Un seleccionado del rock progresivo rinde tributo a Pink Floyd

Los discos «Animals Against The Wall» recrean dos álbumes clásicos

Adrian Belew, Alan White, Steve Howe, Tony Levin, Rick Wakeman y Chris Squire, entre muchos otros, revisitan el legado de la dupla Waters-Gilmour.

Nunca pasa, en el caso de Pink Floyd, que alguna versión de otro supere a su original. Hay centenares de bandas tributo en el mundo que a menudo lo intentan, sin suerte. El tándem Roger Waters-David Gilmour maquinando junto, más su alquimia con Rick Wright y Nick Mason, no resiste imitación. No hay por qué pensar pues que nuevos intentos reviertan lo manifiesto. Mucho menos en los casos de Animals y The Wall, dos obras maestras de compleja emulación, que los Floyd publicaron en 1977 y 1979, respectivamente. De todas formas, la complejidad no tiene necesariamente por qué invalidar, al menos, la posibilidad. Menos tratándose de quienes se trata, porque se trata de músicos -por estética, aptitud y generación- con autoridad en la materia.

Todo para decir que, bajo el nombre de Animals Against The Wall – A tribute to Pink Floyd, se acaban de reunir en una sola publicación dos trabajos en que rutilantes músicos de rock progresivo y aledaños volcaron su lucidez a recrear ambos discos con legítima autoridad: Back Against The Wall (2005)y Animals Reimagined (2021). Notense los nombres: Adrian Belew, Alan White, Steve Howe, Robby Krieger, Billy Sherwood, Glenn Hughes, Tony Levin, Rick Wakeman, Chris Squire, Ian Anderson, Tony Kaye, Martin Barre, Al Di Meola, Patrick Moraz, Billy Cobham, Jan Akkerman, David J. y Carmine Appice –algunos recientemente fallecidos- entre ellos.

Se trata entonces de cruzar nombres y temas, como esos juegos de unir flechas que aparecían en revistas infantiles y manuales de escuela. La primera une a Adrian Belew con la parte primera de “In the Flesh” y resulta de tal sinergia una alta y justa forma de tolerar la ausencia de una banda que jamás, dado lo dado, volverá a reunirse con las mismas caras de sus épocas doradas. La impronta que da el guitarrista de King Crimson (que vuelve a intervenir en “Mother” con John Wetton y Alan White y en “The Show Must Go On”, con el bueno de Vinnie Colaiuta) al inicio de The Wall es la precisa. Ni sobreactúa ni se achica ente el desafío. Otra flecha clavada en el corazón de los Floyd es la flauta del mago Ian Anderson reemplazando a la guitarra de Gilmour en “The Thin Ice”. El creador de Jethro Tull torna posible lo imposible, pues, sin quitarle la impronta a uno de los más bellos y crudos temas del disco que fue película. Steve Howe interviene a su turno y bellamente las de por sí preciosas “Goodbye Blue Sky” y “Vera”. La densa pata Doors se entromete vía Robbie Krigier en un tema que la estaba esperando: “Empty Spaces”. La parte 3 de “Another Brick in the Wall” y “Goodbye Cruel World” tienen en el ex Crimson Tony Levin otro adecuado intérprete, tanto como Rick Wakeman y ese piano que no escatima melancolía para encarar “Nobody Home”.

Otros dos Yes, los ya fallecidos Chris Squire y Alan White, han sido los encargados de estar a la altura de la inalcanzable “Comfortably Numb” y -por supuesto- no lo logran. Es una de las versiones que más se extrañan de su original, al igual que la de “Young Lust” porque pierde brillo y poder en la voz de ex Deep Purple Glenn Hughes. Otra revisita que queda corta -ya en Animals– es la de “Dogs”. Lo que se extraña de ella, pese al nervio que le ponen Graham Bonnet, Vinnie Moore, Kasim Sulton, Jordan Rudess y Pat Mastelotto es, otra vez, la inexpugnable guitarra de Gilmour. Y es, también, el artístico dramatismo que imprime Waters al todo. Lo que sí suma de la emulación del disco aparecido en 1977 con “restos” de Wish You Were Here, es la infernal y psicodélica voz de Arthur Brown en “Sheep”, cuya alineación se completa con Wakeman, Akkerman, David J y Appice. Partes, o sea, de Yes, Focus, Bauhaus y Vanilla Fudge. Lujito. Igual que la intervención del exguitarrista de Jethro Tull, Martin Barre, en la primera parte de “Pigs on the Wing”.

Fuente: Página12