocar esto. A veces la inspiración viene de la línea de bajo o del cantante. Porque toco una canción, y toco una parte no como un baterista, sino como lo haría un tecladista. Busco el patrón o el ritmo que podría cambiar en el estribillo. Hay una canción llamada ‘How Could I Leave’, de Dennis Brown, que toqué en la toma original. Cuando volví de la gira, me dijeron: “¡Tocá lo que quieras!”, porque sabían que no iba a tocar el one drop (estilo fundamental del reggae roots). Empecé a tocar, y todo el estudio se puso furioso, diciendo: “¡Ya está! ¡La canción está terminada!”. Pero yo simplemente me movía al ritmo de la línea de bajo”.
Fuente: Página 12.

