“Dan ganas de no haberse ido nunca”: Ricardo Arjona convierte el Movistar Arena en un gran club nocturno parisino

MIRÁ LOS VIDEOS. Con una puesta en escena impactante, monólogos cargados de historia personal y un repertorio atravesado por himnos, el cantante guatemalteco desembarcó en Buenos Aires con «Lo que el Seco no dijo», la gira más ambiciosa de su carrera.

“Volver es sacudirme los recuerdos para dejar el disco duro en blanco e intentar hacer recuerdos nuevos”, escribió Ricardo Arjona en sus redes sociales apenas aterrizó en suelo argentino. Tras definir su visita a Buenos Aires como “un viaje a la luna”, el cantante compartió un video en el que repasó su historia y su vínculo con el país; ese que le regaló amores, noches de bares cargadas de inspiración y su admiración por el tango y por Charly García.

Esta declaración, que deja en claro que esta parada de su tour es muy especial para él, sirvió como prólogo para lo que sucedió horas después en el Movistar Arena, donde el artista inauguró Lo que el Seco no dijo; la gira más ambiciosa de su carreraEntre una puesta escénica impactante, un repertorio atravesado por grandes clásicos y canciones de su nueva etapa y una conexión inquebrantable con su público, el cantautor escribió ese nuevo capítulo que no solo promete quedar entre los más recordados de su trayectoria, sino también convertirlo en el primer solista internacional en agotar 14 arenas en la ciudad porteña.

Su regreso a los escenarios también tiene el peso de una revancha personal. A fines de 2023, el cantante anunció una pausa indefinida que muchos interpretaron como un retiro. Desde hace un tiempo, venía arrastrando un severo problema en su columna que, según el mismo relató, casi le impedía estar de pie. “La vida y la gente han sido inmensamente generosos con este guatemalteco de barrio, profesor de escuela pública, que por tocar la guitarra, agregarle unas palabras e intentar una melodía, logró un milagro que nunca sospechó (…) Me llamo Ricardo, los que me quieren me dicen ‘Seco’, y más feliz y pleno que nunca, aunque con un achaque que pronto será historia, les digo adiós y gracias, con todo el corazón”, expresó por aquel entonces en un posteo que tenía sabor a despedida.

El vínculo de Arjona con el público argentino está intacto
El vínculo de Arjona con el público argentino está intactoGentileza

Luego de dos operaciones en Barcelona y una rehabilitación que le implicó estar en silla de ruedas, el compositor reapareció en 2024 con el lanzamiento de Seco, un disco donde habló de ese doloroso proceso. “Seco, este viaje que empecé en silla de ruedas y salas de hospital durante los primeros meses, y terminé caminando, casi corriendo. Me fui para adentro cuando escribí este proyecto, celebré la vida y la lloré. Todo está puesto en él, las cosas del corazón, las de la vida y las del tiempo”, confesó dando a entender que había Arjona para rato.

Algo que finalmente confirma con este tour que, después de su exitoso paso por Estados Unidos, llega a América Latina para simbolizar el triunfo sobre una etapa en la que creyó que no volvería a subirse a un escenario. Por eso, esta primera noche en el estadio de Villa Crespo fue más que un concierto. Fue el regreso de ese personaje que Arjona construyó durante décadas: ese mitad cronista del amor y mitad poeta desencantado que convirtió el desamor, la ironía y las contradicciones cotidianas en metáforas musicales que marcaron a más de una generación.

Teatralidad

Arjona volvió como solo él sabe hacerlo: con una liturgia de confesiones, nostalgia y teatralidad desbordante. Y para ello, el intérprete convirtió el escenario en una suerte de cabaret parisino; una metáfora visual que funcionó como una extensión de su universo narrativo. Con la ayuda de pantallas interactivas, apareció una calle, balcones de estilo francés, luces tenues y un gran edificio que portaba el cartel de “Cabaret Seco” logrando que, durante las más de dos horas que duró el show, el público se sintiera dentro de un club nocturno de época.

Una puesta impactante
Una puesta impactanteGentileza

Diez minutos después de la hora pautada, esa gran puesta teatral empezó a cobrar vida. Una bailarina emergió desde esos edificios ficticios y comenzó a bailar un adaggio por todo el escenario. Mientras tanto, los 10 músicos que acompañaron al guatemalteco en esta primera noche fueron haciendo su ingreso uno a uno. El grito ensordecedor llegó casualmente con los primeros acordes de “Gritas” y ahí apareció él: enfundado en un traje de lino oversize y su característico sombrero negro. “Es tan bonito regresar a la Argentina que dan ganas de no haberse ido nunca”, dijo Ricardo Arjona generando una fuerte ovación en la platea.

A lo largo del concierto, el artista no solo cantó: también contó historias. En ellas, recordó la llegada de su padre a Guatemala, cómo nació la relación con su madre, su infancia y el bullying “como la materia en la que uno aprendía a defenderse de los enemigos”. También, criticó a los padres modernos culposos y reflexionó sobre cómo “el mundo se fue viniendo abajo hasta convertirse en un cabaret”.

Esta última declaración dio pie para que una de sus coristas interprete “La vie en rose”, de Édith Piaf. Este gran momento teatral culminó con Arjona cantando “Cabaret” mientras una bailarina resurgía de las pantallas y se deslizaba por el escenario con plumas en la cabeza.

A diferencia de otras presentaciones, Arjona no bajó línea política desde el escenario; es que muchas de sus canciones ya funcionan como una crítica social directa y sin filtros. Eso quedó claro con “Si el norte fuera el sur”, uno de sus temas más filosos donde -a través de imágenes realizadas con inteligencia artificial- el cantautor ironizó sobre la influencia de Estados Unidos en América Latina.

Los guiños a la Argentina

Los guiños a la Argentina estuvieron presentes a lo largo de todo el recital. La interpretación de algunas estrofas de “Por una cabeza”, el legendario tango de Carlos Gardel, fue un exclusivo regalo para el público local, ya que “es una canción que no hacemos nunca; excepto cuando pasamos por acá”. El vestuario, que el artista se fue sacando como en capas, también fue exclusivamente pensado para este show porque “así lo amerita Buenos Aires”. El lugar destacado que se llevó su percusionista, de origen argentino, también resume el amor que el guatemalteco tiene por este país y su gente.

Un viaje al pasado

“Lo mejor que le puede pasar a una noche como esta es que yo conduzca el timón de este barquito. Que yo vaya sintiendo cómo va la cosa y vaya armando el camino. Por ejemplo, ahora siento que ustedes tienen ganas de un viaje al pasado”, dijo mientras sus fans celebraban su decisión. “Dime que no”, “Cuando”, “Como duele”, “El amor”, “Te conozco” e “Historia de taxi” fueron los himnos más coreados de este segmento lleno de nostalgia y emoción.

Otro de los momentos más emotivos de la noche fue cuando Ricardo cantó “Todo termina”, ese tema que le escribió a su padre y a sus hijos como “una premonición de lo que les tocará vivir”. Solo con su guitarra en medio del escenario, el cantante se “desnudó” una vez más mientras las múltiples pantallas reproducían -gracias a la IA- las distintas etapas de su vida; desde bebé hasta anciano.

Más cerquita de sus fans

A pesar de estar concentrado en su repertorio (que incluyó 30 temas) y sus monólogos personales, a Arjona no se le escapó ningún detalle de lo que sucedía debajo del escenario. Mientras lo recorría de un extremo a otro, a veces caminando, otras bailando y otras corriendo, el cantante estuvo muy atento a la platea. Así fue como desparramó infinidad de besos al aire, le sonrió a aquellos que coreaban de principio a fin sus canciones y posó para cada selfie que lo interceptaba en su trayecto.

Esta gran complicidad que el artista tiene con sus seguidores quedó aún más en evidencia cuando le propuso a una fanática de la primera fila dejar su celular por un rato y disfrutar del recital con sus propios ojos porque “se ve mucho más allá por fuera de una pantalla”. Lo mismo ocurrió cuando, entre tantos carteles, divisó el de una mujer que cumplía 50 años y la invitó a celebrarlos arriba del escenario.

Al promediar la mitad del concierto, el artista salió de escena y, casi como por arte de magia, apareció en un escenario más pequeño ubicado en el otro extremo del estadio. Algo que varios artistas vienen implementando en el último tiempo para sentirse más cerca de su público. Allí, y por primera vez en la noche, el anfitrión soltó el timón y dejó el pulso del show en manos de la gente, que durante la previa había elegido qué temas no podían faltar en esta velada. “Quiero”, “Marta”, “Desnuda” y “Pinguinos” fueron los más votados de la noche y los que terminaron por transformar al predio de Villa Crespo en un karaoke colectivo.

“Como en los viejos tiempos”

El repertorio de este primer encuentro fue claramente una celebración de su historia. Así como sonaron los temas más emblemáticos de su carrera, también hubo espacio para las canciones de su nueva etapa. Esos temas ligados al universo de Seco y que se destacan por un tono más introspectivo y confesional propio de la madurez de este presente artístico.

El cierre estuvo a la altura del resto del concierto. El himno dedicado a las señoras de cuatro décadas y el hit “Fuiste tú” (a dúo con su corista) fueron de los últimos en llegar pero no por eso de los menos celebrados y coreados. Con más de dos horas de show a cuestas, Arjona dio un volantazo para terminar su primera presentación a pura fiesta. “Mujeres” y “Minutos” hicieron que nadie se quede sentado. “Qué lindo que es estar en Argentina. ¡Gracias, hermanos!”, gritó el cantante mientras se escabullía detrás de sus músicos como si no le gustaran las despedidas.

Así, sin saludos grandilocuentes ni lluvia de papelitos, el dueño del cabaret desapareció de escena. Solo quedó su banda y el público que, mientras se buscaba en las fotos que reproducían las pantallas, disfrutaba de los últimos acordes de la noche. Con las luces todavía apagadas, un “Gracias, Buenos Aires” se encendió sobre una de las plateas traseras. Era un nuevo mensaje de “Seco” quién, desde bambalinas, no solo agradecía la espera de estos años sino que confirmaba que su vínculo con los argentinos permanece inalterable.

Para agendar

Próximos shows de Ricardo Arjona en el Movistar Arena: 3, 7, 8, 10, 11, 12, 17, 18, 19, 23, 24 y 25 de mayo.

Fuente: Cynthia Caccia, La Nación