César Aira: “Ahora escribo menos y me da más trabajo”

El escritor argentino brindó al diario La Vanguardia una de sus contadas entrevistas y allí contó qué piensa de su prolífica obra. “De joven tenía más libertad porque casi nadie me elogiaba”, reflexionó

Es una excepción que sucede eventualmente y sin previo aviso. De vez en cuando, César Aira reaparece en los medios y reingresa en la conversación pública. Esta semana, el elusivo escritor argentino concedió una de sus escasas entrevistas al diario La Vanguardia de Barcelona, motivado por la publicación de La sala. Una novela francesa, una nouvelle breve e inédita que tradujo recientemente al español, décadas después de haberla escrito originalmente en francés.

En el diálogo publicado por el medio catalán, Aira evidencia la distancia que mantiene respecto a la exposición mediática y vincula esta decisión a su libertad creativa. “Fue un acuerdo para dejar a todos contentos. Me repito menos. De cualquier modo, hoy todo se reproduce en la web”, dice el escritor de 77 años, nacido en Coronel Pringles (provincia de Buenos Aires). En los años noventa, César Aira tomó la decisión de reducir su presencia pública. “Fue un acuerdo para dejar a todos contentos. Me repito menos. De cualquier modo, hoy todo se reproduce en la web”. Este distanciamiento fue una decisión consciente para resguardar su espacio creativo: “Hoy solo contesto a medios extranjeros y, casi siempre, por correo electrónico”.

El motivo detrás de la publicación y traducción de La salase origina en un contrato que Aira firmó por una compilación editorial. “Sucedió que en un contrato que negoció mi agente con la editorial por una compilación, hubo escondida una cláusula por la que me comprometía a entregar ‘una novela inédita’”, explicó. Ante este requerimiento, recordó la novelita, la releyó, la tradujo y realizaron algunas mejoras. “Salí del paso”, reconoció.

Cómo es la novela inédita de Aira

César Aira expone que escribir esta obra en francés fue un ejercicio experimental y único. “Es un caso único, un experimento. En esos años se habían puesto de moda unas novelas breves y minimalistas que publicaba la editorial Minuit y pensé que yo también podía hacerlo, y mejor”. El proyecto nació con la idea de que el escritor y académico francés especialista en literatura argentina Michel Lafon revisara el texto para presentarlo a Minuit, aunque finalmente quedó en el olvido. “Al final me olvidé”, relata Aira, subrayando la influencia del ambiente literario francés y la amistad con Lafon.

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Te puede interesar:La tragedia de Perón, 60 millones de dólares por el secuestro de los Born y las víctimas de la guerrilla: María O’Donnell presentó “Montoneros”Portada del libro "La Sala" de César Aira, con título y autor en blanco sobre fondo gris. Ilustración de una pila de cajas y una cámara en blancoLa portada del libro «La Sala» de César Aira, una novela francesa, con un diseño que presenta una pila de objetos y una cámara antigua, se lanza en la última semana de abril de 2026.

Sus recuerdos de París también contribuyen a la atmósfera de la novela. Aira relata: “En esa época iba todos los años a Francia, una semana o dos en París presentando mis libros que publicaba Christian Bourgois y respondiendo entrevistas, y después otro tanto en Voreppe, en casa de los Lafon. Pero el escenario que inspiró esta novela fue otro”, admite. “La ambientación nació de un mes, solo, en París, en una chambre de bonne prestada, entre la que ocupaba una pareja de marroquíes y otra donde iba un alemán por las tardes a practicar la flauta. Lo demás lo puse yo”, recuerda. Sobre el protagonista, un electricista, comenta: “Podría haber tenido cualquier otro oficio. Son las improvisaciones que se hacen en el curso de la escritura. Después se las puede utilizar, como aquí cuando lo puse a iluminar la Torre Eiffel”.

Marguerite Duras: “un chino viejo”

El escritor argentino reflexiona sobre cómo el reconocimiento y los elogios afectan su práctica literaria. “Escribo menos, y me da más trabajo, quizás porque los elogios de mis generosos lectores me obligan a hacerlo bien para no defraudarlos”. Según observa de sí, “de joven tenía la suerte de que nadie me elogiaba, así que tenía más libertad”. La conexión entre anonimato, libertad y creación atraviesa tanto su obra como su actitud ante la crítica y el público.

Recordando la bohemia parisina, Aira narra a La Vanguardia el influjo de las expectativas ajenas frente al deseo de despojarse de ellas. “Los escritores solemos viajar por la vida muy cargados, por dentro con lecturas, proyectos, ambiciones, y también por fuera con las bibliotecas que siempre se desbordan, manuscritos, cuadernos… Qué bueno sería desprenderse de todo y ser como los lirios del campo, o como un electricista huyendo de su esposa”.

La figura de Marguerite Duras surge como referencia dentro de la novela, mencionada en tono humorístico. “No es más que una broma cariñosa a una autora que leí con admiración. Además, hay que reconocer que en sus últimas fotos parecía un chino viejo”.

Fuente: Infobae