Cinco poesías de otoño para recibir hoy al cambio de estación y de espíritu

Esta fecha marca el fin del verano y la transición a una temporada más fría; muchos usuarios buscan poemas y sonetos para preparar la llegada del equinoccio

El equinoccio de otoño de 2026 está cada vez más cerca. Este evento astronómico marcará el fin del verano y el inicio de una nueva estación menos calurosa. De acuerdo con el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), este fenómeno ocurrirá el día 20 de marzo a las 11.46 en la Argentina.

Esta época del año se caracteriza por el descenso de temperaturas, los días más cortos y la caída de hojas caducas, que tiñen el paisaje de tonos amarillos, naranjas y marrones. Para muchos, el otoño es de las estaciones más románticas y reflexivas, ya que simboliza un cambio de etapa e invita a contemplar la naturaleza a nuestro alrededor.

En este contexto, muchas personas recurren a los poemas y sus versos para recibir el cambio de clima y compartirlos con sus seres queridos. El término “poesía otoño” muestra un 140% de aumento en las búsquedas de la web, según la herramienta Google Trends. A continuación, un listado de las mejores reflexiones sobre esta estación.

“Versos otoñales” de Alfonsina Storni

Alfonsina Storni es una de las poeta más reconocidas de la Argentina
Alfonsina Storni es una de las poeta más reconocidas de la Argentina

Alfonsina Storni fue una reconocida poetisa argentina, vinculada con el modernismo y la vanguardia. En este poema compara el cambio de estación con la transformación que atraviesa el cuerpo a medida que pasa el tiempo y abandona la juventud. La escritora se suicidó en 1938, dramático desenlace que sirvió de inspiración para componer la zamba “Alfonsina y el mar”.

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,

he sentido el otoño; sus achaques de viejo

me han llenado de miedo; me ha contado el espejo

que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas…

¡Qué curioso destino! Me ha golpeado a las puertas

en plena primavera para brindarme nieve

y mis manos se hielan bajo la presión leve

de cien rosas azules sobre sus dedos muertas

Ya me siento invadida totalmente de hielo;

castañean mis dientes mientras el sol, afuera,

pone manchas de oro, tal como en primavera,

y ríe en la ensondada profundidad del cielo.

Y lloro lentamente, con un dolor maldito…

con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,

¡Oh, la pálida muerte que me ofrece sus bodas

y el borroso misterio cargado de infinito!

¡Pero yo me rebelo!… ¿Cómo esta forma humana

que costó a la materia tantas transformaciones

me mata, pecho adentro, todas las ilusiones

y me brinda la noche casi en plena mañana?

“Otoño” de Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez ganó el Premio Nobel de Literatura en 1956
Juan Ramón Jiménez ganó el Premio Nobel de Literatura en 1956BNE – BNE

Juan Ramón Jiménez Mantecón fue un poeta español que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1956. En estos versos reflexiona sobre los cambios en la naturaleza que produce esta nueva estación.

Esparce octubre, al blando movimiento

del sur, las hojas áureas y las rojas,

y, en la caída clara de sus hojas,

se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento

de todo; oh prado bello que deshojas

tus flores; oh agua fría ya, que mojas

con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,

en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,

echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,

la vida se desnuda, y resplandece

la excelsitud de su verdad divina.

“Los sonetos del otoño” de May Sarton

May Sarton es la autora de Diario de una soledad
May Sarton es la autora de Diario de una soledadArchivo

Eleanore Marie Sarton, conocida por su seudónimo May Sarton, fue una poeta y novelista belga-estadounidense que vivió entre 1912 y 1995. En sus versos utiliza la metáfora de la caída de las hojas para describir la superación de un vínculo amoroso.

Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir

Sus hojas, tan naturalmente, una por una;

Si puedo llegar a saber lo que ellos saben,

Que la caída es alivio, es consumación,

Entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta

No perturbaría los grandes cielos lúcidos,

Este otoño extrañísimo, dulce y severo.

Si puedo soportar lo oscuro con los ojos abiertos

Y llamarlo estacional, no áspero o extraño

(Porque también el amor necesita un tiempo de descanso),

Y como un árbol estarme quieta ante los cambios,

Perder lo que se pierda para guardar lo que se pueda,

La extraña raíz todavía viva bajo la nieve,

El amor resistirá ­si puedo dejarte ir.

“Otoño” de Mario Benedetti

Mario Benedetti fue un escritor uruguayo perteneciente a la Generación del 45
Mario Benedetti fue un escritor uruguayo perteneciente a la Generación del 45MARTIN LUCESOLE – LA NACION

Mario Benedetti fue un escritor uruguayo, integrante del movimiento cultural de la Generación del 45 y uno de los escritores más reconocidos en la lengua española. Su poema invita a disfrutar de la calidez de la estación antes de que llegue el frío del invierno.

Aprovechemos el otoño

antes de que el invierno nos escombre

entremos a codazos en la franja del sol

y admiremos a los pájaros que emigran

ahora que calienta el corazón

aunque sea de a ratos y de a poco

pensemos y sintamos todavía

con el viejo cariño que nos queda

aprovechemos el otoño

antes de que el futuro se congele

y no haya sitio para la belleza

porque el futuro se nos vuelve escarcha.

“Caed hojas, caed” de Emily Brontë

Las hermanas Brontë, Charlotte, Emily y Anne, fueron influyentes escritoras británicas del siglo XIX
Las hermanas Brontë, Charlotte, Emily y Anne, fueron influyentes escritoras británicas del siglo XIXFine Art – Corbis Historical

La escritora de Cumbres Borrascosas fue una de las autoras más importantes de la época victoriana. Este poema refleja la alegría por la llegada del otoño y la espera ansiosa del frío del invierno.

Caed, hojas, caed; morid, flores, marchaos;

que se alargue la noche y se acorte el día;

cada hoja es felicidad para mí

mientras se agita en su árbol otoñal.

Sonreiré cuando estemos rodeados de nieve;

floreceré donde las rosas deberían crecer;

cantará cuando la putrefacción de la noche

se acomode en un día sombrío.

Fuente: La Nación