Como nunca en los últimos años, el mercado cinematográfico local está pendiente y expectante de lo que vaya a ocurrir de aquí a fines de julio en los cines de nuestro país. Distribuidores y exhibidores vivirán estas semanas con la calculadora en la mano, en la medida en que el Mundial lo permita, pendientes de la competencia mano a mano, por primera vez en la historia, de los dos títulos con mayor poder de convocatoria de las últimas tres décadas.
Desde hace 48 horas, Toy Story y los Minions acaparan casi todas las funciones y horarios disponibles en la cartelera local. Hasta ahora nunca habíamos tenido en nuestro medio la oportunidad de ver juntos, convocando al mismo tiempo a chicos y grandes, a los personajes que lograron la mayor cantidad histórica de público en los cines argentinos medidas desde 1997, momento en que el mercado local comenzó a manejar las estadísticas confiables que se mantienen hasta hoy.

El mercado sabe que la realidad actual es otra y que ni Toy Story 5 ni Minions & Monstruos terminarán alcanzando o superando las impresionantes cifras de venta de entradas de sus estrenos previos. Entre Minions (2015), Toy Story 4 (2019) y Minions: nace un villano (2022) se llegó a una cifra conjunta y acumulada de algo más de 15 millones de tickets.
Pero estos dos flamantes estrenos animados tienen el poder para atraer a priori más espectadores que el de cualquier otro lanzamiento previsto para este año en los cines de nuestro país. De hecho, este jueves 2 de julio, el primer día de coexistencia absoluta entre Toy Story 5 y Minions & Monstruos en las salas y complejos de todo el país, las dos películas convocaron al 82% del total de las entradas vendidas.
Según los datos de Ultracine, fueron al cine este jueves 55.202 personas. De ellas, 45.329 correspondieron a estos dos tanques animados: 32.872 para Toy Story 5 y 12.457 para Minions & Monstruos. Los amantes de los títulos a gran escala dirán que ya empezó la “madre de todas las batallas animadas” y que Woody, Buzz Lightyear y sus amigos están sacando en la largada una ventaja bastante visible sobre los pequeños seres amarillos de habla incomprensible.
Pixar empezó ganando frente a Illumination. Los dos estudios de animación más innovadores, activos, inquietos y exitosos de la última década y media quedaron frente a frente de manera directa en un escenario inédito para la taquilla. Los dos protagonistas ponen a prueba sus respectivas fortalezas y tratan a la vez de disimular ciertas debilidades.
¿Cuál es la mejor manera de establecer parámetros de comparación entre Illumination y Pixar? ¿En qué dimensiones podemos ver cómo miden sus fuerzas estas dos potencias del cine de animación más fuerte y ambicioso del mundo? Al tener como natural destinatario a un público infantil y familiar, los personajes más festejados se convierten además en compañía permanente más allá de la pantalla. Desde el merchandising se crea todo un gigantesco dispositivo que acompaña la vida cotidiana y fortalece todavía más una identificación cuyo punto de partida siempre es una sala de cine.
Historia e identidad
Pixar, fundada en 1996 y adquirida por Disney a comienzos de 2006, es el primer estudio de animación en toda la historia del cine que volcó el 100% de sus esfuerzos creativos a producir contenidos audiovisuales desde un entorno digital. El haber sido pionero en este terreno es de por sí una ventaja adicional. Desde este dominio virtuoso de una tecnología que maneja como nadie, los talentosos animadores de Pixar tomaron siempre la iniciativa y marcaron el camino a seguir. En sus películas se aprecia una búsqueda constante de perfeccionamiento en la búsqueda de la imagen animada más realista, sin perder jamás la perspectiva de estar contando historias en un entorno animado, donde la reproducción exacta del mundo real se convierte en un objetivo imposible y que no tiene ningún sentido alcanzar.
Illumination fue creada en 2007 por Chris Meledandri, que formó su propio estudio después de trabajar mucho tiempo como responsable de los proyectos animados de 20th Century Fox y Blue Sky (el estudio del que surgió La edad de hielo). También destinó todos sus esfuerzos a la producción de títulos realizados con la más actualizada tecnología digital, pero el estudio siempre se mostró más interesado por el entretenimiento puro y la búsqueda de una conexión inmediata entre el público y una serie de historias narradas en tono de comedia, con personajes muy coloridos y resueltos a protagonizar acciones con un impacto humorístico directo.

Las películas de Illumination (de Mi villano favorito a La vida secreta de las mascotas) tienen características muy coloridas y apuestan todo el tiempo a la comedia física. La propia memoria del cine, como lo muestra Minions & Monstruos, constituye también la materia prima de los contenidos del estudio: hay constantes referencias en las películas del estudio a títulos clásicos y a referencias ligadas al cine dentro del cine.
Estilo de animación y narración
En el caso de Pixar, no importa si una película tiene en apariencia connotaciones más profundas (WALL-E, Intensa Mente, Soul) o más ligeras (Monsters, Inc., Ratatouille, Toy Story). Detrás de la narración propiamente dicha siempre aparecerán inquietudes existenciales, preguntas muy profundas (y a veces complejas) sobre el sentido de la vida. En ellas se habla del duelo, del aprendizaje, del crecimiento emocional, del fin de la infancia, de la reconstrucción familiar o de lo que puede haber más allá de la muerte. Estas exigencias llevan a una elaboración cuidada y detallada de cada una de sus películas, que se elaboran a lo largo de varios años con presupuestos muy elevados, de entre 150 y 250 millones de dólares cada una.

Las películas de Illumination son, en cambio, un poco más económicas de hacer (un costo promedio de 70 millones) y recurren por lo general a personajes de conductas mucho más livianas y a primera vista de menor profundidad psicológica y existencial. Abundan los chistes visuales, las escenas de acción más veloces (que suelen ser más acotadas o precisas en el caso de Pixar, con el ejemplo máximo de Los Increíbles y Cars) y una identificación directa, a veces planteada de un modo casi ingenuo, entre los personajes y el público. Las caricaturas, las exageraciones y los diseños estilizados definen a los protagonistas de las historias más populares del estudio como Mi villano favorito y La vida secreta de las mascotas.
Estrategia y reconocimiento
En su primera etapa como estudio de animación especializado, Pixar se esmeró en elaborar una matriz de extraordinaria originalidad, deslumbrando a propios y extraños con una capacidad y talento únicos para la creación de mundos accesibles al mismo tiempo para niños y adultos. Desde que está en manos de Disney, el estudio planificó sus movimientos repartiéndose entre las producciones originales y las secuelas, con una indisimulada inclinación en varios momentos hacia estas últimas. En el hogar del ratón Mickey siempre hay una inclinación a profundizar el aprovechamiento integral de los personajes más populares en todos los espacios posibles. La prueba está en algunas atracciones dispuestas en los parques temáticos de Disney.

En Illumination no faltan secuelas y continuidades. Todo lo contrario. El buque insignia del estudio, Mi villano favorito, aprovechó el poderío de un personaje que al principio nadie imaginaba que iba a llegar tan lejos, y al mismo tiempo extendió su influencia a través de un spin off de rendimiento impresionante y respuesta colosal del público como el de los Minions. También hay segundas partes (y más allá) en otros títulos de gran repercusión como La vida secreta de las mascotas, Sing: ven y canta! y, más recientemente, Super Mario Bros., fruto de una muy astuta movida de Meledandri aprovechando a su favor el poder de atracción del videojuego más exitoso de la historia. Al potenciar las franquicias y dosificar al mismo tiempo con menor intensidad la llegada de nuevas producciones originales, Illumination encontró una óptima manera de maximizar ganancia minimizando los costos de producción.
El escenario actual
Disney siempre fue y es la marca por excelencia del cine de animación. Desde este lugar sacó el máximo provecho del poder innovador y creativo de Pixar, cuyos autores en un momento parecieron estar siempre un paso adelante más que el resto de sus pares. Toda la industria llegó a aceptar que no había manera de igualar semejante muestra de talento, que como si fuera poco se renovaba con cada nueva película.
Hasta que, para sorpresa de muchos, asomó una inesperada fatiga y Pixar empezó a dar extrañas muestras de agotamiento creativo. Las cosas se complicaron todavía más por la equívoca estrategia de la conducción de Disney en plena pandemia, cuando se apostó en tiempos de pandemia al estreno directo a streaming de las producciones originales de Pixar, cuya fortaleza siempre estuvo en la llegada de sus películas a las pantallas de cine. Nadie esperaba, por ejemplo, un fracaso tan fuerte como el de la película en solitario de Buzz Lightyear. Lo mismo pasó con otros lanzamientos de los últimos años, con Elio a la cabeza. Si no fracasaron, no pudieron lograr el mismo éxito de sus predecesores.
Illumination, mientras tanto, no dejó de crecer en el mismo momento en que Disney-Pixar empezaban a mostrar señales de declinación. Potenció sus franquicias, agregó nuevos personajes y mantuvo inclusive con más fuerza que antes la energía y el brío que identifican desde siempre a sus creaciones llenas de gags y situaciones planteadas a toda velocidad. “El público vuelve a ver estas películas principalmente porque ha desarrollado un vínculo muy fuerte con los personajes. Una vez que se crea ese vínculo quieren experimentarlo de diversas maneras, pero siempre a partir de una coherencia con los elementos creativos esenciales de la película”, dijo Meledandri poco antes de recibir, hace un par de semanas, el reconocimiento de Hollywood con una estrella que lleva su nombre en la vereda del tradicional Paseo de la Fama.

Hasta que, por razones que pasan solamente por esa inexplicable corriente de impulso colectivo que lleva masivamente público a los cines, Pixar encontró una recuperación notable a partir de la segunda parte de Intensa Mente, una de sus producciones más vistas a lo largo de estos 30 años de actividad creativa plena en el mundo de la animación. Y Toy Story 5, al menos por los números que llegan desde Hollywood, parece seguir el mismo camino en los principales mercados del mundo, empezando por Estados Unidos.
En la Argentina queda claro, a partir de estas primeras cifras de la competencia mano a mano, que Toy Story 5 prevalece sobre Minions & Monstruos. Parece en un principio más inmediatamente atractivo para los chicos un reencuentro con Woody, Buzz y sus amigos que la nueva aventura de los Minions, directamente conectada a rendir un homenaje explícito a la historia de Hollywood y el cine clásico.
Minions & Monstruos es la película mejor concebida y con mayor solidez argumental y conceptual de todas las aventuras de los amarillentos aliados de Mi villano favorito. Pero no tiene en la misma proporción que las anteriores ese núcleo de chistes visuales aislados (casi como viñetas o cortos con identidad propia) que fueron tan celebrados en las dos películas anteriores.
Habrá que esperar hasta las próximas semanas, sobre todo en el momento en que arranquen las vacaciones de invierno, para determinar la tendencia definitiva y el desenlace de esta “batalla” animada. Y observar al mismo tiempo cómo logran meterse en la pelea los próximos tanques a punto de estrenarse (Moana, La Odisea, Spider Man: un nuevo día) en un escenario en el que cada vez cuesta más conseguir un lugar libre.
El primer round lo ganó Toy Story 5. Pero todavía falta mucho para el final de la contienda. Y los jugadores tienen elementos suficientes como para mantenerse firmes dando pelea en todo momento.
Fuente: Marcelo Stiletano, La Nación

