Mónica Gonzaga: canas, 12 kilos más y una imagen lejos de la mujer sexy para Barrabrava

La actriz se luce interpretando a Gladys en la segunda temporada de la serie Barrabrava, personaje para el cual tuvo que hacer un profundo cambio físico

Fue una sex symbol en los 90, trabajó con todos los capocómicos, hizo telenovelas y ahora se luce en las dos temporadas de Barrabrava, la serie de Prime Video. En estos últimos años, Mónica Gonzaga se animó a dejar de lado a la femme fatale para interpretar a Gladys, una mujer humilde y muy sufrida, madre de los personajes de Gastón Pauls, Matías Mayer y Ángelo Mutti.

Pero en la vida real, la actriz está lejos de ser esa mujer descuidada y sigue siendo tan coqueta y sensual como a los 20. En diálogo con LA NACION, Gonzaga cuenta que debió engordar para meterse en el personaje y dejarse las canas por varios meses. “Me descubrieron en otro rol y me gané un Cóndor de Plata como actriz dramática, y la primera temporada, Barrabrava ganó el Platino a la mejor serie iberoamericana 2024”, dice con orgullo. Además, habla de la relación con su hijo Adriano Sessa y de sus amores.

-¿Creés que es injusto que recién te hayan descubierto como actriz dramática con Barrabrava?

-Agradezco la oportunidad que me dio Jesús Braceras de elegirme para este rol. Obviamente, es muy difícil que al actor que da una imagen lo llamen para hacer otro personaje muy distinto. Es muy difícil pasar del otro lado.

-Y vos siempre fuiste la mujer sexy…

-Fui la mujer sexy o la madre sexy o la exactriz. Siempre era glamour, mucho maquillaje, mucho todo. Y ahora soy la madre humilde, hecha pelota, sin poder teñirse el pelo cada cinco o seis meses, gordita. Todavía tengo como cinco o seis kilos más. Y necesito engordar un poco más porque, parece, en octubre grabamos la tercera temporada de Barrabrava. Para la primera había engordado doce kilos. Y para la segunda, ocho. Lo hice porque quería despegarme totalmente de Mónica González [su nombre real], que es bien difícil. Pero lo logré. Muchas veces voy a castings y los directores me dicen que les gusto para el rol que buscan, pero prefieren a una desconocida. Porque mi imagen es muy fuerte. Y pienso que lo divertido de ser un actor es vivir varias vidas, poder ser como un camaleón. Y creo que en esta segunda temporada mi personaje crece gracias a haber despegado mucho de Mónica Gonzaga.

"Fui la mujer sexy o la madre sexy o la exactriz. Siempre era glamour, mucho maquillaje, mucho todo. Y ahora soy la madre humilde, hecha pelota, sin poder teñirse el pelo cada cinco o seis meses, gordita"
«Fui la mujer sexy o la madre sexy o la exactriz. Siempre era glamour, mucho maquillaje, mucho todo. Y ahora soy la madre humilde, hecha pelota, sin poder teñirse el pelo cada cinco o seis meses, gordita»Talentos-¿Cómo fue volver a interpretar el mismo personaje después de tres años?
-Lo primero que hizo Jesús Braceras fue un video para ver cómo estaba. Cuando hago Gladys, saco la panza y encorvo la espalda, y así me queda un poco de papada, porque estoy más gordita e hinchada. Me sale cómodamente gracias a un par de tips: la gordura, la posición del cuerpo, las canas. Enseguida aparece la Gladys descuidada. Fue fácil encontrarla porque estaba en algún lugar. Hace unos años estudié con Julio Chávez, que en ese momento estaba haciendo El puntero y había engordado no sé cuántos kilos. Venía con la ropa con la que había hecho el programa, toda enorme, los pantalones grandes, y ahí lo vi en su personaje: un tipo grandote, gordo, con la cara hinchada. Recuerdo que en ese momento Julio me dijo: “andá, podés hacer lo que quieras”. Voy a volver a tomar clases con Julio, porque está bueno hacer workshops cada tanto.


A Mónica Gonzaga la comedia la marcó: "Trabajé con todos los grandes: Olmedo, Porcel, Minguito, Calabró", repasa
A Mónica Gonzaga la comedia la marcó: «Trabajé con todos los grandes: Olmedo, Porcel, Minguito, Calabró», repasaHernan Zenteno – La Nacion
-¿Y estudiaste cuando empezaste a trabajar?

-Empecé a los 13 años, muy joven e hice mucha comedia. Me encantaría volver a hacer comedia ahora. Trabajé con todos los grandes: Olmedo, Porcel, Minguito, Calabró. Y en las redes aparecen siempre videos de las películas y los programas. Todo eso está muy presente todavía, y también me conocen por la voz. Hice Mesa de Noticias, que es un programa de comedia que me encantó. Y Matrimonios y algo más, que también fue una especie de revelación en comedia. Ciclos icónicos con 45 puntos de rating. Y después hice también telenovelas, como Amigovios, Los Roldán, Primicias… Trato ahora de estudiar mucho neutro, porque hay muchas oportunidades en México. Por eso, que me hayan redescubierto es un halago. Y un premio es un mimo.

-¿Dónde quedó esa Mónica sensual?

-Sigue. En Barrabrava tuve que tocar esa tecla, pero en forma inversa, cuando hacemos una escena fuerte con Gustavo Garzón. En vez del placer de seducir, se muestra la humillación y estar en el peor lugar de una mujer. Ahí me pusieron una faja para que no saliera la colita Mónica Gonzaga (risas). Son todos recursos.

-¿Seguís en contacto con los actores que fueron tus hijos en la serie?

-Sí, claro. Cada tanto hago una reunión en mi casa. Ángelo se hizo íntimo amigo de mi hijo. Es fabuloso el trabajo que hace y gracias al cual se ganó el Premio Sur como Revelación. Su personaje es cuadripléjico y está en una silla y trabajamos mucho ese tema. Él en la silla de ruedas y yo caracterizada como Gladys, salíamos a la calle, nos íbamos a un shopping para practicar. La gente me decía: “señora, no vaya por allá porque no tienen ascensor, vaya por el otro lado”. “Gracias”, decía yo. Y lo llevaba a Ángelo, que iba totalmente en personaje, para el otro lado. Y con Gastón y Matías también nos llevamos muy bien. De entrada, encaré una familia. Gastón es mi hijo fuerte, el lógico, pensante. Mi otro hijo es pasional, impulsivo, delirante, enojoso. Y el más chico que dependía totalmente de mí. Entonces creé esa familia en mi cabeza y en mi sentir.

"El cine pasatista alimentaba al cine bueno, porque iban un millón setecientas mil personas y la entrada salía cuatro dólares y uno iba para el Instituto de Cine que financiaba otras películas", comenta Gonzaga
«El cine pasatista alimentaba al cine bueno, porque iban un millón setecientas mil personas y la entrada salía cuatro dólares y uno iba para el Instituto de Cine que financiaba otras películas», comenta GonzagaHernan Zenteno – La Nacion

-De La carpa del amor a Barrabrava. ¿Qué pensás de tu recorrido?

-El cine pasatista alimentaba al cine bueno, porque iban un millón setecientas mil personas y la entrada salía cuatro dólares y uno iba para el Instituto de Cine que financiaba otras películas. Imaginate todo lo que se podía hacer con lo que se recaudaba. Muchos compañeros míos de La carpa del amor o de Los bañeros, que son grandes actores, no te nombran una película de esas ni locos. Pero yo hablo con orgullo y también del Negro Olmedo, porque fue un comediante espectacular que hizo reír a un pueblo entero. Era un actor con una ductilidad increíble, ni él mismo sabía quién era. Hoy no existen lo comercial y lo intelectual por separado porque se mezcló todo. Yo no tengo problema y cuando me llaman para trabajar, digo que sí. Sea el personaje que sea: chiquito o grande.

-Tuviste algunos baches de trabajo, ¿qué hiciste en ese momento?

-Fue cuando estuve con mi marido (Alejandro Sessa, director y productor), porque estaba en el backstage de sus trabajos. Hacíamos producciones y muchos servicios para los Estados Unidos o para Europa y yo trabajaba con él. No hacía de actriz, pero estaba detrás de escena.

"Cuando hago Gladys, saco la panza y encorvo la espalda, y así me queda un poco de papada, porque estoy más gordita e hinchada. Me sale cómodamente gracias a un par de tips: la gordura, la posición del cuerpo, las canas. Enseguida aparece la Gladys descuidada. Fue fácil encontrarla porque estaba en algún lugar"
«Cuando hago Gladys, saco la panza y encorvo la espalda, y así me queda un poco de papada, porque estoy más gordita e hinchada. Me sale cómodamente gracias a un par de tips: la gordura, la posición del cuerpo, las canas. Enseguida aparece la Gladys descuidada. Fue fácil encontrarla porque estaba en algún lugar»Talentos

-¿Fue por elección?

-Por elección. Estaba en pareja y me interesó ocuparme de lo que necesitaban los actores, de las locaciones, de organizar todo. Igual, en ese momento hice Amigovios. Nunca dejé de trabajar en lo mío.

-Fue tu pareja más larga…

-Estuvimos quince años juntos, hasta que falleció. Y es el padre de mi hijo Adriano, que hoy es filmmaker y productor. Además, se va a recibir de ingeniero industrial, le faltan cuatro materias. Mi hijo también es mi representante, empezó con Barrabrava y sigue, aunque yo también me manejo sola.

"Tengo mis rutinas, hago gimnasia, hasta hace poco hacía pintura y seguramente voy a retomar", comenta Mónica Gonzaga sobre su tiempo libre
«Tengo mis rutinas, hago gimnasia, hasta hace poco hacía pintura y seguramente voy a retomar», comenta Mónica Gonzaga sobre su tiempo libreHernan Zenteno – La Nacion

-¿Viven juntos?

-Vivimos juntos ahora porque volvió a casa. Se había ido y ahora volvió.

-¿Y qué tal esa convivencia?

-A veces es complicada. Pero pasa mucho tiempo con la novia, y filmando. Por eso que tampoco se ha ido a vivir solo. Po otro lado, también es lindo compartir. Mis amigas me dicen “vas a extrañar eso”. Y es cierto, porque todavía no sufro el nido vacío. Y confieso que le tengo un poco de miedo, por eso ya estoy buscando mis grupos y tengo el de la escuela primaria y de la secundaria, otro grupo de modelos que también somos amigas, y el grupo de mis primas.

-¿Y tenés otras actividades?

-Me mantengo con mis alquileres, y tengo mis rutinas, hago gimnasia, hasta hace poco hacía pintura y seguramente voy a retomar. Ahora en el atril están colgadas mis carteras (risas).

¿En pareja? "Estoy sola desde hace mucho tiempo ya", responde
¿En pareja? «Estoy sola desde hace mucho tiempo ya», respondeHernan Zenteno – La Nacion

-¿Tenés proyectos?

-Tengo un proyecto que no puedo contar todavía pero ya se hizo en Inglaterra, en Italia, en Estados Unidos. Es una ficción que tiene que ver con la mujer.

-Hablemos de amor. ¿Estás acompañada?

-No, estoy sola desde hace mucho tiempo ya. Me resulta un poco difícil el asunto de la pareja en esta época de mi vida. Cada vez que voy a mi ginecólogo o al terapeuta, me dicen: “¿y el corazón?”. Y les digo: “bien, gracias”. Mis propios médicos me preguntan así que estar enamorada debe hacer bien a la salud (risas). Es difícil encontrarse a esta edad. Me siguen muchos chicos de 40 que me conocen de antes, y me mato de risa porque tienen un montón de años menos que yo.

-¿Y no te animarías a una relación con alguien más joven?

-No, no, la verdad que no. Hay lugares, bares… También voy a aprender tango y son un grupo de chicas muy sensuales, muy tangueras, y se les acercan chicos más jóvenes. Hombres grandes no hay tantos.

Mónica Gonzaga estuvo en pareja con dos cantantes muy populares: Julio Iglesias y Cacho Castaña
Mónica Gonzaga estuvo en pareja con dos cantantes muy populares: Julio Iglesias y Cacho CastañaHernan Zenteno – La Nacion

-Siempre has hablado muy bien de todos tus amores, incluso de Julio Iglesias, que este año fue acusado de abuso…

-Entiendo que siempre hay que creerle a la mujer, pero me cuesta mucho creer que ese hombre que yo conocí, ese caballero, ese tipo tan humano, haya hecho nada de eso. Recuerdo que lo conocí en medio de una crisis personal, cuando fallecieron mi madre y mi padre, y fue tan contenedor. La verdad que me cuesta mucho. Conocí a su madre, a su hermano, a su cuñada, y las tres mujeres íbamos de compras. Tan familiero. No sé, no me cierra nada. Tengo muchos recuerdos lindos de todas mis parejas. Con Cacho (Castaña) tuve una amistad que duró muchísimos años. Tal vez tengo menos contacto con mi última pareja, Rosendo Fraga, pero si lo veo yo creo que tendría una buena relación.

-Antes hablábamos de tu sensualidad en tu juventud, ¿cómo te llevás con el paso del tiempo? Nunca te hiciste cirugías estéticas.

-Alguna cosita me hago. Trato de cuidarme lo más posible. No habría podido hacer a Gladys si me hubiera operado… Y no me opero por miedo. ¿Y si no me gusto? Todo lo otro se sale, pero con una operación no podés volver atrás. Las otras cosas ayudan, aunque son carísimas. Y si no te gusta hay un antídoto: te lo sacás. Pero si te operás no hay vuelta atrás. Y la cámara es muy botona.

Fuente: Liliana Podestá, La Nación