Paolo Sorrentino, en Buenos Aires: “Mi pasión por el cine nació de mi pasión por Maradona”

El aclamado cineasta italiano llegó a la Argentina para compartir un encuentro de diez días con 50 jóvenes directores de todo el mundo en San Martín de los Andes

“Me siento en Buenos Aires mucho más cerca de Nápoles de lo que cualquiera pueda imaginar. Y por supuesto, comparto con los habitantes de esta ciudad la pasión que todos saben que tengo por Diego Maradona”. Así se presentó ante los medios locales este sábado al mediodía el italiano Paolo Sorrentino, uno de los directores más destacados del cine de autor de las últimas dos décadas en todo el mundo, pocas horas antes de viajar a la Patagonia, donde encabezará durante diez días una experiencia inédita de trabajo creativo junto a medio centenar de jóvenes realizadores de los cinco continentes.

“Creo que voy a aprender de ellos mucho más de lo que ellos puedan recibir de mí”, dijo como anticipo de esta suerte de laboratorio creativo al aire libre que lo tendrá como maestro, referente y mentor entre el 1° y el 10 de diciembre en un resort ubicado en las cercanías de San Martín de los Andes. La propuesta fue organizada por Playlab, una empresa productora con sede en Barcelona que impulsa la carrera de nuevos talentos y realizó cuatro experiencias previas de este tipo en distintos lugares del mundo. Tuvieron al iraní Abbas Kiarostami, al alemán Werner Herzog, al tailandés Apitchapong Weerasethakul y al portugués Pedro Costa como mentores en el lugar que ahora ocupará Sorrentino.

Paolo Sorrentino, este sábado en Buenos Aires
Paolo Sorrentino, este sábado en Buenos AiresPilar Camacho

En una visita que se conoció casi sin aviso y antes de viajar a la Patagonia, el realizador italiano ofreció en la tarde del sábado 29 una master class en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín (que incluyó un diálogo público con el director del Bafici, Javier Porta Fouz), pero por razones climáticas no pudo presentar la proyección gratuita y al aire libre de Fue la mano de Dios (2021), programada originalmente para esta medianoche en la avenida Corrientes y Talcahuano. Según confirmó la ministra de Cultura del gobierno porteño, Gabriela Ricardes, la actividad se postergó para el próximo sábado.

“Visión miope”

Cuando se le pidió un comentario sobre el apoyo al cine por parte del sector público, el director de La grande bellezza dijo que “el cine tiene la capacidad de potenciar el valor más importante de un país, su propia reputación”. Y dijo que cuando el Estado retrocede en su impulso al financiamiento de la cultura lo que hace es mostrar una “visión miope” que termina afectando a la economía de un país.

Sorrentino recibió en septiembre de 2021 el León de Plata en el Festival de Venecia por la película que dedicó a Maradona: Fue la mano de Dios
Sorrentino recibió en septiembre de 2021 el León de Plata en el Festival de Venecia por la película que dedicó a Maradona: Fue la mano de DiosTwitter @DMBatlle

“En ese sentido, cortar los fondos públicos es un gran error, primero de naturaleza económica y luego cultural. Y como sabemos que los políticos son mucho más sensibles a la economía que a la cultura creo que deberían reflexionar bastante sobre esta equivocación que están cometiendo”, agregó el director que presentó dos meses atrás en el Festival de Venecia su nueva película, La Grazia, cuya llegada a las pantallas argentinas está prevista para comienzos de 2026.

En La Boca

Apenas llegado a Buenos Aires, el primer destino de la visita de Sorrentino fue la cancha de Boca. Allí se encontró con Dalma, una de las hijas de su ídolo, y visitó junto a ella el palco desde el cual Maradona seguía los partidos. “Mi pasión por el cine nació sobre todo de mi pasión por Maradona. Lo vi por primera vez a los 14 años en el estadio de Napoli y en ese momento entendí todo lo que significa el espectáculo. Más que el deporte o el fútbol, Maradona representaba la idea de un enorme e irrepetible espectáculo. Como un estreno en Broadway”, describió.

Pero inmediatamente recordó aquello que define la trama de Fue la mano de Dios en un sentido autobiográfico: “Maradona me salvó la vida, porque en un momento yo debería haber estado en un lugar de muerte y en cambio aparecí en un lugar de vida, un partido de fútbol en el que jugaba Diego. Todo lo que tiene que ver con Maradona me sigue conmoviendo y él es la razón por la cual estoy acá a los 55 años, en lugar de estar muerto a los 17”.

Sorrentino en el encuentro con los medios de este sábado junto a Estephania Bonnett, la responsable del proyecto que lo trajo a la Argentina
Sorrentino en el encuentro con los medios de este sábado junto a Estephania Bonnett, la responsable del proyecto que lo trajo a la ArgentinaPilar Camacho

Como quería llevarse a Italia algún recuerdo de Maradona, Sorrentino contó que al llegar a la Boca lo primero que hizo fue preguntar dónde podía comprar souvenirs. “De repente tenía alrededor 400 negocios, por lo que mis expectativas resultaron ampliamente satisfechas”.

También dijo, ante una pregunta netamente futbolera, que en cualquier comparación con Lionel Messi siempre estará del lado de Maradona. “Los dos son carismáticos –aceptó-, pero el carisma de Maradona incluye toda la complejidad de la condición humana. En Maradona convivían el bien y el mal, como nos pasa a todos nosotros, pero en su caso de manera mucho más exasperada. Y también es más fuerte como futbolista que Messi, según mi opinión”.

Al hablar específicamente de su arte, Sorrentino dijo que la condición fundamental para hacer cine es sentirse una persona completamente libre, inclusive para ser “provocador, ofensivo, desprejuiciado y hasta vulgar o irrespetuoso”. Evocó la memoria de los años 90, cuando un cineasta como Quentin Tarantino pudo explotar porque tenía la libertad de decir todo lo que quería.

Sorrentino y su actor predilecto, el italiano Toni Servillo, durante la presentación de su última película, La Grazia, en el Festival de Venecia de este año
Sorrentino y su actor predilecto, el italiano Toni Servillo, durante la presentación de su última película, La Grazia, en el Festival de Venecia de este añoTIZIANA FABI – AFP

“En aquél tiempo –continuó- el problema es que el director se enfrentaba contra un único censor, que era el productor. Un tipo que decía que para hacer dinero necesitaba cortar algunas cosas que le parecían demasiado escabrosas. Pero en ese momento te enfrentabas como director con una sola persona. Ahora toca pelear contra una multitud de desconocidos. Eso es lo que hace cada vez más difícil nuestro trabajo”.

También reveló que le atrae cada vez menos ir al cine o ver películas: “Todavía nos quedan los grandes autores, pero tengo la sensación de que hoy vemos películas de menor belleza respecto de las que se hacían en el tiempo en que todos eran absolutamente libres. Por eso mis maestros, además de Fellini Scorsese, siguen siendo los grandes del cine estadounidense de los 90 como los hermanos Coen, Abel FerraraJim Jarmusch, el propio Tarantino. Yo tenía en ese momento 19 o 20 años y todos ellos me ayudaron a formar mi estilo y mi imaginación”.

Innecesaria

Sobre la inteligencia artificial, dijo que espera que resulte algo completamente innecesario para el cine y por el contrario muy útil cuando se ponga al servicio de la medicina o la ingeniería. “Hay cosas –precisó- que aparecen con la sensación de que van a revolucionar al mundo y en cambio terminan siendo simples modas pasajeras. Hace algún tiempo teníamos la sensación de que todos de un momento a otro íbamos a vivir en una especie de metaverso. Ahora, en cambio, volvemos a disfrutar de la contemplación de los cuadros de Picasso o de Tiziano. Ojalá pase lo mismo con la inteligencia artificial”.

"Maradona me salvó la vida", dijo Sorrentino este sábado en Buenos Aires
«Maradona me salvó la vida», dijo Sorrentino este sábado en Buenos AiresPilar Camacho

Finalmente, reconoció que jamás podría hacer una película sobre Buenos Aires, así como nadie que proviene de Roma estaría en condiciones de contar desde el cine una historia para entender a Nueva York o cualquier ciudad importante del mundo. “Lo único que haría es un film sobre alguien que anda por Buenos Aires. Siendo napolitano, jamás tendría la pretensión de entender a esta ciudad. Como decía muy bien Philip Roth, la cultura de un lugar es demasiado profunda e insondable para el que no pertenece a ese mismo lugar”.

Como un espectáculo

Era inevitable que su ciudad natal y su ídolo máximo regresaran a la voz de Sorrentino en el cierre del encuentro. “Maradona era un espectáculo y Nápoles es una ciudad enamorada del espectáculo. Si usted llega a Nápoles y se sube a un taxi, el taxista no solo lo llevará a su destino, sino que lo hará con una puesta en escena muy visible. Maradona entendía así el fútbol. Como un espectáculo, una actuación o una danza. El suyo fue un triunfo del conocimiento, del talento y del virtuosismo. Por eso nos enamoramos de él”.

Orientados por Sorrentino, cada uno de los 50 cineastas que se sumarán al laboratorio patagónico atravesará todas las fases del proceso creativo (que incluye encuentros individuales y grupales con el director italiano) y en esos diez días deberán filmar, montar y terminar un corto.

Sorrentino escucha al embajador italiano en la Argentina, Fabrizio Nicoletti
Sorrentino escucha al embajador italiano en la Argentina, Fabrizio NicolettiPilar Camacho

Diez de los trabajos serán elegidos por Playlab para su posible distribución o exhibición en festivales internacionales. La responsable del proyecto, la productora y directora colombiana Estephania Bonnett, acompañó a Sorrentino en su presentación de este sábado en la sede del Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires, junto al flamante embajador italiano en la Argentina, Fabrizio Nicoletti, en el primer acto público de su gestión.

Se anotaron en el laboratorio jóvenes cineastas de Australia, México, España, Rumania, Colombia, Estados Unidos, Francia, China, Portugal, Italia, Perú, Serbia, Filipinas, Brasil, Grecia, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Alemania y Bosnia-Herzegovina. Los representantes argentinos serán Ernesto Rowe, Gabriel Bosisio, Hernán Guerschuny y Macarena Rubio.

Fuente: Marcelo Stiletano, La Nación