Formación docente: “Más de 3,2 millones de maestros no cumplen los requisitos mínimos en América Latina”

El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) publicó un documento que funciona como hoja de ruta institucional para orientar la inversión y la asistencia técnica en materia educativa donde la formación docente tiene un rol clave

Un informe de la CAF reveló falencias estructurales en la formación de los docentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Estrategia de Educación 2030” es un nuevo documento publicado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) con ánimos de pensar una estrategia institucional y de interés para la región.

El diagnóstico parte desde la idea que América Latina y el Caribe es una geografía atrapada en una combinación de baja capacidad de crecimiento, alta desigualdad con baja movilidad social, y una institucionalidad poco efectiva para resolver sus propios desafíos de desarrollo.

Una situación en la que los sistemas educativos enfrentan “nudos críticos” en lo que respecta a la consolidación de aprendizajes y las tasas de abandono. El documento-coordinado por Miriam Preckler junto a Marcela Bautista, Bibiam Díaz, Cecilia Llambí y Emilia Vallejo- articula tres objetivos estratégicos: “fortalecer los espacios de aprendizaje mediante infraestructura resiliente, personalización pedagógica y adopción integral de tecnologías; desarrollar entornos educativos seguros, eficientes e inclusivos que mejoren la gobernanza, la gestión, el financiamiento y la vinculación con el sector productivo; y atender la ruralidad con políticas territoriales, pedagogías flexibles e interculturales y fortalecimiento de capacidades locales.”

Una estrategia que se “complementa con instrumentos financieros innovadores, cooperación técnica y alianzas estratégicas, orientando la inversión educativa hacia resultados medibles y sostenibles para impulsar el desarrollo humano, social y económico de la región.”

Niños en un aula escolar usando teléfonos móviles y tabletas en sus pupitres, con dos maestras de pie al fondo de la clase.“El personal de enseñanza es el factor intra-escolar más relevante para influir y mejorar los resultados de aprendizaje de los alumnos”, destacan desde la CAF (Imagen Ilustrativa Infobae)

Déficit en cantidad y formación docente

Entre los diversos temas que aborda el informe, se destaca especialmente el rol del docente a nivel regional. La fuente primaria que toma CAF es la UNESCO y la Teacher Task Force (2024)- Global Report on Teachers: Addressing teacher shortages and transforming the profession- para subrayar este déficit de 3,2 millones de docentes que no poseen las competencias mínimas para ejercer la profesión en un mundo en plena evolución.

“El personal de enseñanza es el factor intra-escolar más relevante para influir y mejorar los resultados de aprendizaje de los alumnos”, destacan desde la CAF. Es decir, de todos los factores que un sistema educativo puede controlar dentro de la escuela, como infraestructura, currícula, tecnología, ninguno tiene más peso causal sobre el aprendizaje que la calidad docente. Desde el organismo destacan que se trata de un cuello de botella que explica por qué la región no logra traducir más cobertura en el aprendizaje.

El déficit adquiere más fuerza cuando se desagrega. En el promedio de América Latina y el Caribe, el 20 % de los docentes de primaria no alcanza las calificaciones mínimas requeridas para la profesión; mientras que en la secundaria el porcentaje alcanza al 25% de los docentes. Es decir, uno de cada cinco docentes de primaria y uno de cada cuatro de secundaria está frente a un aula sin la formación mínima exigida.

Historia y desigualdad geográfica

De acuerdo al informe, esta realidad deficitaria en la formación docente es parte de la expansión que tuvo lugar en las últimas dos décadas asociada al crecimiento de la matrícula, pero no a una política deliberada de mejora de calidad.

Si bien la educación terciaria incrementó su cuerpo docente en un 126%, la secundaria alta en un 37% y la preprimaria en un 33%, el documento destaca que “los que más han mejorado la disponibilidad de docentes no son necesariamente aquellos que han incorporado más personas”.

La primaria, por ejemplo, tuvo el menor incremento porcentual (9%) y aun así logró reducir más la proporción de estudiantes por docente, pero eso se debió a la caída de la matrícula por dinámica demográfica, no a una gestión en la política docente. Lo que se traduce en que la región contrató para cubrir cupos, pero no necesariamente para mejorar calidad y actualizar los roles en base a las nuevas demandas educativas.

Otro agravante es la cuestión geográfica ya que el déficit de 3,2 millones se da en zonas rurales y de menor crecimiento económico. El maestro que posee cualidades pedagógicas más fuertemente correlacionadas con resultados satisfactorios en los exámenes nacionales tiende a ubicarse en escuelas urbanas, especialmente las de menor pobreza.(Imagen Ilustrativa Infobae)Si bien no se enumeran las competencias mínimas indispensables, el objetivo es poner el foco en que el docente requiere de un aprendizaje continúo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La brecha tecnológica y la estrategia

El informe trabaja también un tercer ángulo que refuerza la magnitud del déficit, ya que la creciente incorporación de TIC e inteligencia artificial en las prácticas educativas volvió centrales las competencias digitales del personal docente, pero “la mayoría de estos profesionales carece de esas habilidades y no puede desempeñar un rol activo en procesos de aprendizaje mediados por estas tecnologías”. Esto significa que el déficit en la formación no es estático ya que mientras la región no lo resuelve, la exigencia de competencias sigue creciendo, ampliando la brecha en lugar de cerrarla.

La CAF plantea que las políticas públicas deben avanzar simultáneamente en dos frentes: ampliar la oferta de docentes cualificados y de formación inicial y continua de calidad, y garantizar condiciones de trabajo adecuadas y una carrera docente atractiva, con contratos estables, buena remuneración y expectativas de desarrollo profesional.

Si bien no se enumeran las competencias mínimas indispensables, el objetivo es poner el foco en que el docente requiere de un aprendizaje continúo; en especial en la actualidad donde la evolución constante – y su sinergia con el mundo laboral- ofrece un quiebre de paradigma con respecto a cómo se solía entender el aprendizaje.

Fuente: Infobae