Crítica de «La virgen de la tosquera»

Por Amadeo Lukas, especial para DiariodeCultura.

La virgen de la tosquera fue elegida para representar a Argentina en los premios Oscar 2027, y aproveché para reeditar mi comentario:

Dirección: Laura Casabé. Intérpretes: Dolores Oliverio, Isabel Bracamonte, Candela Flores, Fernanda Echevarría, Agustín Sosa, Dady Brieva, Luisa Merelas.

La virgen de la tosquera alude indirecta y también directamente, a lo ocurrido en nuestro país diciembre de 2001, apelando a una atmósfera sofocante para evocar esa cruenta etapa, recurso con el que envuelve las alternativas de la trama de una manera tan fascinante como perturbadora. Estamos sin dudas ante una película nacional diferente, con atrayentes valores expresivos y dramáticos, de la que muy poco se ha hablado en su época de estreno, y tampoco demasiado ahora, siendo la elegida por la Academia Argentina de Cine para para ser tenida en cuenta dentro de las nominaciones de los Oscars de Hollywood. Se trata de una coproducción que transcurre íntegramente en la zona mesopotámica y cuando la vi en primera instancia el año pasado a poco de su estreno, tenía un claro desconocimiento de lo que iba a ver, lo que permitió que me sorprenda y la disfrute más.

Se enfoca básicamente en tres chicas, Natalia, Mariela y Josefina, habitantes desde niñas de la zona litoraleña, lo mismo que su amigo de la infancia Diego, que ocupa gran parte de sus vivencias y también aspiraciones amorosas. A este cuarteto se sumará Silvia, una chica de mayor edad y más desenvoltura en todo sentido, que atraerá fuertemente a Diego. De un posible quinteto de amigos, la trama derivará en un intenso triángulo entre Naty, Silvia y el varón, que traerá aparejadas densas situaciones, que bordearán lo estremecedor.

Sobrevuela el realismo mágico y la pintura de otros films nacionales rodados en la región, como La hora de María y el pájaro de oro de Rodolfo Kuhn, Nazareno Cruz y el lobo de Leonardo Favio y La ciénaga de Lucrecia Martel. La crisis íntima y afectiva de Naty, la chica protagonista, se va volviendo obsesiva y desquiciada, a través de un proceso en el que intervienen hechizos, brujerías y tétricas leyendas de la zona. Inesperadamente afloran en ella elementos sobrenaturales desde sus entrañas y su psiquis, fenómenos que irán recrudeciendo. Con ayuda de su abuela Rita, ducha en maleficios y magias, ella arribará a una suerte de conjuro, y pasará de ser una simple pero atractiva preadolescente de la región mesopotámica, a una extraña y aviesa “chica superpoderosa”, no muy heroica ni benévola. Todo esto concatenado con una situación social y política en fuerte ebullición.

Gran actuación de Dolores Oliverio, una verdadera revelación. Y dentro de un correcto elenco mayormente joven, se destaca la participación de Dady Brieva componiendo a un siniestro y opresor padrastro. Por su parte, la directora Laura Casabé, con el respaldo del guión de Benjamín Naishtat y los atrayentes cuentos de Mariana Enriquez en los que está basado, alcanza muchos logros desde lo visual y expresivo, a través de climas claustrofóbicos, siniestros y hasta repulsivos, reforzados por el uso del color y las locaciones elegidas. La sensación de miseria y opresión es muy palpable, con imágenes muy explícitas y otras simbólicas.

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Amadeo Lukas – Periodista de espectáculos y crítico de cine. Miembro de APTRA, Asociación de Cronistas Cinematográficos y Premios Gardel. Cancionista.