10 libros ideales para regalar a los niños

Una selección para las personas más pequeñas, con mucho juego, canto, ganas de charlar e imaginar.

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Una selección para las personas más pequeñas, con mucho juego, canto, ganas de charlar e imaginar. Novedades -y no tanto- para el día del niño, y de la niña, claro.

En estos días cercanos al día del niño estuve releyendo El corral de la infancia, de Graciela Montes. Siempre me quedo con subrayados nuevos. Montes, como tantas otras autoras y autores de Lij, escribieron mucho sobre lectura y escritura y fueron construyendo el campo.

Por eso es interesante releerla, para poner en primer plano la necesidad de compartir lecturas con los niños y niñas que nos rodean. Sobre las palabras, dice Graciela: «Las palabras nombran y, al nombrar, dan forma. Nombran y, al nombrar, inevitablemente, arrastran con ellas una gigantesca carga cultural, un modo de ver, de sentir y de manejar el mundo». Por eso cuántas más lecturas hagamos, más palabras y posibilidades de nombrar el mundo.

Tres para estar muy atentos

¡Pellízcame!, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. Buenos Aires: Iamiqué, 2019.

Asomarse, reflexionar, hacerse preguntas… Hermosa propuesta filosófico literaria de Iamiqué. Un libro para mirar en todas las direcciones, para conversar, para preguntar, para alimentar el pensamiento crítico. ¿Es verdad lo que estoy viendo? Pellízcame para saber que no estoy soñando. Mirar, reflexionar, pensar en otras cosas que se me ocurren cuando leo sobre verdad, magia, realidad, fantasía., entre otras cuestiones.
El libro nos recibe así:

«Un libro especial
Este libro está diseñado para que lo puedas abrir en cualquier sitio y recorrerlo de la forma que más te guste. ¿Cambia lo que piensas según el orden en que lo lees?»

Un libro hermoso para compartir en familia.

Cómo reconocer a un monstruo, escrito e ilustrado por Gustavo Roldán. Buenos Aires: Calibroscopio; Barcelona: Thule, 2019.

Una alegría esta reedición. Como reconocer a un monstruo es de esos libros imprescindibles para mirar y contar y leer una y otra vez. Fue galardonado en 2011 con el Premio Junceda al libro infantil ilustrado de ficción.
«Si nos encontramos ante algo que pudiera ser un monstruo, es mejor asegurarse de que realmente lo sea…»

Gustavo Roldán (h) da muestras de su expresividad, de su sentido del humor. Con sus líneas negras, rojo, amarillo y texturas que dan ganas de tocar, logra crear un libro que es una joya, que nos lleva con un ritmo clave justamente a reconocer al monstruo. Es un texto breve y contundente que invita a ir con la historia hasta el final.

Hermoso para compartir con las personas más pequeñas de la casa.

Alguien como Antonio. Texto de Susana Mattiangeli. Ilustraciones de Mariachiara Di Giorgio. Buenos Aires: Limonero, 2019.

«Antonio es mucho más de lo que parece. Claro que si lo vemos así, sin nada alrededor, es simplemente un niño.»

Así empieza este libro que es pura belleza y ternura. ¿Qué nos define? ¿Qué somos? Hijos, alumnos, nietos, primos… Antonio es todo eso y más. La amistad es protagonista en este libro donde texto e ilustración arman un gran combo que nos conquista… Cómo nos ven los que nos miran… Cada doble página propone y cuenta. Una historia llena de más historias. Hijo, nieto, sobrino, lector, estudiante, amigo. Todas las cosas que es Antonio.

«Por suerte, la escuela no es solo la escuela, sino que también es el patio, el comedor y –sobre todo- la biblioteca. Cuando está entre todos esos libros no hay que molestarlo, porque Antonio es ahora un lector.»

La ilustradora de Profesión Cocodrilo sorprende otra vez con sus ilustraciones hermosas, que arman climas y universos en cada imagen. El trabajo con acuarelas es sensible, blando, con un equilibrio hermoso entre zonas de silencios y zonas con acción y movimiento.

Una historia para detenerse y contar una y otra vez. Cada página tiene mucha información para mirar. Las guardas, además, nos regalan un ratito de la plaza de la infancia, esa donde se puede rolar cuesta abajo, correr, sentarse a leer con la espalda apoyada en un tronco, y mucho más…
Recomendadísimo.

Tres de historias cotidianas

Clarita se volvió invisible, escrito por Graciela Montes, ilustrado por María Lavezzi. Buenos Aires: Loqueleo, 2019.

Quién no quiso alguna vez ser invisible. Me corrijo, quien no fue alguna vez invisible… Un clásico que vuelve. Las historias de Clarita, que se vuelve de un segundo al otro, invisible, ¿nos pueden dar besos cuando somos invisibles? ¿Y mirar? ¿Cómo hacemos si somos invisibles para relacionarnos con los otros?

Clarita lo averigua. Un libro para compartir y mirar solos o con otros.
Los que quieran más, pueden intentar con Clarita fue a la China, otro de los libros de la autora que también se reditó.

«Había una vez una nena que se llamaba Clarita. Un día Clarita salió de la bañadera, se tapó bien tapada con el toallón gigante y dijo:
–Soy invisible.»

Así entramos en la vida de Clarita. Y qué alegría estar adentro. Un libro cargado de intimidad de la buena. Una historia para contar mil veces.

Boca de tiburón. Escrito por Paula Bombara con ilustraciones de Carolina Farías. Buenos Aires: SM, 2019. (Colección Barco de vapor)

«Sofía está mirando la sonrisa nueva de su amiga Milena.
¡Le encantaría tener una sonrisa con ventanas!
Sabe que le falta poco porque se le mueven dos dientes de abajo; pero no sabe cuánto es «poco». Quiere que se le caigan y a la vez no quiere.»

Sofi es la nena de historia. Una nena que quiere tener ventanas en la boca. Pero los dientes a ella le tienen preparada una sorpresa. Una historia de temas que les interesan a los primeros lectores. Una novela que juega a empezar cada capítulo desde el título. Dan ganas de leerla en voz alta con niños que anden preguntándose por los dientes o su ausencia, y también una lectura para quienes recién empiezan a leer con o sin ventanitas en la boca. Al final del libro Paula cuenta cómo surgió la idea y algunos desafíos que se le presentaron al escribir otra historia con Sofi como protagonista.
Para las personas niñas que se queden con las ganas, les propongo que también lean Sin rueditas.

¡Hasta la noche! Un día de historias desplegables. Escrito e ilustrado por Brocha (Pablo Andrés Médici). Buenos Aires: AZ, 2019.

Que cada día contiene mil historias, lo sabemos. Pero que nos lo recuerden con historias que se cuentan desplegando las hojas, hace que volvamos a pensarlo, que nos detengamos en cada una. Desde la mañana temprano, hasta la noche, cada historia se cuenta con una paleta estridente, de colores plenos.

«Al final del día la luna se pregunta:
-¿quiénes vendrán en el próximo viaje?»

Un libro para detenerse en cada historia y tal vez continuarla e inspirados en el libro crear las propias historias desplegables.

El libro tiene una hermosa dedicatoria, ya que en esta época en la que el tiempo escasea, el autor les dedica a Patri, Paloma, Juan y Tomás sus mejores horas.

Para los más pequeños de la casa.

Tres con poesía entre aviones, entusiasmos y gatos cantores

Avión que va, avión que llega. Escrito por Laura Devetach, ilustrado por Istvansch. Buenos Aires: Norma, 2019.

Dice Laura ni bien abrimos el libro: «Nadie podía pararlos. Los avioncitos volaban en la Escuela Normal, aunque la directora los había prohibido.»

Un libro que se celebra. Que rompe con el precepto de que los libros no se intervienen, que son objetos intocables. Al contrario. Un libro que invita a leer y jugar con la poesía, pero también con el origami, a hacer avioncitos poéticos. Contiene instrucciones para doblar y hacer distintos modelos de aviones y entrar en poesía, porque en los aviones una vez armados también se leen los poemas. Y entonces nos queda un montón de tiempo haciendo aviones con poesía.

Bailes de lápiz
en los renglones
papelitos
las olas mezclan
aviones y cornalitos
cocos y caracoles
mensajes y plumones.
Las olas mezclan
amores.

Istvansch hizo todos los cálculos y el libro una vez lanzados los aviones queda finito y largo, como un poema más. Y las fotos del final, en donde se puede ver a la escritora y al ilustrador jugando, haciendo volar aviones, habitando el territorio de la infancia.

«Secreto 2
Lanzar avioncitos desde el balcón o la terraza y bajar a la calle a buscarlos es un juego que termina de tener sentido cuando nos preguntamos de dónde vino ese avioncito que no es uno de los que tiramos nosotros.»

Para cualquier edad, pero especial para compartir y celebrar leyendo y jugando en poesía. Y para combinar con la lectura del cuento La visita, de Antje Damm, en donde un avioncito se cuela en la casa de una señora y arma y une varias historias.

Los entusiasmos. Escrito por Laura Wittner. Ilustrado por Matías Acosta. Buenos Aires: Del Naranjo, 2019.

«De a muchas las cosas forman formas.
De a muchas las formas forman cosas.
Hay cosas que son lindas de a muchas.»

Un libro de poemas, un libro con rimas, un libro de coleccionista. Con la delicada belleza aparecen los personajes y las formas que recorren todo el libro, utilizando una paleta reducida en la que resaltan el naranja y el turquesa. Entramos con el entusiasmo de coleccionistas a estas rimas profundas que recorren distintos montones de cosas: estrellas de origami en frascos, piedras en cajas, hojas de árboles entre las páginas de un libro, cucharitas de helado, chinches en latita chata, fotos pinchadas en la pared, crutones en tarro para la sopa, hilos y lanas en una bolsa de pana, cosas que suenan de distintas maneras y forman una orquesta, cosas varias en el cajón y hasta nubes en cielo de tormenta. La coleccionista que soy baila tregua y catala con este libro.

Texto e imágenes son pura poesía. Cada verso, además, da ganas de armar las colecciones propias. Y el libro todo es una gran invitación a hacerlo.

«Quién no tiene una bolsa de pana
con bordado de pera y manzana
que es regalo de su abuela Juana?
(¿Qué abuela no se llama Juana,
o Ana, o Susana, o Liliana.
o incluso, quién sabe, Morgana?)»
La edición es muy cuidada e incluye información sobre ambos autores.
Desde la tapa, este libro te abraza hasta la contratapa donde podemos leer:
«La casa va soltando cosas
que ya no quiere
Las cosas buscan un lugar
y se acurrucan.»

Gran libro para compartir con niños y niñas de cualquier edad.

Vidas de gatos. Poemas para cantar con un niño o un gato. Escrito por Silvia Arazi, ilustrado por Pilar Centeno. Buenos Aires: Planeta lector, 2019.

Cuenta Silvia que después de escribir los poemas los dejó dormidos en la habitación hasta que se despertaron maullando y se hicieron canción. Una linda sorpresa este libro de rimas gatunas que además se pueden buscar, disfrutar y cantar por las plataformas Spotify, iTunes, YouTube y Amazon.
Las ilustraciones de Pilar Centeno tienen algo de algunos cuadros de Botero, y dan ganas de mirarlas y de volverlas a mirar. Hay algo del espíritu de la vieja colección Muñequitos de Editorial Sigmar.

Estoy segura de que pueden divertirse cantando con el gato Cervantes, el escritor; María Laura Ludueña, una gata pequeña; Juan Paparulo, gato enamorado; la gata Aurora, la tejedora; el gato desocupado; el gato Manchado; la gata María Teodora y el gato Nosé.

«Muy temprano esta mañana
vino un gato a mi ventana.
Parecía estar mareado,
en piyama y despeinado.

-¿Cuál es tu nombre gatito?
-Ay no sé, no sé, no sé.» 
Para las personas más pequeñas de la casa.

Para terminar, una historieta

Dr. Paradox. Guión, dibujos y color de Enrique Alcatena. Color de contratapa: Lea Caballero. Buenos Aires: Comiks Debris, 2018.

Historia de superhéroes imaginarios…. ¿cómo definir al Dr. Paradox?? Es un gran héroe con superpoderes muy extraños y se la pasa luchando contra los villanos más raros que se puedan imaginar. Sus aliados son otros héroes tan únicos como él. Nació en el sitio web Tótem comics (Proyecto más que interesante que se propone semana a semana contar historietas de superhéroes de autor, y lo hace en formato digital al alcance de todos.

El Dr. Paradox es definido por su autor como un superhéroe surrealista, muy elegante a su manera, siempre con su sombrero y su bastón de caña. No sabemos de desde donde viene pero si sabemos, a veces, a qué viene. En este caso su primera propuesta es investigar «El asunto grafitti». Aprovechen a conocerlo porque seguramente se vienen más aventuras donde el Dr. Paradox.

Al final el Dr. Paradox se lamenta: «Hay tantas historias para contar, tantos personajes que desarrollar… ¡Y tan poco tiempo!» Entonces propone algunas escenas de aventuras para que los lectores las inventen imaginando nuevas historias.

Una propuesta excelente para niños, niñas -y no tanto- amantes de los cómics.

Volviendo a Graciela Montes: «El lenguaje – ¿quién puede dudarlo? – es un notable, un asombroso punto de encuentro entre los grandes y los chicos; es, además, una herramienta insustituible de la socialización». Con ese espíritu esta selección para compartir en el mes del día del niño: poemas, cuentos, historietas y novelas para las personas más pequeñas de la casa.

Fuente: Infobae.