Para muchos, quizás un desconocido o alguien del que alguna vez escucharon mencionar, para otros un personaje admirado por su historia y su arte expresado de diferentes maneras, que vivió increíbles peripecias y que, luego de ellas, la vocación le “encontró” profesión.
En definitiva para todos, simplemente como información o “refresco” de memorias el encuentro, en el reencuentro, tras un descanso, de la Columna, ejercer el hábito de contar.
Nació en el, hoy por hoy, barrio de Tetuán de las Victorias, del desaparecido municipio de origen medieval Chamartín de la Rosa, cercano a Vallecas y lindante dentro de la entonces Provincia de Madrid con sus análogos Fuencarral, Hortaleza, Canillas, y al sur con la ciudad capital, el 12 de marzo de 1919, hijo de Miguel (ebanista) y Jesusa Cuesta (ama de casa). Tuvo tres matrimonios: Ricarda Alfonsa García de la Iglesias (1944/51), Carmen Visuerte Jiménez “La Gitana Rubia” (1954/63) y María Dolores Cabo Martínez (1982/2001). De esas uniones nacieron sus hijos Miguel y Carmen (con Visuerte) y Malena Isabel (con Cabo).
Huérfano de padre, falleció antes de su nacimiento, creció con sus abuelos en la madrileña localidad de Chamberí. Abandonó los estudios por las dificultades económicas familiares. Trabajó empaquetando café y chocolate, luego aprendiz de pintura de automóviles. Progresó en esa labor cuando pasó a una empresa importante de la zona y, en tanto, estudió dibujo lineal en la escuela nocturna de artes y oficios.
Éste es el protagonista en fin de semana. El escritor, historietista, actor de cine, caricaturista y comediante Miguel Gila Cuesta. O simplemente Gila, el Maestro Gila.
Con el estallido de la guerra Civil, como militante de las Juventudes Socialistas Unificadas, se unió al voluntariado republicano, en junio de 1936, en el Quinto Regimiento de Lister (Enrique Lister Forján, nacido Jesús Liste Forján), político y militar gallego (La Coruña) afiliado al Partido Comunista Español.
En El Viso, pueblo de la comarca de los Pedroches en la Provincia de Córdoba en Extremadura, un anochecer lluvioso, estuvo frente a un pelotón de fusilamiento con un piquete de ejecución integrado por borrachos, tanto que no acertaron con los disparos y, él, se hizo el muerto y consiguió sobrevivir. Más tarde, en diciembre de 1938, ya prisionero, alojado en un campo de concentración en Valsequillo, también en Extremadura, permaneció internado en distintas cárceles. En una de ellas (La de Torrijos) coincidió con el poeta Miguel Hernández.
Con el fin de la guerra cumplió cuatro años de servicio militar en el Regimiento de Infantería de Toledo, en Zamora (noroeste de Castilla y León), en que fue chofer del coronel de la unidad, en la que permanecía, a su vez, como detenido.
Pero, a partir de allí, en libertad de las consecuencias político-militares, la historia 0inicia un cambio… con su colaboración en Radio Zamora y el periódico “Imperio” dentro de la prensa del “movimiento”, una serie de diarios y revistas que habían, monopólicamente, quedado a manos de triunfante franquismo: distintos diarios y revistas, como curiosidad entre ellas estaba “Marca”, que actualmente continúa vigente y es la publicación deportiva más popular de la península ibérica.
Liberado de las consecuencias político-militar. Trabaja, como humorista gráfico, en la revista universitaria Salmantina “Trabajos y Días” y se lanza al ruedo de esa labor profesional. Luego publica en “La Codorniz” y en “Hermano Lobo”, y de acuerdo a su autobiografía, en 1951 llega a los escenarios en el Teatro de Fontalba con un improvisado monólogo sobre sus “experiencias” como voluntario. En esa década actúa con sus ocurrencias en radio.
Al comienzo de los sesenta llega el exilio, por problemas personales y políticos (según su propio dicho “por un empacho de dictadura”). Desde 1962 reside en nuestra ciudad de Buenos Aires hasta cerca de 1985. Aquí arma una compañía de teatro y, al tiempo, edita en México una revista satírica “La Gallina”. A lo largo de ese tiempo realizó actuaciones unipersonales, participó habitualmente en “Sábados Circulares”, un magazine ómnibus de televisión que condujo, su creador, Nicolás “Pipo” Mancera. Giró por toda Hispanoamérica en los ciclos más populares de la radio y la televisión de cada país, asimismo realizó algunas presentaciones en su país previo a su regreso definitivo.
Intervino en los guiones de “El Ceniciento” (película de comedia mexicana) y “El hombre que viajaba despacito (filme español estrenado en La Moncloa en 1957, sobre un soldado en busca de un permiso). Fue parte (1979) de la cinta animada “Historias de amor y masacre”, guionista junto a nombres destacados como Chumy Chúmez, Ivá y Jaume Perich y con dibujos de todos ellos.
El gran y genial “caballito de batalla” de sus presentaciones y el especial modo de expresar su humor, fue hablando en un teléfono (generalmente rojo) con un costumbrismo ingenuo, que con frecuencia rondaba el surrealismo, sin “malas palabras”. En esos fingidos diálogos a través del aparato, una frase o muletilla se convirtió en su famoso sello “¡Qué se ponga!”.
Fue muy reconocido en su país. Recibió (1986) la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid. En el 93 “El Premio Ondas Especial”. Después, el premio FAD-Sebastián Gasch de Honor. En 1995 el Consejo de Ministros le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. En el ‘97 recibió el título de “Profesor Honorífico del Humor” de la Universidad de Alcalá de Henares. En 1999 el Premio Internacional de Humor Gat Perich por su trayectoria como humorista y dibujante. Ese año galardonado con la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Barcelona a su dedicación al mundo de las artes escénicas.
Sus apariciones, en anuncios, series y programas de variedades en TVE (Televisión Española) fueron muchísimas. En el ‘93, la serie “¿De parte de quién?”, con su guión y actuación junto a Chus Lampreave, su personaje un pluriempleado, entre otras cosas, bombero, árbitro de fútbol y, por supuesto, en la guerra, y doña Rosa, su ama del hogar, le atiende los recados: “¿De parte de quién? Pues ahora no se puede poner, porque está en la guerra, pero ha dejado dicho que vendría a cenar”.
Filmó no menos de 17 películas, escribió (y estuvo en parte de ellas) 12 obras teatrales y lanzó 37 discos con sus “charlas”, en distintos formatos.
Un gran humorista gráfico, escritor y director de cine español del Siglo XX antes citado, Chumy Chúmez (José María González Castrillo) sentenció “Miguel Gila es el mejor humorista de chistes gráficos que se ha producido España después de la guerra civil española”.
Aunque no se lo relata habitualmente, en sus últimos años se encontraba en una situación de absoluta ruina económica, a pesar de su grandísimo éxito tanto en España como Latinoamérica. Las principales razones estaban vinculadas a cuantiosas deudas, falta de fondos familiares, mala administración y un costoso estilo de vida. Sus allegados afirman que, además, nunca fue un buen administrador.
En el principio (a las 0:30) del viernes 13 de julio de 2001 murió, en la calle Vilana 12 de la residencial y tranquila Parte Alta de Barcelona, capital de la Generalitat de Cataluña, barrio Sant Gervasi, en la clínica del Centro Médico Teknon, a la edad de 82 años, a causa de insuficiencia respiratoria (enfermedad pulmonar crónica de la que padecía con antelación).
A un clic de distancia, “El genial y recordado monólogo telefónico del maestro Miguel Gila”, en la cuarta temporada de emisión del programa “Martes 13” (1984). Publicado en el sitio “El 13” de YouTube. Un valioso documento audiovisual que traslada a la época de oro de los espectáculos televisivos de los 80. Duración: 14’30”.
Nada ya es suficiente. Cuídense mucho, muchísimo más, como no lo han hecho nunca antes. Una vidriera tan irrespetuosa e incomprensible que, ni el genio de Discepolín, hubiera imaginado.
Norberto Tallón












