Desde Canadá, Luisana y Darío Lopilato cuentan cómo es volver a ser hermanos de ficción

En plena cuarentena compartida en Vancouver, decidieron montar una obra para hacer vía streaming. “Hermanos”, de corte grotesco, no tendrá que ver con ellos, ni con Coqui y Paola, los hermanitos que componían en “Casados con hijos”.

La pandemia ha trastocado la vida de todos. Pero algunos pudieron revertir sus efectos y lograr hacer de la situación, «un vaso medio lleno», como los hermanos Lopilato, por ejemplo. Luisana y Darío están compartiendo este tiempo en la casa de la actriz, en Canadá, donde vive con su marido, el cantante Michael Bublé, y sus tres hijos: Noah, Elias y Vida. Desde hace varios meses, Darío está instalado en la ciudad de Vancouver, también junto a sus padres.

durante esa convivencia surgió la idea de hacer Hermanos, la obra de teatro que se podrá ver por streaming el próximo 13 de enero. Desde Canadá hablaron con Clarín vía Zoom.

Así, Luisana Lopilato y Darío Lopilato vuelven a compartir el trabajo, interpretando a dos hermanos, esta vez dirigidos por Corina Fiorillo y con un texto de Matías Del Federico, el mismo autor de Bajo terapia y, escrito especialmente para ellos.

Los Lopilato aclaran enseguida que, en esta obra, sus personajes están bien lejos de Coqui y Paola, los famosos hermanos de Casados con hijos, cuya versión teatral prevista para el 2020 quedó truncada por la pandemia. Acá son Mateo y Liza, dos hermanos que deben enfrentarse a la inminente muerte de su madre y, en tono de comedia dramática, intentan ponerse de acuerdo sobre lo que le corresponde a cada uno. 

-¿Cómo fue que terminaron conviviendo como en la época de la infancia y preparando una obra de teatro desde Canadá?

-Luisana: Como a todas las familias, nos tocó atravesar esta pandemia con todo lo que eso implica. Por un temita de salud de mi mamá, decidimos que ella y mi papá se vinieran a Canadá hace unos meses y, como Darío estaba al cuidado de ella, también vino. Así que hace varios meses que estamos juntos. Con días buenos y otros no tanto, la vamos llevando porque esta incertidumbre nos afecta a todos. Un día, sentados a la mesa, le dije a Darío, ‘¿Por qué en vez de estar pensando en qué va pasar, no nos ponemos a buscar una obra y hacemos algo por streaming?’. Me parece importante, para estar ocupados, divertirnos y además para estar presentes con nuestros seguidores. 

-En un momento difícil para todos, un ida y vuelta como para acompañarse mutuamente…

-Luisana: Creo que es una manera, también, de devolverles lo que siempre nos dan y acompañarlos en este momento. Y, además, tener la posibilidad de actuar, porque el actor es como una cajita que resuena y, si no la usás, un poco se duerme.

Luisana y Darío Lopilato. Los hermanos estrenan una obra de teatro por streaming, el 13 de enero, desde Canadá.(Foto: Prensa).

Luisana y Darío Lopilato. Los hermanos estrenan una obra de teatro por streaming, el 13 de enero, desde Canadá.(Foto: Prensa).

-¿La obra fue escrita especialmente para ustedes?

-Darío: Sí, fue así. Yo no sabía cuánto tiempo iba a estar acá y todavía no sé cuándo voy a volver a la Argentina. Había hecho tres años la obra Bajo terapia, con Matías, el autor, y tengo confianza y amistad con él. Así que le pedí que nos escribiera algo. Matías me dijo ‘Dame dos semanas y, si no se me ocurre nada, te aviso‘. Pero a la semana me mandó, no una, sino dos obras. Una de esas dos nos encantó y la llamamos a la directora, Corina, con quien yo tenía pendiente un proyecto el año pasado. Nos habían quedado las ganas de laburar juntos y fuimos enganchando todo y así salió.

-O sea que también fueron haciendo el trabajo de producción.

-Darío: Sí, nuestro viejo nos ayudó a coordinar toda la producción acá en Canadá y Javier Furgang en Buenos Aires, así que tenemos un productor en cada extremo del continente laburando con nosotros. Fue una locura poder cerrar lo que empezó como una simple charla. Estamos muy contentos con eso.

-Luisana: Ahora que estuvimos también desde atrás, produciendo y organizando, nos dimos cuenta del laburo enorme que es, desde alquilar una cámara hasta buscar el espacio, sea en el país que sea.

-Darío: Fue mucho trabajo y, a eso, sumale la cuarentena y los protocolos, con certificados y complicaciones extras. Pero estamos felices de haber podido concretarlo, eso es el éxito.

-Es importante, en la medida de las posibilidades de cada uno, no quedarse quieto a pesar de las circunstancias, ¿no?

-Luisana: Sí, tal cual. La gente puede pensar ‘Como ellos están bien, se lo pueden bancar’. Pero no dejamos de tener las mismas necesidades de trabajar que todos, porque nos gusta lo que hacemos y hay que seguir generando proyectos.

Esta obra tiene un condimento extra. Gran parte de las ganancias por la venta de entradas irá como donación para el Hospital de Pediatría Garrahan, de Buenos Aires. 

-Imagino que el costado solidario es una gran motivación extra.

-Luisana: Desde un principio, yo quería que este proyecto fuera algo que también sirviera para ayudar a otras personas, porque hay familias que la están pasando muy mal. Hace un año y medio, cuando estuve en la Argentina, fuimos a visitar el hospital y desde entonces colaboramos con ellos. Conocimos gente increíble que trabaja a pulmón y, viendo eso, es gratificante poder ayudar.

-¿Cómo fue ensayar a distancia con la directora en la otra punta del mapa?

-Luisana: Ensayamos tres veces por semana, tres horas por día y la verdad es que con Corina resultó genial. A ella le gusta dirigir actores y se involucró por completo, nos guió y se armó una conexión especial. Ella está muy pendiente de cada tono, y eso ayuda a sacarte los vicios que uno inevitablemente va agarrando con el tiempo.

-Darío: Además, nos ayudó a pensar cómo llenar el espacio, sin público. Y se adaptó a los horarios complicados, con la diferencia que tenemos. Para ella eran cinco horas más tarde, pero se puso la camiseta y estamos agradecidos.

-La idea de interpretar nuevamente a dos personajes que son hermanos, ¿surgió de ustedes?

-Luisana: Se lo pedimos nosotros al autor, porque la gente nos tiene tan relacionados como hermanos que es difícil actuar de otro vínculo. Podríamos haber sido amigos, por ejemplo, pero queríamos aprovechar nuestra relación.

-Darío: Al público le cuesta sacarnos de ahí y a nosotros nos facilita para actuar. Explotamos la relación de hermanos reales que tenemos para darle más vitalidad a la comedia. El objetivo era ir por un estilo bastante grotesco, como el de Esperando la carroza y creo que se logró.

-Luisana: Si bien somos hermanos, esto es un registro completamente distinto al de Coqui y Paola de Casados con hijos. Es una obra completamente distinta.

-Darío: Acá somos dos hermanos que se cruzan en un momento difícil, en el que no tenían pensado cruzarse. Uno se ocupa más de la madre que el otro y sale el tema de la herencia, aún con la madre en vida, y todos los roces entre ellos.

-¿Su mamá vio los ensayos? ¿Qué opina?

-Darío: Sí, mi viejo vio todos los ensayos y mamá vino una vez y le encantó. Se metió en el tono de los personajes que son muy diferentes a nosotros y logramos sorprenderla. Y nosotros nos divertimos mucho, ojalá al público le pase lo mismo.

-Un poco de humor no viene nada mal en este momento.

-Darío: La verdad es que la obra es un trampolín de emociones, porque pasan cosas todo el tiempo, de una punta a la obra, de estados de ánimo que son como una ola, no da respiro. Además le metimos algunos guiños personales, como por ejemplo, que veraneaban en Las Toninas, el mismo lugar donde nosotros íbamos de chicos. La verdad es que decidimos jugárnosla. Y hay una sorpresa al final, una voz en off que es un gancho extra.

-¿Cómo fue la convivencia de toda la familia en estos meses?

-Luisana: La verdad es que nosotros somos fáciles de convivir, somo buenos convivientes. Lo que más me preocupaba eran mis hijos, que son muy chiquitos y, para alguien que no está acostumbrado, como Darío, a lo mejor era complicado, pero lo llevamos re bien. Los abuelos haciendo su rol de abuelos, mi mamá se ocupó de la cocina y Darío, en su rol de tío. Y haciendo un poco de vida al aire libre cuando no llueve.

-Darío: Acá llueve mucho, eh. La sensación fue como la de un campamento. Somos concientes de que éste es un momento muy difícil, pero a la vez es único. No sé cuándo vamos a estar otra vez todos juntos, ojalá todo se arregle con este tema de la pandemia para todo el mundo.

-Luisana: Esta situación es como esas cosas que, si no las disfrutás, después te arrepentís porque no se va a volver a repetir. Un poco todo surgió de eso: no pensemos tanto en lo que vendrá, en la vacuna, hagamos algo. 

-Darío: Viéndola en acción, no sé de dónde saca Lu tanta energía, desde las seis de la mañana, con los chicos, los ensayos, la casa. Ahora creo que todavía estoy muy lejos de ser papá. Estuvo muy bueno compartir de nuevo el trabajo con Luisana. Igual que nos pasaba con Casados con hijos, nunca pasábamos la letra en casa, pero íbamos a los ensayos y salía de una.

-Si se da la posibilidad, ¿les gustaría hacerla de manera presencial?

-Luisana: Nos gustaría mucho hacerla en la Argentina cuando pase todo eso. Pero ahora hay solo 5 mil entradas porque está pensado para que no se caiga el streaming. Y será una sola función que se podrá ver en la Argentina y en Israel. 

Hermanos se estrena en simultáneo para la Argentina e Israel el 13 de enero de 2021. Las entradas ya están a la venta a través de Ticketek: www.ticketek.com.ar/hermanos/online

Fuente: Clarín