Parece que Kevin Spacey (Nueva Jersey, 66 años) va viendo la luz al final del túnel en el que se metió en 2017, cuando el también intérprete Anthony Rapp lo acusó de agresión sexual durante una fiesta en 1986 y le demandó por 40 millones de dólares. Años después de esa demanda, en octubre de 2022, un tribunal federal de Nueva York exculpó al actor de Se7en: los siete pecados capitales (1995) y Belleza americana (1999), y tampoco ha sido condenado por las otras denuncias por abuso sexual que siguieron a la de Rapp. Pero las consecuencias para él fueron devastadoras, comenzando un período de diez años en los que no trabajó en Hollywood y llegó a perder su casa. Antes de las acusaciones, el actor se encontraba en la cima de su popularidad, interpretando al maquiavélico Francis Underwood en House of Cards desde 2013, pero la demanda de Rapp impactó tanto en su imagen pública que fue despedido de la exitosa serie antes de su última temporada.
Para amortiguar el golpe, Spacey, que desde el principio aseguró no acordarse de haberse comportado inapropiadamente en aquella fiesta en la que Rapp tenía 14 años, decidió pedirle disculpas y hacer pública su homosexualidad, una forma de sacar a la luz su orientación sexual por primera vez, que fue muy criticada por asociar este tema con una acusación de abuso sexual. Ahora, en una entrevista reciente en el podcast de Bill Maher, Club Random, el intérprete de L.A. Confidential revela que, antes incluso de sus horas más bajas, él ya había pensado en salir del clóset.
“Lo oculté a toda costa”
Spacey reconoce que en el pasado fue muy celoso sobre su orientación sexual: “Lo oculté a toda costa. No quería que se supiera nada sobre mí, y me creía tan listo que pensaba que nadie lo sabía [que era homosexual], cuando por supuesto todo el mundo lo sabía”, explica durante la entrevista con Maher, publicada el lunes. El ganador de dos premios Oscar (por Belleza americana y Los sospechosos de siempre) recuerda: “Salir del clóset no es fácil, no lo fue para mí, aunque durante muchos años gente de la comunidad hizo bromas sobre mí, como si ser famoso y salir del armario fuera algo fácil”.
Y añade: ”Siento no haber tenido antes el coraje de salir». Preguntado sobre si el escándalo precipitó su decisión, afirma: “Estaba listo para salir dos años antes del escándalo”. “Se contaban muchísimas historias sobre mí. Se hablaba mucho de que era gay (…) y en lugar de que la comunidad gay lo entendiera… siempre sentí que me estaban atacando. Eso fue muy doloroso para mí”, dice.
Durante la entrevista, al actor, que se muestra contento de empezar a salir de su ostracismo mediático, le preguntan por las múltiples demandas sobre abuso sexual —la de Rapp fue la primera, pero luego vinieron otras, en concreto una en Reino Unido por otros cuatro delitos—. “Con tantas denuncias no puedo creerme que no hubiera humo”, le dice su interlocutor muy al principio de la conversación, a lo que el actor responde: “Nunca dije que no hubiera un incendio, pero era uno pequeño, que se podría haber apagado con un extintor”. Tras esto, Spacey aclara que le han declarado inocente en todos los juicios con jurado que se le han abierto hasta ahora (aunque también ha cerrado algunas de esas denuncias con acuerdos extrajudiciales)”.
Sobre el castigo que ha vivido todos estos años por parte de la sociedad y, en concreto, del show business, el actor cuenta que se siente menos en la cárcel que antes. “Creo que cuando la gente empieza a oír los hechos y a entender lo que ganamos en los tribunales, empieza a pensar que nueve años ya son suficientes. Si yo hubiera sido una figura del deporte, me habrían expulsado de siete partidos”. En noviembre de 2025, Spacey aseguró públicamente que estaba sin casa, “viviendo en hoteles y Airbnb”. El año anterior, rompió a llorar contando sus penurias económicas en una entrevista. Estas, según explicó, derivaban de una deuda millonaria contraída tras años de juicios y defensas contra los más de 30 hombres que le acusaban de conductas inapropiadas.
Fuente: La Nación

