Deslumbra la obra de sal del Pabellón Argentino en la Bienal de Venecia

“En claves menores” es el lema de esta edición de la bienal de arte más importante del mundo, que fue inaugurada con una gran crisis institucional y la renuncia del jurado, en contra de la inclusión de Israel y Rusia. Todos hablan de la instalación del marplatense Matías Duville.

El pabellón argentino en la 61.ª Bienal de Arte de Venecia (2026) presenta «Monitor Yin Yang», una destacada obra del artista Matías Duville con curaduría de Josefina Barcia, inaugurado en mayo de 2026 en el Arsenal. La instalación destaca por su uso de sal y elementos que deslumbran al público internacional.

Está ubicada en el pabellón argentino que se encuentra de forma permanente en el Arsenal de Venecia (Sala de Armas), un sitio histórico del siglo XII que Argentina ocupa desde 2011.

Monitor Ying Yang, de Matías Duville, la obra realizada con toneladas de sal y carbón vegetal, en el Pabellón Argentino de la Bienal de Venecia. (Foto: prensa Matías Duville).
Monitor Ying Yang, de Matías Duville, la obra realizada con toneladas de sal y carbón vegetal, en el Pabellón Argentino de la Bienal de Venecia. (Foto: prensa Matías Duville).

Mientras los invitados y los turistas dejan sus huellas en el mar de sal que Matías Duville desplegó en el Pabellón Argentino, las Pussy Riot y otros colectivos feministas realizan escraches frente al de Rusia, y los titulos sobre la Bienal de Venecia, la más prestigiosa y antigua, tienen más gusto a política que a artes visuales.

Sin incidentes graves, según reportan los medios presentes, la protesta de los grupos feministas, mujeres encapuchadas con pasamontañas rosas, incluyó el lanzamiento de bombas de humo con los colores de la bandera de Ucrania, mientras gritaban consignas contra la invasión rusa y bloqueaban el acceso al pabellón. Fueron dispersadas por la policía.

Manifestantes del grupo Pussy Riot bloquearon la entrada al pabellón ruso, en protesta por la inclusión de ese país en la bienal de Arte. (Foto: Reuters).
Manifestantes del grupo Pussy Riot bloquearon la entrada al pabellón ruso, en protesta por la inclusión de ese país en la bienal de Arte. (Foto: Reuters).

Sucedió en el marco de una inauguración controvertida, que generó una crisis institucional. La edición 61 de la Bienal de Venecia abrió las puertas sin jurado internacional, pues sus integrantes dimitieron ante la participación de Rusia e Israel. El presidente Pietrangelo Buttafuoco, cercano al gobierno de Giorgia Meloni, defendió esa inclusión como coherente con el espíritu de un “jardín de paz”, como describió a la Biennale.

Matías Duville y la curadora Josefina Barcia, en el Arsenale de Venecia, sede de la Bienal de Arte, edición 61. (Foto: prensa Matías Duville).
Matías Duville y la curadora Josefina Barcia, en el Arsenale de Venecia, sede de la Bienal de Arte, edición 61. (Foto: prensa Matías Duville).

“En los Giardini están presentes Ucrania y Rusia del mismo modo que en la Mostra del Cinema vi juntas la bandera de Irán y la de Israel. En Venecia no empuñamos las armas: si vis pacem, para pacem“ (si quieres la paz, preparate para la paz), dijo. Además de la dimisión el jurado, que no otorgará el preciado León de Oro, la Unión Europea amenazó con retirar sus dos millones de euros de financiación.

Delegación argentina en la inauguración oficial de la 61 Bienal de Venecia, con los integrantes del jurado que eligió al marplatense Matías Duville. (Foto: Secretaria de Cultura).
Delegación argentina en la inauguración oficial de la 61 Bienal de Venecia, con los integrantes del jurado que eligió al marplatense Matías Duville. (Foto: Secretaria de Cultura).

En ese clima tenso, la delegación oficial argentina inaugurará el pabellón con la obra de Duville, encabezada por el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Monitor Yin Yang, la obra del artista marplatense, ya es uno de los grandes temas de conversación en Venecia, antes de que se levante el telón. Se trata de un dibujo realizado con carbón vegetal molido sobre un manto de sal que se extiende por unos 500 metros cuadrados. Lo que los primeros visitantes privilegiados ya describen como un espacio en movimiento, único e inolvidable.