Durante casi tres décadas, Karl Bushby avanzó por continentes, selvas, hielo y mar con una regla que convirtió el regreso en una empresa fuera de escala: no usar ningún transporte motorizado para acercarse a su destino. El lunes 2 de noviembre de 2026, el explorador británico completó en Hull una travesía de 28 años a pie desde Punta Arenas, en Chile, hasta la casa de su madre en Inglaterra.
La llegada cerró una expedición que comenzó en noviembre de 1998, cuando Bushby tenía 29 años. Había viajado hasta el extremo sur de Chile para iniciar el camino de vuelta al Reino Unido y dejó en Inglaterra a su hijo, que entonces tenía 12 años. Desde el primer día, la meta fue precisa: volver por sus propios medios, sin tomar aviones, trenes, automóviles ni barcos para avanzar en la ruta.
El explorador británico trasladó sus pertenencias en un carro que empujó a lo largo de caminos y zonas despobladas durante la ruta REUTERS/Temilade Adelaja
El recorrido pasó por América, Asia y Europa, y obligó al británico a enfrentar el tapón del Darién, los hielos del estrecho de Bering, un prolongado freno en Siberia, el mar Caspio y, ya cerca del final, el canal de la Mancha. Cada obstáculo alteró los plazos de una marcha que terminó por extenderse durante casi tres décadas.
Bushby recibió apoyos económicos en diferentes momentos del viaje, una ayuda necesaria para sostener una travesía que se prolongó mucho más de lo previsto.El paso por el tapón del Darién obligó a Bushby a sortear una región selvática sin conexiones terrestres entre Colombia y Panamá REUTERS/Temilade Adelaja
La marcha empezó en Punta Arenas y siguió hacia el norte
Bushby inició la expedición en Punta Arenas, en el sur chileno, y comenzó a subir por el continente. Recorrió territorio de Chile antes de continuar hacia Colombia, América Central y Estados Unidos, siempre bajo las mismas condiciones que se había impuesto al partir.
La prohibición de usar transportes para progresar definió cada decisión del trayecto. No podía subirse a un barco, un tren, un avión o un automóvil para ganar distancia, ni regresar al Reino Unido antes de completar el itinerario. Sus pertenencias viajaron durante buena parte de la marcha en un carrito, que se volvió una presencia constante en caminos, pueblos y zonas despobladas.Bushby esperó el congelamiento del estrecho de Bering para cruzar a pie desde Alaska hacia Rusia junto a un deportista ruso REUTERS/Temilade Adelaja
La expedición sumó 50.000 kilómetros recorridos y cerca de 75 millones de pasos. En su sitio web, el explorador explicó que modificó la manera de trasladar el carro: al comienzo lo tiraba desde atrás, pero luego optó por empujarlo, un cambio que le permitió ordenar mejor la marcha diaria.
El itinerario no respondía solo a la distancia entre el punto de partida y la ciudad de destino. Para alcanzar Inglaterra sin abandonar sus reglas, Bushby debía encontrar pasos posibles entre continentes y esperar las condiciones adecuadas para cruzar zonas que, en muchos casos, no están preparadas para un viajero a pie.
El tapón del Darién abrió uno de los tramos más riesgosos
Uno de esos pasos fue el tapón del Darién, la región selvática que separa Colombia de Panamá. El relato televisivo recordó los peligros de ese tramo, atravesado por grupos criminales y redes de trata de personas, además de las dificultades propias de una selva sin conexiones terrestres regulares.
Tras dejar atrás América Central y avanzar por Estados Unidos, Bushby llegó a Alaska. Allí esperó que el estrecho de Bering se congelara, porque el hielo era la única forma de pasar desde América del Norte hacia Asia sin recurrir a un transporte.Las autoridades fronterizas de Rusia detuvieron a Bushby en Siberia y generaron un freno administrativo que demoró la marcha durante años REUTERS/Temilade Adelaja
El explorador se unió entonces a un deportista ruso para atravesar el estrecho. Ambos caminaron sobre el hielo hasta llegar a Rusia, en una de las etapas que definieron la ruta de la expedición Goliat, el nombre con el que Bushby documentó su viaje.
La entrada a territorio ruso, sin embargo, no significó una continuidad inmediata. Las autoridades fronterizas detuvieron a Bushby en Siberia, según el relato presentado en el programa, y esa situación abrió un período de trámites y restricciones que demoró la expedición durante años.
Los trámites en Siberia demoraron el avance durante años
Cuando pudo retomar la marcha, el británico continuó rumbo al oeste hasta alcanzar la región situada entre Azerbaiyán y Kazajistán. A esa altura, la travesía ya había acumulado grandes pausas, cambios de ruta y dificultades que obligaban a reorganizar el recorrido sin renunciar a la condición original de no utilizar vehículos para avanzar.La expedición Goliat concluyó en Hull con el reencuentro de Bushby con su madre, su hijo y un nieto al que no conocía REUTERS/Bernadett Szabo
El mar Caspio se convirtió en otro límite difícil de sortear. Bushby resolvió cruzarlo a nado con una embarcación de apoyo que funcionaba como lugar de descanso entre las jornadas en el agua, pero que no impulsaba el desplazamiento del explorador.
La etapa se extendió por más de 30 días. El barco acompañó el cruce y le permitió recuperar fuerzas antes de volver a nadar, mientras el avance hacia la otra orilla dependía exclusivamente de sus brazadas. Esa diferencia resultaba central para sostener la regla que había guiado el viaje desde 1998.
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En el programa también se repasaron las condiciones de vida que impone una expedición de esa duración. La marcha exigió financiar etapas, atravesar fronteras y adaptarse a climas y territorios muy distintos, desde el extremo austral de Sudamérica hasta el frío del norte de Asia y las aguas interiores del Caspio.
El Eurotúnel no fue autorizado y el canal se cruzó a nado
En las últimas semanas del recorrido, Bushby llegó a las costas de Francia. Inglaterra estaba al otro lado del canal de la Mancha, pero el último obstáculo todavía debía resolverse sin quebrar las normas que había sostenido durante 28 años.
El explorador pidió autorización para cruzar a pie por el Eurotúnel. Las autoridades rechazaron la posibilidad al considerar que el paso era peligroso para una persona que caminara por esa infraestructura. La negativa lo llevó a buscar otra alternativa para llegar al Reino Unido.
Finalmente organizó el cruce a nado del canal de la Mancha. De acuerdo con las imágenes mostradas durante el programa, alcanzó Shakespeare Beach, en Gran Bretaña, después de completar el trayecto por agua y sin que la embarcación de apoyo interviniera en su avance.
Desde esa costa empezó la última caminata por Inglaterra. Videos publicados en redes sociales y en la página de Expedición Goliat mostraron su paso por caminos rurales, pueblos y carreteras, en un tramo final seguido cada vez con mayor atención a medida que la llegada a Hull se acercaba.
La plataforma digital registró las distintas etapas mediante mapas y publicaciones sobre el recorrido. Ese seguimiento público permitió reconstruir los últimos kilómetros de un viaje que había comenzado antes de la expansión de las redes sociales y que, en su final, encontró una audiencia pendiente de su regreso.
En Hull lo esperaban su madre, su hijo y un nieto que no conocía
La llegada a Hull terminó con el reencuentro entre Bushby y su madre. Ella había guardado regalos para recibirlo tras casi tres décadas fuera de casa, mientras el explorador volvía al lugar desde el que había partido rumbo a Punta Arenas en 1998.
El explorador cruzó a nado el mar Caspio durante más de 30 días con la asistencia de una embarcación de apoyo para sus descansos (Karl Bushby)
También volvió a encontrarse con su hijo, que tenía 12 años al inicio de la expedición y que ahora tiene 36, además de su propia familia. Durante el programa se indicó que al principio al hijo le costó comprender la decisión de su padre, aunque con el paso del tiempo viajó para visitarlo en distintos momentos de la travesía.
Bushby regresó además como abuelo. Después de años marcados por el desplazamiento constante y una meta sostenida a través de continentes, el final de la expedición lo enfrentó a una vida cotidiana que había quedado en pausa desde su partida.
La expedición Goliat concluyó en Hull luego de 28 años y 50.000 kilómetros, con el británico de nuevo en la ciudad a la que se propuso volver sin trenes, aviones, automóviles ni barcos para avanzar.
Fuente: Infobae

