El secreto detrás de la imagen: Francesco Viglione comparte su mirada experta para transformar las fotos cotidianas

En la era del scroll infinito, donde las imágenes dominan nuestra comunicación diaria, la frontera entre el glamour fashionista y la pantalla de nuestro teléfono celular es cada vez más delgada. Francesco Viglione, referente técnico en el mundo de las pasarelas y director de campañas visuales para marcas globales de la talla de Montblanc, Netflix, Fila, MAC, Nissan y Ford -entre otras-, comparte su visión experta sobre cómo se construye una imagen verdaderamente interesante y revela trucos sencillos para que cualquier usuario común pueda mejorar su performance visual, tanto en el mundo real como en el digital.

Con más de diez años dirigiendo en la industria de la moda y la publicidad, Viglione ha recorrido la gran mayoría de las pasarelas del mundo y ha sido testigo directo de cómo la inmediatez digital ha transformado por completo la forma de registrar la belleza. «Antes, un desfile se filmaba pensando en una sola pieza final; hoy cada evento se piensa en capas: con una narrativa larga para la prensa y decenas de fragmentos verticales de quince segundos para la pantalla de teléfono», explica el director.

Esto refleja una nueva gramática de la moda, que va de la pasarela al teléfono. Sin embargo, para Francesco la clave para construir una imagen que capture la atención del espectador no radica en la complejidad técnica, sino en saber leer la atmósfera y anticiparse a los detalles. Es lo que él denomina «el segundo fantasma»: ese instante imprevisto de medio segundo —como el brillo de una tela satinada al girar o una mirada espontánea antes de clavar la pose— que separa una cobertura común de una verdadera pieza de arte. Donde el movimiento y el encuadre deben respetar siempre la estructura de lo que se muestra: «Si la prenda es dura, la cámara se mueve firme; si la tela es fluida, la cámara debe fluir con ella».

Tips para mejorar el outfit en las fotos y desarrollar contenido de valor estético para las redes sociales

Llevar un celular con una buena cámara no garantiza una imagen relevante. En este sentido, para evitar la frustración y lograr fotos que destaquen, Francesco Viglione propone tips expertos con 3 reglas de oro que pueden aplicarse en las capturas diarias:

1. Cuidá la distancia y la altura: el fin de las fotos distorsionadas. El error más común al retratar un look es sacarse la foto demasiado cerca y muy elevadas con el brazo estirado. «Eso acorta la figura y deforma las proporciones», advierte el director. Su consejo es alejarse más de lo que parece necesario y bajar la cámara a la altura del pecho o un poco más abajo, “nunca por encima de los ojos”, para estilizar la figura y lucir el outfit completo.

2. Utilizar una sola fuente de luz: la regla de tres cuartos. Lo que arruina la mayoría de las fotos caseras es la competencia entre múltiples luces o el sol muy fuerte del mediodía. La clave es buscar una única fuente de luz suave (como una ventana grande o la sombra abierta en la calle) y ubicar el cuerpo apenas girado en tres cuartos respecto a esa luz, nunca de frente a ella. Esto funciona como iluminación de estudio profesional de manera totalmente gratuita.

3. Para perder la timidez y dejar de posar: realizá una acción. La timidez frente a la cámara aparece cuando no sabemos qué hacer con el cuerpo o cuál es nuestra intención, las fotos parecen forzadas o poco naturales. «Nunca le pido a nadie que ‘pose’, le doy una acción», confiesa Viglione, un recurso que aplica tanto con grandes celebridades internacionales como con cualquier persona. Al concentrar el cuerpo en una instrucción simple y humana, la tensión desaparece y la seguridad y autenticidad surgen de manera natural.

Finalmente, el director recuerda que la construcción visual es un trabajo de equipo y sensibilidad, donde la iluminación define aquello que transmite un ambiente: misterio, lujo o espontaneidad, la luz como el alma de la historia. Aprender a observar cómo la luz modela las sombras y las formas a nuestro alrededor es, según el experto, el primer paso para entrenar el ojo y lograr que nuestras imágenes dejen de ser un registro plano para convertirse en una historia digna de ser mirada.