La más cara del mundo: ¿cómo una fotografía de lo cotidiano rompió récords y sacudió al mundo del arte?

Un recorrido por las calles de Los Ángeles inspiró al fotógrafo alemán Andreas Gursky para crear una imagen icónica que, en su momento, estableció un récord como la fotografía contemporánea más cara de la historia

La inspiración de un artista puede venir de cualquier parte, ya sea la enigmática sonrisa de la esposa de un rico comerciante de Florencia, conocida como La Mona Lisa; las vistas desde la habitación en la soledad del asilo Saint-Paul-de-Mausole, donde Vincent van Gogh concibió La noche estrellada; o el queso Camembert derritiéndose al sol –analogía de la flexibilidad del tiempo–, a partir del cual Salvador Dalí imaginó los relojes blandos en el centro de La persistencia de la memoria. Para el fotógrafo alemán Andreas Gursky, uno de los artistas más exitosos de la fotografía contemporánea, la musa apareció durante su primera visita a la ciudad de Los Ángeles, mientras conducía por Sunset Boulevard.

El fotógrafo Andreas Gursky
El fotógrafo Andreas Gurskyhttps://www.andreasgursky.com/en/biography

Todo por 99 centavos

En su recorrido por la icónica calle de Los Ángeles, más asociada a las celebridades hollywoodenses, una vidriera en particular llamó la atención de Gursky: el atractivo consumista de una tienda The 99 Store, un panorama totalmente alejado del glamour y la fama de las estrellas. La visión que atrajo al artista era un mar de formas, colores y productos varios, alineados en filas infinitas de estanterías a lo largo y ancho de la famosa marca estadounidense; una imagen que se convirtió en 99 Cent (99 centavos), obra que terminó formando parte de “las 100 fotografías más influyentes de todos los tiempos”, según la revista TIME, y derivó en una de las piezas fotográficas más caras jamás vendidas.

La tienda 99 cents que se hizo más famosa con la fotografía
La tienda 99 cents que se hizo más famosa con la fotografía(Archivo AARP.ORG)

Para entender la fascinación de Andreas –nacido en Leipzig (Alemania Oriental) en 1955–, tenemos que viajar por un rato al año 1982, cuando Dave Gold fundó en Los Ángeles, California, la cadena de tiendas minoristas 99 Cents Only Stores LLC (también conocidas como The 99 Store): “Una combinación de mercancías de marca en liquidación, mercancía general y alimentos frescos” que, inicialmente, ofrecía todos sus productos al módico precio de 99 centavos o menos. Con el tiempo, el importe base pasó a ser de 99,99 centavos y se introdujeron productos a precios más altos; pero las dificultades financieras obligaron a la empresa a declararse en bancarrota y el subsecuente cierre de todas sus locaciones el 3 de junio de 2024.

La idea de Gold, aunque visionaria, no era 100% original, ya que las ‘tiendas de variedades’ (variety store) norteamericanas se remontan a poco antes del arribo del siglo XX, cuando Frank Winfield Woolworth, impulsado por el éxito de las llamadas tiendas de cinco centavos (un nickel) que ya prosperaban en Michigan y el oeste de Nueva York, inauguró su Great Five Cent Store (Gran Tienda de Cinco Centavos) el 22 de febrero de 1879 en Utica, Nueva York, creando así una verdadera institución estadounidense: la tienda departamental ‘del hombre común’.

Y algo de todo esto inspiró a Gursky: “El espectáculo del consumismo aparece compuesto de manera organizada, rigurosa y formal. La imagen presentada es hiperreal. Si bien tiene sus raíces en la realidad, es de alguna manera más que real; es familiar y, sin embargo, no existe un espacio físico igual”, se lee en el sitio oficial de The Broad –el museo de arte contemporáneo de Downtown Los Ángeles– donde se exhibe una de las seis copias numeradas de 99 Cent.

“Nuevos paisajes de lo humano”

Aunque Gursky es hijo y nieto de fotógrafos, nunca pensó en seguir el legado familiar. Su interés por la fotografía y el universo del arte se construyó en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, donde se formó bajo la mentoría de Bernd e Hilla Becher –grandes referentes de la fotografía industrial–, durante la década del ochenta. Andreas comenzó su carrera retratando paisajes en blanco y negro con una cámara analógica de mano, pero a partir de la década del noventa viró hacia la composición digital, dependiendo cada vez más de las computadoras para editar y mejorar sus obras, “creando un arte de espacios más grandes que los sujetos fotografiados”, confesó más de una vez.

Salerno I, es una de las fotografías que mostraron un cambio en la carrera de Andreas Gursky en 1990
Salerno I, es una de las fotografías que mostraron un cambio en la carrera de Andreas Gursky en 1990andreasgursky.com

La tecnología digital le abrió muchas posibilidades y le dio una libertad única para encontrar esas imágenes que eran imposibles de plasmar cuando tomaba sus fotografías más tradicionales en los años ochenta. “A principios de los noventa comencé a trabajar digitalmente, combinando tomas, eliminando ciertos detalles y repitiendo otros. Las obras finales ya no eran simples fotografías directas, sino imágenes construidas”, comentó sobre su evolución, donde se centra en la amplitud más que en el detalle.

Hoy, Gursky es reconocido por sus escenas épicas y sus fotografías de gran tamaño. Su estilo une la técnica clásica (y recuerda a los paisajistas del siglo XIX) con las herramientas más modernas, a través del uso de cámaras de gran formato, el escaneo, la manipulación digital y la superposición de múltiples imágenes para crear un retrato coherente. Sus fotografías son símbolos de la vida contemporánea y los “nuevos paisajes de lo humano”: desde el caos controlado de la Bolsa de valores de Chicago hasta los almacenes abarrotados de Amazon, pasando por fábricas, aeropuertos, vertederos de basura, oficinas, edificios públicos y hasta un concierto de Madonna.

“Aunque una imagen sea completamente inventada o construida, es necesario que puedan imaginar que se trata de un lugar o un escenario realista. No estoy contento si la imagen parece totalmente surrealista. Incluso si trabajo con montaje, quiero que no lo perciban”, asegura el artista sobre su método de trabajo, con el que busca transformar experiencias cotidianas en expresión artística. Características que sobresalen en 99 centavos.

La fotografía de 1999

La fotografía creada en 1999 muestra varias estanterías con productos de consumo alineados, todos al mismo precio, incluyendo marcas conocidas de bebidas, golosinas y pasta de dientes. En una sola imagen a gran escala (207.0 × 336.6 cm) sintetiza digitalmente múltiples fotografías de una tienda de Los Ángeles, sus pasillos en apariencia interminables y sus compradores anónimos ‘flotando’ sobre la mercadería. “[Gursky] manipuló el color para crear una explosión de rojos, amarillos y naranjas repetidos, salpicados de azul, rosa, blanco y negro. También insertó digitalmente un reflejo de la mercancía en el techo, lo que aumentó el abrumador efecto visual y la sensación de estar rodeados de una cultura de consumo descontrolada”, escribió Naomi Blumberg, antigua editora adjunta de Arte y Cultura de la Enciclopedia Británica.

El resultado final se asemeja mucho más a una pintura abstracta o impresionista que a una imagen contemporánea; de ahí el estilo novedoso de Andreas que, con obras como esta, logró que la fotografía se colara en las subastas y en la élite del mundo del arte.

Lo barato se cotiza caro

Hay algo muy irónico acerca de 99 centavos, y cómo esta pieza que exalta el consumismo y los productos súper baratos se convirtió en una de las fotografías más caras de la historia. El 6 de mayo de 2006, en una subasta de Sotheby’s Nueva York, una de las copias de Gursky se vendió por 2.256.000 dólares, marcando el récord para una fotografía contemporánea en ese momento. Este hito pronto sería superado por el propio artista, gracias a la creación de 99 Cent II Diptychon de 2001: una impresión cromogénica a color (o impresión C) de dos partes, realizada en base a la obra original de 1999.

El díptico que forma parte de la historia de la fotografía 99 cents
El díptico que forma parte de la historia de la fotografía 99 centsandreasgursky.com

El 16 de noviembre de 2006, apenas seis meses después de haber hecho historia con la primera fotografía, una copia de 99 Cent II Diptychon se vendió en una subasta de Nueva York por 2.480.000 millones de dólares. Una segunda copia de este díptico volvería a marcar un récord con sus 3.346.456 millones de dólares en febrero de 2007 y, de esta manera, la fotografía contemporánea de Andreas y otros de sus colegas se codeaba en los catálogos de Sotheby’s y Christie’s con los grandes maestros de la pintura y la escultura. Al día de hoy, Gursky ocupa el puesto número tres en la lista de las fotografías más caras de la historia –y la más valiosa de las imágenes contemporáneas– con Rhein II, una obra de 1999 subastada por 4.338.500 millones de dólares en noviembre de 2011.

Rhein II y la historia de la fotografía 99 cents
Rhein II y la historia de la fotografía 99 centsandreasgursky.com

El impacto visual de 99 centavos también inspiró a la pantalla grande. Escenas de la oscarizada Vivir al límite (The Hurt Locker, 2009) y el documental Food, Inc (2009) hacen un buen uso de la imaginería de Gursky, donde los personajes –ficticios y reales– se sienten un tanto perdidos en un mar de productos y decisiones imposibles. “Observo una imagen no por lo que realmente sucede en ella, sino más bien por lo que sucede en nuestro mundo en general”, asegura el artista y deja que la obra hable por sí misma.

¿Dónde se puede ver 99 Cent? Copias de la fotografía se exhiben en las colecciones de The Broad, el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, el Museo de Arte Moderno de San Francisco y el Centro Pompidou en París.

Fuente: Jessica Blady, La Nación