Bob Wells, la intimidad del nómade real que inspiró «Nomadland», la ganadora del Oscar a Mejor Película

El hombre de 65 años aparece en film protagonizado por Frances McDormand.

Bob Wells (65) recuerda que la primera vez que vio el film Nomadland sintió un poco de aburrimiento. Todo lo que la reciente ganadora del Oscar a Mejor Película retrataba, desde el crudo frío de los meses invernales y las largas horas de pie en un depósito de Amazon hasta la necesidad ocasional de tener que convertir un balde en un baño, él lo había vivido en carne propia. Tal vez miles de veces.

“Me acuerdo que mi primera impresión fue no entender muy bien por qué la gente querría ver una película sobre mí vida, que no tiene nada de especial (risas). Después me doy cuenta de que para el 99% de la población es una forma de vida tan radical que ni siquiera se la pueden imaginar”, explica en diálogo con Clarín mediante una videollamada desde su vehículo en Los Angeles, poco después de que la película centrada en los avatares de los nómades contemporáneos se convirtiera en la gran ganadora de los Oscar 2021.

“Creo que el premio fue merecido, pero también hay que ser honesto y reconocer que es la clase de tema que les encanta. Considerando lo que pasó con la pandemia, el timing fue perfecto: la gente correcta en el momento indicado en el lugar justo”, agrega, casi dando a entender que a él el film no le generó tanto como a los jurados que le dieron el reconocimiento.

Wells forma parte de la galería de personajes que orbitan alrededor de Fern, el personaje interpretado por Frances McDormand en la película, un rol por el cual la actriz también se llevó el galardón de la Academia a Mejor Actriz.

Al igual que los personajes de Linda y Swankie, Wells es un nómade real, que en el film aparece interpretando un personaje llamado Bob Wells que en esencia es él mismo.

El verdadero Bob es un referente de la comunidad nómade; creó y organiza hasta el día de hoy el Rubber Tramp Rendezvous, la reunión más grande de la comunidad que existe en Estados Unidos (un encuentro de este tipo aparece en el film), y hasta sufrió la tragedia personal que está en el centro de un diálogo con el personaje de McDormand y es uno de los momentos más salientes de la película.

Lejos de la imagen zen y positiva que Wells demuestra tener en la película, él mismo reconoce que no llegó al nomadismo por elección propia, sino que fue forzado a adoptarla debido a circunstancias personales.

Fue un cóctel de divorcio y problemas económicos el que lo obligó a tener que abandonar la residencia en la que vivía y pasar a vivir en un auto. Según su propia admisión, se pasó todas las noches del primer mes “llorando hasta dormirse”.

La confesión de Bob Wells en la película Nomadland

Su diálogo con el personaje interpretado por Frances McDormand es uno de los momentos más intensos del film

Y si bien con el tiempo llegó a enamorarse de este estilo de vida, al punto de que siente que es “la forma en que todos deberían vivir”, su historia sirve como ejemplo de una tendencia que se ha intensificado en EE.UU. desde el colapso económico de 2008.

La gran carpa del nomadismo

Fue en 1995 que Bob Wells tuvo su primera incursión en estilo de vida del que en unas décadas se convertiría en referente. Trabajaba desde hace 20 años en el mismo negocio que lo había hecho su padre en Anchorage, Alaska, cuando se divorció de su esposa.

En medio de ese proceso, decidió usar los últimos 1.500 dólares que le quedaban para comprarse una van y rearmarla como un lugar donde poder vivir.

Wells viviría así por seis años, hasta que se volvió a casar y pasó nuevamente a habitar una casa. En 2005, luego de ver una familia viviendo en un auto, creó un sitio web en el que ofrecía consejos sobre cómo hacer para vivir en un auto.

Al poco tiempo reconoció que no se estaba adaptando al hecho de vivir en una casa, y se divorció de su segunda esposa para volver a vivir en un pequeño motorhome.

“Llegué al nomadismo envuelto en el dolor de mi divorcio. Siempre me había gustado el camping, con lo cual vivir en un espacio chico no era algo que me incomodaba. Pero me sentía un fracaso. Vivir en una camioneta no es un ideal al que la sociedad aspira. Eso es tocar fondo. Yo era alguien que amaba estar en la naturaleza, pero eso chocaba con las expectativas que la sociedad tenía sobre mí”, explica a la hora de definir las primeras emociones que tuvo sobre la experiencia.

“Me generaba muchos conflictos no seguir el mandato social de tener una casa, un trabajo, jubilarme y vivir mis años dorados. Me sentía un fracaso que no estaba viviendo el sueño americano. Sin embargo, era la primera vez que estaba contento con mi vida”, cuenta.

La historia de Wells y de tantos otros como él son la columna vertebral del libro Nomadland: sobreviviendo a Estados Unidos en el siglo XXI, sobre el cual se basó la película.

Escrito por la periodista Jessica Bruder y publicado en 2017, el libro se centra en la vida de los adultos mayores estadounidenses quienes, tras la crisis inmobiliaria de 2008 que dejó a muchos sin pensiones, debieron adoptar una vida nómade en busca de trabajo estacional a lo largo del país para poder sobrevivir.

El encuentro anual de nómades se lleva a cabo en Quartzsite, ArizonaSe llama Rubber Tramp Rendezvous y pueden llegar a asistir 5 mil vehículos.



Infografía: Clarín

La aparición de nómades contemporáneos no es algo nuevo en sí mismo. Desde hace décadas que en Estados Unidos existen adultos mayores quienes, luego de jubilarse, deciden que prefieren vivir en una motorhome o una casa rodante para poder mantenerse movilizados.

Por lo general, suelen ser personas con recursos económicos, quienes deciden invertir en una vida itinerante antes que en un condominio en Florida. En ese sentido, la novedad del libro de Bruder recae sobre la aparición de los nómades económicos.

“El grupo de nómades con el que mayormente interactúo son los que llegaron a sus años dorados, y se dieron con que no son dorados. Tienen un ingreso por seguridad social, que puede variar entre los 500 y los 1200 dólares por mes. En este país, no se puede vivir y pagar un alquiler con ese dinero. Esto lo fuerza a una decisión, y muchas veces terminan optando por este tipo de vida», afirma Wells.

Y dice: «Nuestra sociedad no aprecia a los adultos mayores como debería ser. Se los descarta y se los olvida, con la esperanza de que se mueran y no haya que pensar más en ellos”.

Toma aérea de los autos que se reunieron para el Rubber Trap Rendezvous de 2018, el encuentro de nómadez que organiza Bob Wells en el desierto de Arizona. Foto: Instagram de @luckyweliveinavan

Toma aérea de los autos que se reunieron para el Rubber Trap Rendezvous de 2018, el encuentro de nómadez que organiza Bob Wells en el desierto de Arizona. Foto: Instagram de @luckyweliveinavan

A estos dos grupos hay que agregarle un tercer conjunto de nómades, que también empezaron a aparecer en gran medida después de 2008: los millenials. Personas entre 30 y 40 años que, al decir de Wells, optaron por este estilo de vida luego de que “la explosión de la burbuja inmobiliaria y la muerte del concepto de seguridad laboral sacudiera su confianza en el sueño americano”.

“Siento que se dieron cuenta que esa no era una elección válida y querían una opción verdadera. Para mí su motivación es más pura que la mía, que llegué protestando y al principio no quería saber nada”, completa.

Junto a estos han llegado también quienes han adoptado el estilo de vida nómada con la intención de convertirse en influencers y monetizar la cuestión.

En una entrevista que brindó a la revista Esquire en 2020, Bruder apuntó contra aquellos que buscan impulsar el nomadismo como una tendencia de lifestyle bajo consignas como el hashtag #vanlife (vida de van), que circula por diferentes plataformas de redes como un estilo de vida aspiracional.

“Es más fácil decir que te gusta el minimalismo que debatir acerca de que el mercado laboral es penoso, que la carga de los préstamos estudiantiles son reales, y que el salario mínimo nacional no levanta. Muchas de las cosas que afectan a los adultos mayores en el libro también afectan a los más jóvenes. Es difícil conseguir un buen trabajo, y el precio de la vivienda sigue subiendo. Pero culturalmente lo que suma es la positividad, algo que a veces siento que se termina blandiendo como una suerte de arma. Creo que es genial que la gente haga lo suyo, pero esta tendencia de convertir la experiencia en una marca es un pequeño nicho dentro de un escenario que es mucho más complejo” afirmo Bruder.

Lejos de las controversias, Wells afirma que no ve ninguna contradicción en que todas estas personas adopten el nomadismo. “Para mí, la comunidad nómade es como una gran carpa donde entran todos”, afirma.

Una vida en la ruta

La película Nomadland sigue al personaje de Fern mientras recorre distintas partes del país, tratando de sobrevivir en base a los empleos temporales que consigue.

La mujer pasa muchos momentos sola, pero también muchos otros en contacto con otros miembros de la comunidad, con los que se va cruzando en distintos momentos.

Hace compras, cocina y comparte una charla o un fogón con otros, todas actividades comunes a cualquiera, atravesado solo por el hecho de que dentro de poco habrá que hacerlo en otro lugar.

Una reunión de un grupo de mujeres que decidió adoptar el estilo de vida nómades en un sitio de camping en Maryland, Estados Unidos. Foto: AFP

Una reunión de un grupo de mujeres que decidió adoptar el estilo de vida nómades en un sitio de camping en Maryland, Estados Unidos. Foto: AFP

“Salvo por el hecho de que somos nómades, nuestra vida no es muy distinta al grueso de los jubilados de este país”, apunta Wells, quien indica a su vez que el film ofrece un retrato bastante fiel de lo que es la vida sobre ruedas durante los alrededor de seis meses en los que trabajan, que suele ser el verano, el otoño y parte del invierno.

“La gran mayoría funciona de acuerdo a un circuito. Si lo completan generalmente terminan con el suficiente dinero para vivir sin trabajar los próximos seis meses”, explica.

En el verano, el trabajo más común es ser anfitrión de un camping. Por lo general, reciben un lugar para acampar a cambio de recibir y ofrecer ayudar a turistas, como así también tareas básicas de mantenimiento.

Concluida esta fase, pasan a la cosecha de remolachas en el otoño, y luego la temporada navideña en los depósitos de Amazon, que emplea mano de obra adicional para afrontar el incremento en los pedidos. Estos son los trabajos más demandantes y exigentes desde lo físico, ya que requiere estar muchas horas de pie, algo difícil para adultos mayores.

Los motorhome y las casas rodantes de los nómades se estacionan en sitios de camping. Allí viven por meses, disfrutando de los paisajes y la vida comunitaria. Foto: AFP

Los motorhome y las casas rodantes de los nómades se estacionan en sitios de camping. Allí viven por meses, disfrutando de los paisajes y la vida comunitaria. Foto: AFP

La jornada típica durante los meses en los que no trabajan muchas veces transcurre siguiendo el ciclo del sol. La gran mayoría se despierta cerca del amanecer, entre las 5 y las 7 de la mañana. Preparan el desayuno y comen mirando el amanecer.

Si están acampando con otras personas, tal vez se reúnan en grupo para hacerlo. Luego seguirán con otras actividades en función de sus preferencias: leer, ver las noticias en Internet, salir a hacer una caminata. Tras la puesta del sol se preparan para cenar y dormir.

“Por lo general estamos siempre entornos naturales, con lo cual la naturaleza siempre nos ofrece espectáculos para ver. Yo me paso 4 o 5 meses en el desierto, y después estoy en las montañas y en bosques naturales. Muchas veces el día se pasa de forma que uno no se da cuenta. No conozco a nadie que no le guste este estilo de vida después de un tiempo. Al principio es un shock, pero a medida que se van acostumbrando, la mayoría la agarra el gustito”, detalla Wells a Clarín.

Para Wells, el factor común que engloba a todos los que adoptan este estilo de vida es el deseo de libertad. La posibilidad de dedicarse a hacer aquello con lo que alguna vez soñaron pero nunca pudieron.

Sandy Bosley (derecha) y Kathy Healy (izquierda), dos nómades reales vistas aquí dentro de su motorhome en un sitio de camping en Maryland, Estados Unidos. Foto: AFP

Sandy Bosley (derecha) y Kathy Healy (izquierda), dos nómades reales vistas aquí dentro de su motorhome en un sitio de camping en Maryland, Estados Unidos. Foto: AFP

Para algunos será recorrer museos en todo el país, para otros será aprender a tocar la guitarra. Una amiga de Wells se propuso hacer kayak en los 50 Estados de EE.UU, y a eso se dedicó por algunos años hasta que lo logró.

A pesar de haber formado parte de una película que llegó hasta la cima del mundo del entretenimiento, Wells asegura que los planes y objetivos para su vida no han cambiado. Sigue comprometido con su estilo de vida y con seguir luchando por una causa en la que se ha convertido en un militante fiel: el cambio climático.

“La evidencia científica es clara y está disponible. El cambio climático nos va a convertir a todos en nómades a todos, a medida que nos vamos escapando de aquellos lugares que se vuelven inhabitables. Parte de mi objetivo, y creo que de mi éxito, ha sido transmitir la idea de que mucha gente siente que eventualmente va a tener que mudarse por motivos climáticos”, completa.

Fuente: Clarín