Shakajlura riojanensis medía seis metros de largo y vivió hace 237 millones de años en la región de Talampaya, en la provincia de La Rioja (Lautaro Rodríguez Blanco)
La historia de la vida en la Tierra guarda capítulos poco conocidos que desafían la imagen habitual de que los grandes dinosaurios carnívoros dominaron el pasado remoto. Mucho antes de la aparición de esos gigantes, otros depredadores ocuparon la cima de la cadena alimentaria. Un nuevo estudio científico revela la existencia de un colosal reptil pariente lejano de los cocodrilos, que habitó el actual noroeste argentino hace unos 237 millones de años y que modificó la comprensión de los ecosistemas del Triásico.
La investigación, publicada en la revista Papers in Palaeontology y desarrollada por un equipo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), describe el hallazgo de Shakajlura riojanensis, un animal de seis metros de largo que vivió en la región de Talampaya, en la provincia de La Rioja. El trabajo contó con la participación de especialistas de La Plata, La Rioja y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Un depredador gigante anterior a los dinosaurios
El estudio señala que Shakajlura riojanensisfue uno de los principales depredadores de su época. De acuerdo con el documento, este animal pertenece al grupo Paracrocodylomorpha, reptiles cuadrúpedos que medían entre 4 y 10 metros y que son parientes lejanos de los cocodrilos actuales. Ariel Cardillo, becario doctoral del CONICET en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR), indica que “la Formación Chañares es una ventana que nos muestra cómo era el mundo entre 237 y 233 millones de años atrás”.
El hallazgo deShakajlura riojanensisse suma a los escasos registros de este linaje en el mundo. Hasta la fecha, la única especie de paracrocodilomorfo conocida en la Formación Chañares era Luperosuchus fractus, descrita en la década del setenta. Julia Brenda Desojo, investigadora del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM), explica que aunque ambos animales compartieron tiempo y espacio, presentan diferencias notorias en la forma del hocico y en los huesos alrededor del ojo.
Julia Brenda Desojo señaló diferencias en la forma del hocico y los huesos cercanos al ojo entre Shakajlura y Luperosuchus (CONICET Fotografía/R. Baridón)
“Luperosuchus tiene una curvatura o proyección hacia arriba en el hocico, a la altura de las fosas nasales, algo que no se observa en Shakajlura”, destaca Desojo y agrega que el nuevo ejemplar posee los nasales bien rectos y una configuración distinta en el hueso postorbital, una estructura ósea ubicada detrás de la cavidad ocular que forma parte del cráneo.
Entre los rasgos distintivos, el estudio resalta la ausencia casi total de ornamentación, es decir, relieves o marcas en la superficie ósea, en el maxilar de Shakajlura riojanensis, a diferencia de los cocodrilos modernos. Cardillo subraya que “este es bastante liso en todo sentido”, lo que lo separa de otros miembros del grupo conocidos mundialmente. Además, la forma del hueso de la mandíbula, el prearticular, exhibe proporciones únicas. Estos elementos permitieron definir el hallazgo como un nuevo género y especie.
Cómo fue el descubrimiento y análisis de fósiles en Talampaya
La campaña paleontológica que permitió identificar a Shakajlura riojanensis se desarrolló en 2017 y 2018 en la Formación Chañares, ubicada en el Parque Nacional Talampaya. El equipo, integrado por el Archosauriform Research Group, recolectó varios huesos del cráneo y del postcráneo, así como piezas correspondientes a la cintura del animal. El cráneo recuperado mide 60 centímetros, mientras que la longitud estimada del cuerpo alcanza los seis metros.
El artículo detalla que los huesos hallados aparecieron en capas de suelo de la misma antigüedad que las de Luperosuchus fractus, lo que indica que ambos animales vivieron en la misma época. Sin embargo, las diferencias anatómicas justifican la creación de un nuevo género.
El maxilar de Shakajlura carece casi totalmente de ornamentación, lo que lo diferencia de los cocodrilos modernos y otros miembros del grupo (Gentileza: CONICET)
El doctor Cardillo, formado en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, resalta que los paracrocodilomorfos “son considerados ‘figuritas difíciles’, porque se encontraron muy pocos ejemplares si se compara con otros grupos de animales de la misma época”. La importancia científica crece por la rareza de estos fósiles y por el valor que aportan para reconstruir los ecosistemas del Triásico.
Diversidad y relevancia de los grandes depredadores triásicos
El descubrimiento de Shakajlura riojanensisexpande el conocimiento sobre los depredadores tope previos a los grandes dinosaurios carnívoros y aporta nueva información sobre la diversidad de los Paracrocodylomorpha. Según el estudio, estos reptiles dominaban los ecosistemas triásicos y constituían los mayores depredadores antes de la aparición de los dinosaurios. El hallazgo, además, representa el primer ejemplar de este grupo descripto en Argentina desde 1997.
“La Formación Chañares presenta un registro de interés mundial, porque incluye ancestros de mamíferos, dinosaurios y cocodrilos, así como de plantas, hongos y artrópodos”, sostiene Cardillo en el comunicado de CONICET. El estudio subraya que los Paracrocodylomorpha se conocen en todos los continentes, salvo en Antártida y Australia para ese momento de la historia.
Fuente: Infobae

